La mejor terapia contra la insuficiencia renal
Miércoles, 14 de Julio de 2010 15:48

¿Sabía usted que 200 gramos de tejido pueden mantener el equilibrio de los líquidos en su organismo y, al mismo tiempo, se encargan de desechar los que le son adversos? Sí, eso es lo que pesa cada uno de los dos riñones que posee el ser humano y que están situados en ambos lados de la columna vertebral a nivel lumbar, y cuya función principal es la de filtrar, con el fin de desechar, las sustancias tóxicas que se generan en el cuerpo.

 

Sin embargo, cuando el riñón presenta desequilibrio en su funcionamiento, la persona puede desarrollar la llamada insuficiencia renal crónica, enfermedad que ocupa el sexto lugar en la lista de las principales causas de mortalidad en México.

Las funciones del riñón

Las funciones del riñón son diversas y complejas, y entre ellas destaca la de mantener, con el apoyo de ciertas hormonas, el equilibrio de los líquidos corporales. Es decir, se encarga de aumentar o disminuir el gasto urinario (desechos) dependiendo de la temperatura (calor y frío) y de los llamados reflejos asociados (sensación de sed, por ejemplo), indica el doctor Francisco Javier Monteón Ramos, jefe de la División de la Unidad de Trasplantes y Nefrología del Hospital de Especialidades del Centro Médico de Occidente, del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).

Además de su función excretora, el riñón se encarga también de realizar acciones metabólicas y hormonales. Por ejemplo, sintetiza la hormona conocida como eritropoyetina, cuya tarea es mantener los niveles adecuados de glóbulos rojos en la sangre, y sin la cual se corre el riesgo de desarrollar lo que se conoce como anemia renal. Asimismo, en el riñón se sintetiza la vitamina A, involucrada en el metabolismo del calcio y fósforo, por citar algunas.

Empero, ¿cuáles son las causas que originan desequilibrios en el funcionamiento de los riñones? El doctor Monteón Ramos señala que en los adultos, la diabetes e la hipertensión arterial son algunos padecimientos que conducen a la insuficiencia renal. En los niños, a su vez, la mayoría de los casos de dicha insuficiencia obedecen a defectos congénitos en las vías urinarias, o bien debido a nefrotoxicidad, por el uso de medicamentos que son tóxicos al riñón.

En virtud de que estos órganos desarrollan funciones vitales en el organismo, cuando caen en disfunción representa un verdadero problema de salud, que no puede ser aliviado de manera óptima por mucho tiempo. Frente a ello, el paciente solamente cuenta con tres alternativas para prolongar su vida: la diálisis peritoneal, la hemodiálisis y el trasplante renal.

La diálisis peritoneal es un proceso mediante el cual se transfieren al organismo soluciones especiales a nivel del peritoneo (membrana semipermeable que cubre la superficie interior del vientre), con el fin de desechar toxinas. En la hemodiálisis, en cambio, se utiliza una membrana artificial, donde el flujo continuo de sangre permite la salida de las sustancias tóxicas. Ambos tratamientos sustituyen parcialmente la función excretora del riñón, pero las tareas metabólicas y hormonales que realiza este órgano quedan muy limitadas.

Además, refiere el doctor Monteón Ramos, los pacientes que son sometidos a estos procedimientos médicos conocidos como dialíticos y que engloban tanto a la diálisis como a la hemodiálisis, sufren un desgaste muy importante. Por ejemplo, los pacientes en diálisis peritoneal deben mantenerse los 365 días del año con una bolsa plástica conectada, a su vez, por una sonda a la cavidad abdominal, por donde son introducidas unas soluciones especiales llamadas líquido de diálisis. Después de que se ha introducido todo el líquido dialítico, se comienzan a desechar por la misma vía las sustancias tóxicas.

Sin embargo, debido a la importante cantidad de filtración, cada bolsa dialítica debe ser cambiada cuatro o cinco veces al día, por lo que el paciente está siempre expuesto al riesgo de desarrollar una infección. Por otro lado, los pacientes sometidos a hemodiálisis deben estar dos o tres veces por semana conectados a una máquina de hemodiálisis, en la cual el flujo constante de sangre permite la salida de las toxinas.

Este proceso médico debe realizarse durante tres o cuatro horas seguidas cada sesión terapéutica. Ambos tratamientos de sustitución (diálisis peritoneal y hemodiálisis) son muy costosos y no resuelven del todo la insuficiencia renal. Por ejemplo, el tratamiento anual de un paciente en hemodiálisis significa un costo de 180 mil pesos en insumos, y 82 mil pesos en igual periodo en el caso de quien se encuentra en diálisis peritoneal. Así, pese al avance tecnológico, estas técnicas médicas no sustituyen la función renal en su totalidad.

La mejor opción: el trasplante

"El trasplante es la mejor terapia contra la insuficiencia renal, debido a que un riñón donado y sustituido en el enfermo, realizará todas y cada una de las funciones antes perdidas. Incluso, los pacientes se recuperan de manera óptima después de la primera semana de haber sido practicada la cirugía", resalta el especialista del IMSS.

Uno de los riesgos que presenta la persona trasplantada en los primeros meses después de la cirugía, es que su organismo rechace el injerto, pero este problema se previene mediante la administración de medicamentos conocidos como inmunosupresores (que modulan la acción del sistema inmunológico). El costo de una cirugía de trasplante, junto con los medicamentos y el control de las complicaciones que pudieran presentarse es de aproximadamente 120 mil pesos durante el primer año.

Sin embargo, esta cifra desciende hasta en un 40 por ciento con el transcurso de los años, y lo importante es que el paciente salva su vida y mejora la calidad de la misma.

Otra problemática que llega a presentar el paciente es el riesgo de infección, pero éste puede ser controlado mediante la administración de antimicrobianos antes de que se desarrolle cualquier infección. En lo que se refiere a las complicaciones quirúrgicas en la actualidad han quedado casi en el olvido, debido a la gran experiencia con la que cuentan en los diversos centros de trasplantes en México, tal es el caso del Hospital de Especialidades del CMN de Occidente en Guadalajara.

El doctor Monteón Ramos señala que el centro hospitalario donde labora es de los más activos en la realización de trasplantes renales, pues se han practicado mil 30 intervenciones en 25 años. Sin embargo, únicamente en 12 por ciento de ellas el órgano a sido extraído de una donación cadavérica. Ante esta situación, añade, existen muchos pacientes que se encuentran en procesos dialíticos y un gran número de ellos morirá en la lista de espera. Hace notar que de las cirugías que realizan, en 90 por ciento de los casos el riñón es donado por un familiar; esta cifra contrasta con la de España, país donde la relación es inversa: 90 por ciento de las donaciones son de origen cadavérico.

Finalmente, el trasplantólogo subraya que urge incrementar la calidad y cantidad de información acerca de las bondades de la donación de órganos para trasplante, ya que una cirugía de este tipo no es un privilegio, sino un tratamiento que debe de llegar a todo aquel que lo requiera, sin ninguna distinción "ya que todos tenemos el derecho de tener una excelente calidad de vida".


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