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La estrategia sueca ante un padecimiento PDF Imprimir E-mail

La diabetes es un problema global de salud pública, con una incidencia cada vez mayor. En sus dos variantes principales (tipos 1 y 2), esta enfermedad crónica y debilitante aflige a unos 150 millones de personas en el mundo, y la Organización Mundial de la Salud calcula que la cifra se duplicará con creces para el año 2025.La diabetes tipo 1 es un mal autoinmune causado por la destrucción de las células productoras de insulina o células beta, en tanto la tipo 2 obedece a un desorden metabólico.

 

Ya que la diabetes es silenciosa, los pacientes pueden padecerla durante más de cinco años antes de ser diagnosticados, señala el doctor Knut Borch-Johnsen, de Steno Diabetes Center en Dinamarca. Según datos del Biomedical Center (BMC) de la Universidad de Lund, Suecia, tan sólo en este país entre tres y cinco por ciento de la población padece diabetes, en su mayoría (cerca de 85 por ciento del total) del segundo tipo, y su prevalencia aumenta con rapidez. No obstante, varios estudios efectuados en esta región europea demuestran que hasta hoy sólo se ha diagnosticado diabetes tipo 2 en el 40 a 60 por ciento de los casos, agrega el doctor Borch-Johnsen, lo que deja una cifra similar de personas diabéticas que desconocen tenerla.

Por ello, los centros de investigación y salud de este país nórdico han dado igual importancia a la epidemiología y profundización en el conocimiento de dicho padecimiento, con el objetivo de incrementar la comprensión de sus mecanismos moleculares, procesos endocrinológicos, bases genéticas y factores exógenos (estilo de vida y dieta), así como la exploración de nuevos tratamientos para contrarrestarlo. El fin es prevenir o demorar sus posteriores consecuencias, pues un paciente sueco promedio con diabetes tipo 2 y problemas vasculares gasta tres veces más en comparación a uno sin complicaciones.

Otra perspectiva que despliega el BMC en Lund es estudiar la base molecular de la acción de la insulina y el desarrollo de su llamada resistencia en personas con obesidad. Entre otros proyectos, se investiga a pacientes obesos con diabetes tipo 2, así como a sus parientes, pues se ha detectado una correlación entre el aumento de ambos casos no sólo en adultos jóvenes, sino en niños menores de diez años. De igual forma, cerca de dos tercios de los pacientes diagnosticados con este tipo de diabetes sufre de sobrepeso y presentan una acción debilitada de la insulina para reducir tanto el azúcar en sangre, como la resistencia a esta hormona.

En pacientes con resistencia a la insulina se requieren elevadas concentraciones de esta hormona para mantener el metabolismo normal, lo que se logra mediante un aumento en la secreción de la misma en las células beta encontradas dentro del páncreas, en los denominados islotes de Langerhans. En la mayoría de los casos, los islotes responden adecuadamente y producen hiperinsulinemia (aumento de insulina). Sin embargo, si los islotes no logran responder al aumento de la demanda, la hiperinsulinemia es insuficiente y se manifiesta la diabetes.

En la diabetes tipo 1, esta falla sucede porque el organismo de la persona ataca a sus propias células beta, y se piensa que en la tipo 2 podría ser causada por una incapacidad de origen genético de los islotes para estimular la secreción de insulina suficiente, o debido a un debilitamiento en su función producido por factores externos, como la sobrecarga de lípidos en la circulación a consecuencia de un aumento en el consumo de alimentos grasos, ya que según sugieren investigaciones del Departamento de Medicina Molecular del Instituto Karolinska, los lípidos comprometen la función de los islotes pancreáticos.

Un aspecto importante en el BMC incluye estudios en animales de laboratorio y células productoras de insulina, en los que se emplea una combinación de técnicas genéticas, moleculares y bioquímicas. Entre los proyectos específicos se encuentran investigaciones sobre la regulación neuronal de la función de los islotes y se realizan proyectos dirigidos al desarrollo de nuevos objetivos para mejorar su función, con un acento particular en el empleo de hormonas endógenas.

Y ya que los científicos suecos están a la vanguardia en el campo de las células madre, esta es otra área de investigación que tiene la meta de atenuar e incluso curar la diabetes en el largo plazo: utilizan células pluripotenciales para convertirlas en células beta que luego puedan ser trasplantadas a personas con diabetes.


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