Riesgo aterogénico de la diabetes mellitus

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La diabetes, del tipo 2 es una de la enfermedades metabólicas que con más frecuencia afecta la salud de millones de personas en el mundo entero, por lo que ha sido considerada como problema de salud pública, especialmente por sus complicaciones como son: nefropatías, neuropatías, retinopatías, pie diabético, y otras entre las que se destacan por sus complicaciones cardiovasculares, los desórdenes del metabolismo lipídico por la deficiencia de insulina, que por intermediación de su efecto estimulante a la lipasa, hormona sensible, provoca alteraciones en la producción y catabolismo de los lípidos y sus lipoproteínas. Se ha considerado por muchos años que la dislipidemia del diabético puede controlarse al lograr un estado metabólico adecuado. Los pacientes con DM 2 y con un pobre control glicémico, exhiben incrementos en la glicosilación de las lipoproteínas y de otras proteínas séricas.

La glicosilación de las LDL (lipoproteínas de baja densidad) y formación de LDL modificada u oxidada hace que se disminuya su afinidad por el receptor-LDL y se aumente su captación por el receptor en los macrófagos lo que ocasiona un incremento en la síntesis de ésteres de colesterol y su posterior acumulación originándose así, células espumosas con desarrollo de la estría grasa, lo cual inicia el proceso de aterosclerosis a causa del desencadenamiento de una serie de reacciones tales como: aumento de la quimiotaxis, secreción de citocinas y factores de crecimiento.

La diabetes mellitus tipo 2 se asocia con un elevado riesgo cardiovascular, razón por la que ha sido considerada como un equivalente de enfermedad coronaria. En estos pacientes se encuentran comúnmente alteraciones en el perfil de lípidos y lipoproteínas lo que confiere un riesgo cardiovascular excesivo, que puede explicar, junto con la hipertensión arterial, la elevada tasa de mortalidad y morbilidad coronaria.

En el diabético tipo 2 ocurren alteraciones en el metabolismo de los lípidos que se manifiestan por elevaciones en la concentración de las lipoproteínas de muy baja densidad (VLDL), reducciones en la concentración en las lipoproteínas de alta densidad (HDL) y, elevaciones modestas, aunque en ocasiones marcadas, en la fracción de baja densidad (LDL). También ocurren cambios en la composición de las lipoproteínas características que pueden conferir mayor aterogenicidad a estas partículas.

Por otra parte, se ha considerado por muchos años que la dislipidemia del diabético puede controlarse al lograr un estado metabólico adecuado. Es así que el buen control metabólico de los pacientes con diabetes mellitus tipo 2 (DM2) disminuirá su riesgo de enfermedad cardiovascular.

La Diabetes Mellitus es un problema de gran importancia en materia de salud principalmente porque se ha transformado en un factor de riesgo prenatal, durante el nacimiento mismo y de gestación temprana de problemas metabólicas severos, es una de las enfermedades más frecuentes en la mayoría de los hospitales de todos los tipos y especialidades y afecta por igual a países de alto y bajo desarrollo.

A la fecha se han realizado múltiples estudios en todo el mundo para evaluar el perfil lipídico en pacientes diabéticos y al mismo tiempo, entre otras cosas para valorar las alteraciones metabólicas de los lípidos en la forma de riesgo para aterosclerosis asociada a enfermedad coronaria, accidentes cerebrovasculares (ACV) y enfermedad vascular periférica (EVP).

A la fecha se ha calculado que aproximadamente el 43.6 por ciento de pacientes diabéticos en diversas poblaciones latinoamericanas tienen niveles aceptables de colesterol total (<200mg/dl) y el 56.4 por ciento presentan hipercolesterolemia (>200mg/dl). El 29.3 por ciento tienen niveles aceptables de triglicéridos (<160 mg/dl) y el 70.7 por ciento presentan hipertrigliceridemia, según los rangos recomendados por la Asociación Americana de Cardiología (AAC).

Algunos de estos pacientes además tienen hipertensión arterial asociada. En el grupo de diabéticos, así como en el subgrupo de diabéticos hipertensos se han encontrado niveles disminuidos de colesterol -HDL y niveles aumentados de colesterol -LDL tanto en aquellos con niveles de colesterol aceptable y con niveles de riesgo; para enfermedad cardiovascular.

De acuerdo al índice de masa muscular (IMC) algunos estudios sugieren, el 21.2 por ciento tiene un IMC normal y el 78.8 por ciento cursa con algún grado de obesidad. A mayor IMC aumenta el colesterol total, colesterol-LDL y triglicéridos, no encontrándose mayor relación con colesterol-HDL. Como podemos ver una de las complicaciones que normalmente acompañan al paciente diabético, la obesidad establece diversos niveles de riesgo adicional no tan sólo para la enfermedad cardiovascular sino para todas las entidades patológicas que acompañan a la diabetes mellitus tipo II llámese nefropatía renal, retinopatía diabética, etc.

Una observación interesante muestra que más del 50 por ciento de estos pacientes diabéticos y además los que cursan con hipertensión arterial aunado al alto porcentaje de obesidad encontrado; tienen un perfil de riesgo aterogénico alto y se hace necesario desarrollar acciones a favor de disminuir este riesgo con un manejo más integral de la dislipidemia del paciente diabético, mejorando el estilo de vida y si es necesario con tratamiento farmacológico hipolipemiante.

En el 2004, Diabetes Escore realizó un estudio sobre la duración de la diabetes y riesgo cardiacos. Los resultados muestran que por cada 10 años desde la aparición de la diabetes el riesgo de desarrollar cardiopatía aumenta en un 38 por ciento. Es más, por cada década desde la aparición de la enfermedad el riesgo de muerte cardiaca se incrementa en casi un 90 por ciento. En este estudio se realizaron datos de 483 participantes del Framingham Heart Study. Todos los individuos estaban libres de enfermedad cardiovascular al inicio de la investigación. El seguimiento del presente estudio fue de 12 años, periodo en el que se registraron 86 episodios cardiovasculares, incluyendo 36 muertes. Lo que parece claro según los autores es que la duración de la diabetes incrementa el riesgo tanto de desarrollar la enfermedad coronaria como de morir a causa de la misma.   

La diabetes mellitus es un problema de salud pública que ha transcendido fronteras, el total de personas con diabetes en el mundo para el año 2000 fue de 171,228 millones, se estima que para el 2030 se incrementará a 366,212 millones. Para Latinoamérica y el caribe en el año 2000 se estimaron 13,307 millones de casos para el 2030 se estiman 79441 millones. Cada año mueren 3 millones de personas por causas relacionadas con la diabetes; cada 10 segundos muere una. La carga de la diabetes es especialmente implacable en los países en vías de desarrollo, donde la pobreza, los factores medio ambientales y la escasez de servicios conspiran para empeorar el acceso a la atención sanitaria.

La diabetes tipo 2 es la enfermedad endocrina más frecuente. Así mismo, es una de la principal causa de morbi-mortalidad en la sociedad contemporánea.

La diabetes mellitus tipo 2, se asocia notablemente con la obesidad (50 por ciento en hombres y 70 por ciento en mujeres). En términos generales, se considera que el 60 por ciento de los diabéticos tipo 2 tiene un control insuficiente de su perfil lipídico y de las complicaciones asociadas.

Asimismo, la diabetes mellitus tipo 2 constituye una de las patologías más frecuentes en la consulta de los servicios de Endocrinología. En los últimos años el número de diabéticos se ha incrementado de forma dramática, asociándose a un conjunto de factores que inciden sobre la población, destacando la ingesta calórica excesiva y la escasa realización de ejercicio físico.

La diabetes tipo 2 reviste especial importancia por las dificultades que enfrenta el diabético para llevar a cabo su tratamiento y lograr el adecuado control metabólico, con lo cual prevendría sus múltiples complicaciones. Además de la ingesta de medicamentos, se requiere ajuste en la alimentación, control de peso y una actividad física adecuada. Existen factores de índole psicosocial que interfieren en el adecuado control metabólico, tales como: la funcionalidad familiar, el nivel socioeconómico, el grado de escolaridad y el de instrucción del paciente sobre su enfermedad.

La diabetes mellitus tipo 2 se asocia con un riesgo marcadamente elevado de enfermedad coronaria, mayor para las mujeres (4 veces) que para los hombres (2 veces) respecto de sujetos no diabéticos. En el estudio MRFIT realizado en Estados Unidos en Enero de 1985 (Multiple Risk Factor Intervention Trial, estudio aleatorizado, multicéntrico, diseñado para estudiar los efectos del control de Tensión Arterial, colesterol sérico y tabaquismo), los diabéticos tenían de 2 a 5 veces mayor riesgo de enfermedad coronaria que los no diabéticos, independientemente del nivel de colesterol. Además, los diabéticos padecen más frecuentemente hipertensión arterial, dislipidemias y obesidad central.

Debido a que los pacientes con Diabetes Mellitus tipo 2, en los últimos días están presentado complicaciones tardías tempranamente, así como el deterioro del control del perfil lipídico, aunado a niveles de glicemia no controlados, falta de ejercicio y aumento de peso y a que no existen antecedentes investigativos de este tipo en la consulta externa de endocrinología, se entiende que es el momento oportuno para atender problemas fundados en la siguiente pregunta:¿Cuál es el Perfil Lipídico y Control Metabólico en pacientes con Diabetes Mellitus tipo 2 de 5 años de diagnóstico que asisten a la Consulta de Endocrinología?

La Diabetes Mellitus tipo 2 (DM2) ha sido considerada tradicionalmente una patología propia del adulto y constituye una de las más importantes pandemias, puesto que se estima que habrá 324 millones de personas con diabetes en el año 2025 y que en América Latina su prevalencia habrá aumentado en un 88 por ciento entre el 2003 y el 2025.

La hipertrigliceridemia es la dislipidemia más frecuente en el diabético, y el hipercolesterolemia es más frecuente que en las personas no diabéticas. Además, en el diabético se presentan alteraciones estructurales de las lipoproteínas que alteran la función plaquetaria y el sistema inmunológico, todo lo cual tiene en su conjunto un efecto que favorece el proceso aterogénico. Además de los trastornos del metabolismo de la glucosa que caracterizan la diabetes mellitus tipo 2, en los pacientes diabéticos suelen asociarse cambios en el patrón de los lípidos séricos que constituyen un riesgo importante desde el punto de vista vascular.

El daño vascular aterosclerótico es la complicación más común en los diabéticos tipo 2 y 1. La enfermedad coronaria y la enfermedad cerebrovascular ocurren en el diabético en una frecuencia de 2 a 3 veces mayor que en aquellas personas que no padecen esta enfermos.

Estimados lectores continuaremos con este tema que es de suma importancia y que esperamos que incida para cambiar los hábitos de nuestra población afectada por Obesidad-Diabetes Mellitus-Hipertensión

Fuente: diariodechiapas.com

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