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Descuidos en pacientes pueden ocasionar complicaciones como el pie diabético PDF Imprimir E-mail

Descuidos como una pequeña cortada, un golpe o la formación de callosidades pueden conllevar a la aparición de una de las principales complicaciones en los enfermos con diabetes que es el pie diabético. Esta afección se caracteriza por la presencia de una ulceración o destrucción de tejidos profundos en los miembros inferiores.

Según cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS), se estima que en México 80 por ciento de las amputaciones de miembros inferiores se realiza a personas con diabetes, y representa un grave problema de salud pública por su alta frecuencia, costos elevados en recuperación además de las implicaciones  emocionales que afectan al paciente y a sus familiares.

Al respecto, existe la falsa creencia que el pie diabético se  presenta sólo por una mala circulación en el paciente. Sin embargo, la neuropatía periférica (pérdida de la sensibilidad e incapacidad para controlar los músculos) es la principal causa de que  las lesiones comiencen a aparecer.

La neuropatía se encuentra implicada en el 80 por ciento de las úlceras, ésta hace que el pie se vuelva insensible ante estímulos mecánicos (golpes) o térmicos normalmente dolorosos. La afectación de los nervios origina una atrofia de la musculatura del pie y un adelgazamiento de la almohadilla grasa que se encuentra bajo los dedos, lo cual promoverá la ulceración.

Por ello, la inspección rutinaria del pie es de mucha utilidad para detectar alguna alteración consecuencia de la neuropatía, además de que se recomienda acudir de manera frecuente con un especialista (podólogo).

La inclusión de estos especialistas en el tratamiento de las complicaciones de la diabetes ha resultado muy efectivo en los sistemas de salud de otros países. En México, la figura del podólogo no se encuentra incluida entre las prestaciones de la seguridad social, a pesar de que su incorporación impactaría en la salud de la persona y en las finanzas del sector.

Sólo como ejemplo, una de las atenciones clásicas del podólogo es la eliminación de las callosidades, esta acción puede reducir las presiones plantares en más de 30 por ciento y de esta manera alejar al paciente del umbral de ulceración con una maniobra sencilla que debe ser realizada con regularidad.

Tratamiento

De acuerdo con la doctora Rosa María Aguilar Tlapale, presidente de la Asociación Nacional Mexicana de Educadores en diabetes (ANMED), el tratamiento médico de las úlceras debe ser tipificado por un especialista, ya que  existen varios tipos, entre las que destacan las que aparecen por procesos isquémicos crónicos (interrupción permanente o transitoria del riego sanguíneo a una parte del cuerpo) y las que su origen reside en la falta de sensibilidad que el paciente tiene en sus tejidos.

“En general, su manejo consiste en debridación (limpieza), descarga (reposo, que no se apoye sobre el pie) y control de la infección, así como también el de la hiperglucemia (cantidad excesiva de glucosa en la sangre)” advirtió la especialista.

Es muy importante que los pacientes sean tratados por equipos clínicos especializados, ya que una úlcera puede cicatrizar pero el pie continúa con alto riesgo de que la lesión vuelva a aparecer.

“El tratamiento para las lesiones provocadas por el pie diabético dura meses y en algunos hospitales de México ya cuentan con equipos especializados en su cuidado. Además del tratamiento y control médico de la ulceras, existen opciones tales como hidrogeles, esponjas,  y reemplazos de piel”, concluyó la doctora.

Medidas de Prevención

Lo más sencillo y de menor costo es la prevención. Y educar a las personas desde el diagnóstico para que cuiden sus pies.

El cuidado empieza con un control metabólico óptimo de su diabetes; es decir, que la concentración de glucosa en la sangre se encuentre lo más cercano posible a los valores normales la mayor parte del tiempo.

Deben aprender a revisar sus pies y el calzado que usan todos los días, y solicitar a su médico que les revise éstos cada vez que van a consulta, además de hacer una exploración a fondo por lo menos una vez al año. Se ha demostrado que esto previene el pie diabético en más de 70 por ciento de los casos.

Otro tipo de prevención es la reducción de los agentes de riesgo que predisponen al pie diabético, estos factores son el mal control de la glucemia, la presencia de callos y deformidades como “dedos en garra” o pérdida del arco del pie, ausencia de pulsos en los pies, calzado inadecuado, personas que viven solas, el tabaquismo, alcoholismo y la depresión.

La prescripción de calzado adecuado también es una medida de prevención,  sobre todo cuando existen deformidades en los pies. La presencia de callos expresan sitios de mayor presión, su mejor tratamiento es quitar el estímulo que los produce, el zapato debe ser adecuado para evitar presionar estos sitios.

Finalmente, es recomendable revisar los pies con buena iluminación, si la persona no ve o tiene algún déficit visual debe apoyarse en un familiar para que le ayude a examinarse. Después del baño debe secar cuidadosamente sus pies, supervisar que no quede humedad entre los dedos, si utiliza una toalla de color claro puede darse cuenta de sangre, pus o alguna otra secreción que pueda haber. Debe tocar los bordes de las uñas para detectar bordes afilados ya que pueden hacer cortes en el dedo de junto, y así favorecer la aparición de úlceras. Ante cualquier alteración debe acudir inmediatamente a su médico.

Iván Olvera


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