| Los estragos de la diabetes |
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De hecho, la OMS prevé que para el año 2030 habrá 366 millones de personas diabéticas en el mundo y, lo más alarmante, es que esta pandemia ya está alcanzando a los menores de edad como resultado de un incremento en la tendencia de obesidad infantil, por lo que a futuro los centros de asistencia médica ni la población en general estarán preparados para soportar esa carga. México, por ejemplo, es uno de los países diabéticos por antonomasia, y anualmente le implica en cuanto a sus gastos de atención alrededor de 13 mil 500 millones de pesos debido a las complicaciones que produce esa enfermedad, tales como cardiopatías, amputaciones de extremidades inferiores y ceguera, entre otras, indica en entrevista Rocío Rueda Cruces, tesorera de la Asociación Nacional Mexicana de Educadores en Diabetes. Pero, esa situación sólo es la punta del iceberg, pues el verdadero problema lo sufren a diario cientos de pacientes y familiares que, en su mayoría, carecen de mecanismos para asegurar una atención médica superior y, en algunas ocasiones, los gastos pueden ascender hasta los 10 mil pesos semanales, añade. Además, apunta, otra de las dificultades que estadísticamente no se toma en cuenta es el contexto emocional por el que atraviesan los diabéticos después de detectarle la enfermedad, ya que buena parte del tiempo piensan que su vida está a punto de concluir y se convertirán en una carga para su familia. Incluso, llegan a negar su situación o a desinteresarse en los tratamientos médicos, por lo que su padecimiento se agrava. De esta forma, precisa que la diabetes es una enfermedad que no sólo afecta al organismo de la persona que la padece, sino también a cada entorno donde ésta se desenvuelve, ya que aparte de las complicaciones, los síntomas como el cansancio, sensación continua de hambre, sed y la constante necesidad de ir al baño, le impiden desarrollar correctamente las labores diarias; incluso, pueden ser causas para despedir al trabajador. Asimismo, al paciente diabético le resulta más complicado encontrar empleo, porque socialmente se tiene la creencia de que su estado de salud es sinónimo de improductividad. Ese factor conlleva a una pérdida de sus derechos laborales en las instancias de seguridad social y, por ende, les es prácticamente imposible solventar las cuentas correspondientes a la asistencia médica privada. El caso de los menores es muy similar en las escuelas, pues si bien no sufren una discriminación directa, el personal educativo tampoco está capacitado para tratarlos y prefieren desintegrarlos de ciertas actividades; o bien, han llegado a sugerirles a los padres que los cambien de plantel, lo que refleja la necesidad de educar a la población respecto a ese padecimiento, asegura Rueda Cruces. Los estragos también son visibles en el seno familiar, apunta por su parte Víctor Hernández Villaseñor, presidente de la Organización Nacional de Pacientes Renales y Diabéticos, ya que es común que se señale al enfermo como responsable de seguir una dieta poco apetitosa y gastar excesivamente en enseres para su cuidado, de ahí que se sienta desplazado y pierda el interés de continuar con su tratamiento. De igual manera, los hombres con diabetes suelen sufrir trastornos sexuales como disfunción eréctil, mientras que las mujeres pueden experimentar una falta de lubricación vaginal y dolor durante el coito, por lo que es indispensable que la pareja comprenda la situación, acuda a terapias psicológicas y espere a que el paciente controle el padecimiento a través de acciones médicas, con el propósito de normalizar gran parte de sus respuestas sensoriales y afectivas. Afortunadamente, expone, las instituciones del sector salud se han dado a la tarea de estudiar diversas iniciativas para reducir los índices de obesidad infantil, entre las que figuran impartir educación sobre nutrición y una hora diaria de actividad física obligatoria en las escuelas, además de reglamentar una impresión de advertencia en la envoltura y envase de la comida chatarra. Sin embargo, para que ello de resultado, se torna indispensable diseñar estrategias que involucren a todas las partes interesadas: desde médicos y pacientes, hasta familiares y sociedad en general, a fin de evitar un problema de salud que puede llegar a ser incontenible dentro de algunas décadas. |





Se estima que cada año 3.2 millones de personas mueren en el mundo debido a las complicaciones de la diabetes, enfermedad que según la Organización Mundial de la Salud (OMS) puede convertirse en la epidemia más grande del siglo XXI a consecuencia del sedentarismo y los deficientes hábitos alimenticios que prevalecen en la sociedad moderna.
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