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Que los pequeños disfruten del Halloween o el Día de Muertos sin que el azúcar los espante PDF Imprimir E-mail

En tanto los niños salen disfrazados en la Noche de Muertos o en el Halloween a recorrer las coloridas calles del vecindario para pedir su “calaverita”, para los papás representa un desafío ante las posibles complicaciones que podrían darse con tantas golosinas que pueden tener consecuencias en los niveles de azúcar de los pequeños.

Al respecto, la licenciada en nutrición Nadia Montes Ríos, miembro de la Federación Mexicana de Diabetes, consideró importante que los niños con diabetes tipo I participen en estas festividades, pero es necesario establecer estrategias para tomar ciertas precauciones y estar al pendiente de los niveles de glucosa en sangre.

“Ante estas situaciones tenemos que aprender a conciliar el control de la diabetes con nuestra vida cotidiana, a fin de disfrutar con la familia y los amigos disfrazarse, decorar la casa y los jardines, y evitar concentrarnos sólo en los dulces”, expresó la especialista.

Subrayó que es importante acudir con el médico para obtener consejos más específicos y poder ajustar este día con el tratamiento del pequeño, por ejemplo, si pueden intercambiar una ración de cereal por un dulce.

La especialista recordó que la Asociación Americana de Diabetes recomienda en sus lineamientos el consumo de algunas golosinas (sin abusar) para los niños, pero es necesario administrar la dosis de insulina adecuada y continuar con el tratamiento farmacológico indicado.

Otra alternativa que resulta favorable es realizar mayor actividad física para regular los niveles de glucosa y, con ello, también caminar de manera continúa para pedir dulces durante esos días.

Expuso que muchas veces es bueno organizar el Hallowen en casa, ya que pueden involucrar diferentes actividades físicas como concursos de baile y algunos juegos similares al del Día de Pascua, es decir, en lugar de buscar huevos podrían ser calaveritas.

“Lo anterior permitirá mantener a todos los niños en movimiento, incluso quienes están exentos de este padecimiento, sin frenar el desarrollo de la convivencia y la integración”, expresó Montes Ríos.

En esta fiesta “privada” también pueden contemplarse verduras y frutas picadas, como si fueran botanas, y quizá cacahuates, nueces y almendras que tienen grasas de origen vegetal para evitar caer en problemas de hiperglucemia.

La nutrióloga enfatizó que demasiados dulces no son buenos ni siquiera para un pequeño sin diabetes, porque están propensos al sobrepeso u obesidad y a problemas de caries. De manera que tras salir a pedir golosinas, lo ideal es seleccionar los que más le gusten al menor y distribuirlos para su consumo durante los posteriores días.

También pueden compartirlos o guardarlos para futuras fiestas, así como para compensar los niveles de azúcar cuando llegue a presentarse un evento de hipoglucemia.

“Aunque lo negado es lo que más queremos, para esta festividad no hay alimento prohibido porque los niños pueden disfrutar de las golosinas con responsabilidad, con auto-monitoreo de la glucosa y un ajuste en la dosis de insulina”, reiteró la también educadora en diabetes.

Carlos Trejo Serrano


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