| La ingesta de grasas afecta al hígado, y en el paciente con diabetes puede ser fatal |
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| Lunes, 14 de Febrero de 2011 10:21 |
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El problema cobra mayor importancia si tenemos en cuenta que según diversos estudios el hígado graso puede conllevar a la aparición de la diabetes mellitus tipo 2, pues la acumulación de grasa en ese órgano genera resistencia a la insulina, lo que en el transcurso del tiempo supone el desarrollo de la esta enfermedad, además de que aumenta el riesgo de mortalidad por cáncer. Las mismas investigaciones estiman que cuando se combina diabetes e hígado graso, las probabilidades de enfermedad cardiovascular se duplican. ¿Y en los pacientes con diabetes? La enfermedad del hígado graso se divide en dos: la que es causada por el consumo de bebidas alcohólicas y la que no. La cirrosis (muerte parcial del órgano), por ejemplo, es causada en la mayoría de los casos por el exceso de alcohol, pero algunas personas la desarrollan sin consumir ninguna bebida embriagante, tal es el caso de las personas con diabetes, pues se estima que alrededor del 20 por ciento de ellas lo tienen. A su vez,el hígado graso no alcohólico es causado por una alteración en el funcionamiento de la insulina, lo que conlleva a un aumento de los niveles en sangre y la alteración del equilibrio de los lípidos (grasas). En una persona con metabolismo normal, la insulina es liberada por las células beta del páncreas después de comer, posteriormente manda señales a distintas células del organismo para permitir que la glucosa penetre en tejidos como el músculo y las células grasas. Esta indicación permite que las células de los tejidos conviertan la glucosa en la energía necesaria y la almacene como glucógeno en el hígado para su futura utilización por el organismo, mediante el proceso de oxidación. En una persona resistente a la insulina, el mensaje no alcanza a “abrir” las células a la glucosa, por lo que necesita mayor liberación de insulina por el páncreas lo que puede llevar a la hiperinsulinemia. Entonces, si el páncreas no puede compensar este mayor requerimiento se torna insuficiente y transforma el estado de resistencia insulínica en una diabetes tipo 2. Recomendaciones Los síntomas del hígado graso suelen ser dolor en la parte superior derecha del abdomen, malestar general, fatiga crónica y sensación de pesadez, en especial después de las comidas. Existen pacientes que no tienen síntomas, cuestión peligrosa hasta cierto punto dado que la enfermedad puede evolucionar de manera silenciosa a estadios más graves. Es por ello que ante las primeras sospechas del padecimiento es recomendable acudir con un especialista para que realice pruebas bioquímicas hepáticas, mediante muestras de sangre, en las que es posible encontrar número mayor al normal de enzimas (transaminasas) o bien practicarse ultrasonido hepático, para el cual se desliza sobre el abdomen un aparato llamado transductor (similar al mouse de la computadora), el cual emite frecuencia de sonido que al chocar con un órgano sólido (como el hígado) proporciona una imagen que se aprecia en un monitor; pero el diagnóstico definitivo lo obtiene el medico mediante una biopsia (toma de tejido para observación en laboratorio). Cabe mencionar que no hay tratamiento específico para el hígado graso, y que las indicaciones del médico irán encaminadas a controlar las alteraciones del metabolismo. Padezca o no diabetes debe tener en cuenta que el buen funcionamiento del hígado depende en gran medida de la calidad y cantidad de alimentos que se ingieren, por lo que las personas con hígado graso deben evitar alimentos fritos o ricos en grasa saturada (crema de leche, mantequillas, manteca), sustituir lácteos enteros por descremados, no añadir aceite para cocinar alimentos, retirar la piel de las carnes y toda grasa visible; y consumir grasa insaturada (nueces, aguacate, aceitunas). También deben incorporar a su dieta diaria ensaladas, sustituir carbohidratos simples (galletas, alimentos a base de harinas refinadas, dulces) por carbohidratos complejos (avena, camote), consumir tres frutas al día y evitar el alcohol. Iván Olvera ( 9 Votos ) |








Una alimentación rica en grasas, común en la población mexicana, puede ocasionar hígado graso o esteatosis hepática, enfermedad que consiste en la acumulación de ácidos grasos y triglicéridos en los hepatocitos (células del hígado); esta afección es cada vez más común en hombres y mujeres de todas las edades, incluyendo niños y adolescentes.
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