¿Cómo influye la primera menstruación a la diabetes?

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En la mujer, la diabetes tipo I influye en las hormonas que regulan el período menstrual, lo cual lleva a que se experimente una concentración de glucosa en la sangre una semana previa a la menstruación, justo después de la ovulación. Por ello necesita inyectarse un poco más de insulina, en especial si es adolescente.

El doctor Pedro Mendoza Martínez, endocrinólogo adscrito al Hospital General de Zona Número 25 del IMSS, explica que el incremento en los niveles de azúcar en sangre se presenta tres días antes y cuatro días después del periodo menstrual debido a la ansiedad que provoca el dolor menstrual. “Estas necesidades de insulina se van a incrementar de dos a tres unidades por aplicación”.

Ahora bien, el hecho de saber que se trata del primer periodo ocasionará en casi todas las niñas mucha tensión, razón por la cual se liberará catecolamina y cortisol, sustancias que promueven los altos niveles de glucosa, de acuerdo con el especialista.

Si la diabetes tipo I se diagnostica después de la menarca (primera menstruación), las adolescentes podrían presentar ligeros retrasos. “El estrés, el uso de la insulina y la adaptación del cuerpo a esta sustancia ocasionan pequeños desajustes. Pero una vez regulada la glucosa y sabiendo la cantidad adecuada de insulina, las menstruaciones volverán a la normalidad.

“Además, los endocrinólogos deben verificar si no hay alteraciones tiroideas en las niñas con diabetes. Una falla en la función tiroidea puede ocasionar retrasos en el periodo menstrual, por ello la importancia de descartar una patología en esta glándula”, añade el doctor Mendoza Martínez.

Los periodos menstruales comienzan alrededor de los 12 años y continúan hasta la menopausia, cerca de los 50 años. Sin embargo, la presencia de diabetes puede afectar el proceso. Ante ello, el endocrinólogo del IMSS sugiere realizar el examen de hemoglobina glucosilada en las jóvenes adolescentes para conocer cómo puede ser el comportamiento de la primera menstruación.

Cuando la hemoglobina (proteína en los glóbulos rojos) y la glucosa se unen en la sangre forman la llamada hemoglobina glucosilada o hemoglobina A1c, lo cual tiene una duración aproximada de 120 días. De manera que el examen determinará el comportamiento del azúcar en el organismo por los últimos tres meses.

Si tras la prueba en sangre la hemoglobina está por debajo del siete o 7.5 por ciento, la adolescente tendrá su menarca en el mismo periodo que niñas de su misma edad; pero si está por arriba del ocho por ciento es probable que se retrase hasta un año.

Sin embargo, si se padece diabetes tipo I, se es mayor de 14 años y todavía no llega el primer sangrado, el especialista sugiere un ajuste de insulina si la paciente no tiene control metabólico para regular su glucosa.

No obstante, si lleva un tratamiento adecuado y aun así no ha menstruado por primera vez requerirá de un perfil hormonal ginecológico y un ultrasonido pélvico. Con base en esto, el médico determinará el tratamiento a seguir.

Finalmente, el endocrinólogo señala que si el ciclo menstrual de la paciente no es regular, deberá analizar su glucosa frecuentemente (cuatro o más veces al día) justo antes, durante, e inmediatamente después del período.

La diabetes poco monitoreada suele causar irregularidades en los sangrados menstruales, ya sea en la aparición de la primera regla o en los periodos posteriores, por ello es necesario llevar un excelente control metabólico. (Agencia ID)

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