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Desde hace unos años circulan en el mercado nacional las plumas inyectoras de insulina que tienen agujas muy finas e intercambiables, aportación tecnológica de la mayor relevancia para quienes viajan continuamente por motivos de trabajo o modo de vida. En Europa tienen ya más de 10 años de experiencia y aquí se empezaron a comercializar en 2004.

Actualmente son tres los laboratorios que en México comercializan este tipo de plumas. La de mayor avance tecnológico no requiere hielera o un dispositivo especial para su traslado. Sin refrigeración, la fórmula se conserva hasta por 40 días en perfecto estado, lo que no sucede con otras insulinas que después de 24 o 48 horas a temperatura ambiente empiezan a perder sus propiedades.

Su funcionamiento es sumamente sencillo. Consiste en un dispositivo que tiene tres mecanismos de seguridad: auditivo, visual y táctil, con ello se reducen ampliamente los errores en su manipulación. Si acaso aún así el paciente se llega a equivocar, puede corregir de manera muy fácil, sin ningún procedimiento especial, solo hay que seguir las instrucciones.

Entre sus ventajas con respecto al uso convencional de las jeringas se encuentra la precisión de la dosis. Ahora las plumas poseen un mecanismo de aplicación y de medición que es muy amigable para el paciente, solamente hay que poner el número de unidades y aplicar. La pluma puede llegar a durar hasta un mes, pero esto varía en función de la dosis de insulina que se requiera en cada caso.

Las agujas utilizadas para estos productos son más finas para disminuir la sensibilidad al momento de la aplicación; pueden ser intercambiables y un paquete de agujas hipodérmicas para jeringa pluma llega a tener un costo de aproximadamente 400 pesos. Por otra parte, con la pluma es más eficiente la utilización de la insulina, pues no se derrama ni se desperdicia.

Respecto a las insulinas, Juan Luna, asesor médico de Novo Nordisk laboratorio, que comercializa en México este tipo de plumas, explicó que las insulinas utilizadas en estas plumas son obtenidas por ingeniería genética. A partir de tecnología de ADN recombinante que viene de un proceso de fermentación del hongo Sacaromises serevisae, con el objeto de evitar la aparición de anticuerpos a la insulina y ser más amigable con el medio ambiente. Otras insulinas son obtenidas de hongos bacterianos de una sepa Escheriquia coli.

Las plumas pueden ser conseguidas en la mayor parte de las tiendas y farmacias de cadena, dado que se manejan como productos especializados.

Laura Carolina Guzmán Peña

 


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