Nuevos hallazgos para para combatir hipertensión y diabetes al mismo tiempo

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“La hipertensión arterial, la diabetes mellitus tipo II y la obesidad tienen un fondo común y son padecimientos que tienden a coexistir con mucha frecuencia en la población mexicana”, aseguró Alberto Francisco Rubio Guerra, jefe de Enseñanza e Investigación en el Hospital General de Ticomán de la Secretaría de Salud del DF.

Ante este fenómeno, especialistas como él se han dado a la tarea de plantear tratamientos en pacientes que engloben todas estas situaciones y que permitan favorecer el perfil metabólico del paciente. Como antecedente, se sabe que los fármacos antihipertensivos modifican esa tendencia, sin embargo, hay pocos estudios que evalúen el efecto de sus combinaciones en tal situación.

Por ello, el doctor Rubio, junto con su equipo de investigación, se dedicaron a evaluar el efecto de dos combinaciones de losartán, con amlodipino o hidroclorotiazida, resultando favorable, pues ambas combinaciones logran efectos que disminuyen el riesgo metabólico de los pacientes hipertensos.

“Esta combinación no solamente controla la presión arterial. Quizá la importancia de esta investigación está en evitar que coincidan las enfermedades, pues también se demostró que reduce los niveles de glucosa, lo cual es una ventaja adicional, porque puede retrasar la coexistencia de padecimientos”, aseguró el investigador.

“A lo que sí puede ayudar al paciente que ya es diabético es a que, aunado al manejo de la diabetes, se logre un mejor control y disminuyen las complicaciones”, dijo.

¿Qué representan para la población estos resultados?
Según la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2012 (Ensanut), se estima que en México hay 22.4 millones de adultos de 20 años o más que padecen hipertensión arterial, de los cuales 11.2 millones han sido diagnosticados y 5.7 por ciento está controlado.

Se registra mayor prevalencia conforme aumenta la edad: en el grupo de 50 a 59 años, la prevalencia es de 19.8 por ciento; de 60 a 69 años es de 20.4 por ciento, y en el grupo de 70 a 79 años, alcanza 25.1 por ciento. En los mayores de 80 años, la prevalencia fue de 18.4 por ciento.

Además, en México padece hipertensión 33.3 por ciento de la población masculina y 30.8 por ciento de las mujeres. Aunado a ello, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de muerte en todo el mundo, se estima que afectan a uno de cada tres adultos de 25 o más años de edad: cerca de mil millones de personas.

Y si quiere estadísticas aún más cercanas, el gobierno capitalino dio a conocer los resultados de la “Encuesta representativa de la diabetes mellitus en el Distrito Federal: componente cualitativo”, realizada por el Instituto Nacional de Salud Pública, el cual asegura que hasta 31 por ciento de los adultos que viven en la capital tiene diabetes o prediabetes.

En este anuncio, Simón Barquera, especialista en nutrición, indicó que 13.9 por ciento de la población adulta capitalina tiene diabetes mellitus tipo II y 17.1 por ciento prediabetes, asegurando que es urgente establecer medidas preventivas y de mayor apego al tratamiento, a fin de evitar que este problema de salud siga avanzando. Éste es un punto fundamental que une a este reciente estudio con el trabajo que se realiza en general, pues nuestra capital está incluida en el programa Ciudades Cambiando la Diabetes.

Barquera, también investigador en Políticas de Nutrición del Instituto Nacional de Salud Pública, insistió en que una mala comprensión de la enfermedad está asociada con la incapacidad de las personas para atenderse de forma adecuada, e hizo hincapié en el diagnóstico temprano.

Ante este planteamiento, el doctor Rubio fortaleció el argumento al asegurar que el mayor reto es la comprensión del paciente, ya que ninguno de estos padecimientos provoca sintomatología, “por ello hay que estar educando al paciente, para que a pesar de que no tenga síntomas tome el medicamento y también como médicos debemos estar en cursos de actualización para estar vigentes en los conocimientos y que sean aplicados”, dijo.

Barquera agregó que también hay factores de dependencia emocional o económica, cultural, de género y hasta de fe que influyen en la atención a esta enfermedad.

Beneficios, a la vuelta de la esquina
El estudio del doctor Rubio ya puede ser consultado por otros especialistas, pues está publicado en la revista Medicina interna de México; otra de las ventajas es que las sustancias de las que hablamos incluso se utilizan en el sector salud, aunque separadas, eso hace posible que la población mexicana ya goce de estos beneficios.

Aun así, el también especialista en medicina interna asegura que la ventaja de que vengan en la misma tableta es que facilita el tratamiento y hace que el paciente se apegue a las indicaciones, “por eso seguimos trabajando en la misma área y desarrollando proyectos que buscan mejores opciones de manejo para las enfermedades”, concluyó.

Fuente: El Economista / Nely Toche

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