Se dedicó al “trago fuerte, al cigarro”; hoy sufre de insuficiencia renal por la diabetes

Cuando a Héctor Pérez le dijeron hace 10 años que era prediabético no prestó atención. “Todavía aguanto, dije. Y me dedique a darle gusto al paladar, al trago fuerte, al cigarro, y muy de vez en cuando comía fruta y verdura”, confía.

 Se dio también el lujo de ignorar los llamados para hacerse una biopsia de los riñones porque no tenía síntomas. Se enfadó tanto con las constantes llamadas telefónicas para que se presentara al hospital cuanto antes, que hasta decidió cancelar el seguro médico para que ya no lo molestaran.

Hoy se arrepiente, sus riñones ya no funcionan y tres veces a la semana tiene que hacerse diálisis.

Este es un proceso que consiste en conectar al paciente a una máquina para que le limpie la sangre de sustancias tóxicas y elimine el exceso de líquidos. Hace las funciones de los riñones. Sin la diálisis el paciente moriría.

“Desde hace dos años y medio voy a la diálisis, y estoy en la lista para recibir un trasplante de riñón. El promedio de espera es de 10 años”, dice.

Fallan los riñones

Según la Asociación America del Diabetes, este padecimiento es la principal causa de la insuficiencia renal.  Lo sufren alrededor del 30 por ciento de los pacientes con diabetes tipo 1 -que por lo general se presenta en la niñez y la adolescencia- y entre el 10 por ciento y 40 por ciento de quienes tienen diabetes tipo 2 eventualmente tendrán un fallo en los riñones.

El factor tiempo juega un papel muy importante para adquirir la insuficiencia renal. Los niños y adolescentes que tienen diabetes 1 corren más riesgo simplemente porque llevan más años y porque a veces les cuesta más seguir las instrucciones de sus médicos, explica Eduardo López, internista y nefrólogo del Centro Médico de Kaiser Permanente en Panorama City. Agrega que aproximadamente el 20 por ciento de todos los diabéticos necesitan la diálisis.

Indica que si bien la diabetes es una enfermedad progresiva, el monitoreo de los niveles de glucosa, la presión arterial y la dieta pueden ayudar a prevenir el fallo renal.

Héctor Pérez dice que el machismo y el propio temor terminaron por llevarlo a la sala de emergencia donde pensó que se iba a morir.  A sus 55 años, este inmigrante de Chihuahua, México sigue con vida gracias a los medicamentos y a la diálisis.

“Hace tres años, tuve que dejar que trabajar. Ninguna empresa quiere correr el riesgo de contratarme así, por temor a las demandas”, comenta. Perez vive de los pagos por discapacidad.

“Me deprimí mucho, fue muy feo. La diálisis es como un tronco que me arrojaron al agua cuando me ahogaba y me he aferrado a ella. Tengo que aceptar que estoy enfermo, que he perdido coordinación y tuve que dejar de manejar”, comenta.

Confiesa que ya no bebe, no fuma y ahora consume verduras y frutas.

“Lo grasoso, salado y los carbohidratos han quedado fuera de mi vida. Creo que a los latinos nos falta mucha información para prevenir la diabetes. Debemos empezar desde que nuestros hijos son niños”, indica.

El doctor López observa que es fundamental hacerse un examen físico una vez al año. “Por razones socioeconómicas y culturales no tenemos ese hábito y a eso agreguémosle que la diabetes no presenta síntomas. La gente cuando no tiene dolor no se apura por ir al doctor”, indica.

Fuente: La Opinión