La diabetes y los virus, una relación peligrosa

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Llevamos casi un año oyendo hablar a diario de virus, a propósito de la pandemia  de COVID-19. Desde el primer día sabemos que el virus que causa esta enfermedad es muy contagioso, que  se difunde sobre todo a partir de partículas víricas que flotan en el aire, los llamados aerosoles, liberados por la persona que sufre la enfermedad cuando tose, estornuda, e incluso cuando habla, y que la mejor manera de protegernos es guardar distancia con otras personas, y llevar, al salir de casa, un tapabocas que –en lo posible-  evite el contagio.

Pero, ¿qué relación tiene la COVID-19 y la diabetes mellitus que afecta a alrededor de 463 millones de personas en el mundo? Ramon Gomis, Director de los Estudios de Ciencias de la Salud de la Universitat  Oberta de Catalunya (UOC), explica la relación de diabetes y virus.

La diabetes tipo 1 frente a los agentes víricos

Hay dos formas predominantes de diabetes. Una la diabetes tipo 1, que aparece en la infancia y la juventud, y otra la diabetes tipo 2 que aparece en edades más avanzadas, relacionada con la obesidad y el sedentarismo, que aparece, digamos, a partir de los 40 años. La diabetes mellitus tipo 1 es causada por la lesión total o parcial de unas células del páncreas, llamadas beta, que fabrican una hormona vital, la insulina. “La pérdida de estas células provoca un aumento de glucosa en sangre, con sed, orina copiosa, pérdida de peso y, de no iniciar tratamiento, un aumento de cetona en sangre, deshidratación y otros trastornos, pueden llevar al coma y a la muerte. No conocemos el origen de esta lesión que causa esta enfermedad pero sí sabemos que una reacción inflamatoria e autoinmune de nuestro propio organismo es el segundo eslabón de esta destrucción” explica el director del programa.

Pero, ¿cuál es el primero?, se ha especulado y hay datos que lo sostienen, algunos virus tienen una apetencia específica para estas células, y podrían estar en la base del inicio de esta inflamación desordenada y de la autoinmunidad

que en lugar de defendernos de la agresión se convierte en agresión propia de esas células vitales.  “Ya vemos pues que los virus quizás estén ahí, y como ya hemos visto con la COVID-19, parte de la gravedad de la enfermedad no está en el propio virus sino en la respuesta desordenada que nuestro organismo desencadena para protegernos de la agresión” indica el experto. Ahora bien, en algunos casos el virus podría ser agresivo contra la propia célula que fabrica insulina y desencadenar diabetes.

Las consecuencias de la COVID-19 en la diabetes

Las personas que padecen de diabetes, sea la forma que sea, son más susceptibles a las infecciones y su gravedad es mayor, en especial en aquellas personas con un mal control de la diabetes, es decir, con concentraciones elevadas de azúcar en sangre. “Entre los factores que pueden determinar una peor evolución del COVID-19 se encuentra la elevación de glucosa en la sangre. De ahí la importancia no sólo de un diagnóstico precoz sino también de un buen control de la enfermedad, pues los virus pueden causar enfermedades más graves en personas con diabetes, en especial aquellas mal controladas” explica Gomis.

A lo que añade “nuestro organismo mantiene un equilibro con su entorno más inmediato, e incluso con las bacterias y los virus que se han acomodado a nuestro organismo, es por esto que una dieta inadecuada, un mal control de la diabetes, puede romper este equilibrio, o, frente a una agresión externa, puede dar una respuesta insuficiente e inadecuada”.

Tres recomendaciones en la diabetes

1- Diagnóstico precoz y el control del azúcar en sangre. Dos aspectos que son de mayor importancia para protegernos de las infecciones, entre ellas las víricas.

2- Vacunarse frente a determinadas infecciones víricas como la gripe, y lo será para el COVID-19. La vacunación es importante para la salud de la población en general, pero lo es más para la población con diabetes.

3-  La investigación en diabetes tipo 1, aquella que afecta a niños y jóvenes, debería ser una prioridad. Saber la causa de la enfermedad, se trate o no de un virus, y los mecanismos que la provocan, nos llevará sin duda alguna a su curación.

Fuente: elheraldodesaltillo.mx

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