La palabra diabetes procede del griego (diabētēs); significa “aparato por el que pasa el agua” y se utiliza para denominar las enfermedades que cursan con micciones frecuentes. La diabetes más conocida es la diabetes mellitus o diabetes sacarina –la palabra latina mellitus significa “dulce como la miel”–, llamada así por los médicos de épocas antiguas, en las que estos probaban la orina del enfermo para diagnosticar la enfermedad; hoy en día se realiza un análisis para determinar la glucosa en la orina.
La diabetes insípida poco tiene que ver con la mellitus. Se trata de una deficiencia para producir una hormona antidiurética, también conocida como vasopresina, la cual es la encargada de promover la retención de líquido y el uso de este dependiendo de la necesidad, ya sea al expulsarlo o al mantenerlo en caso de deshidratación.
Aunque el páncreas continúa produciendo insulina, el organismo crea resistencia a sus efectos; por lo regular aparece después de los 30 años. Es también reconocida como Mellitus.
Por lo general se desarrolla antes de los 30 años, y la producción de insulina es escasa o nula. El principal tratamiento es la aplicación de insulina.