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Persiste comida chatarra en escuelas primarias PDF Imprimir E-mail
A pesar de la insistencia de legisladores y la puesta en marcha de los lineamientos que prohíben la venta de comida chatarra en escuelas de nivel básico en México, que entró en vigor los primeros días de 2011, todavía persiste la venta de alimentos industrializados dentro y fuera de los centros de estudio.
Al respecto, el doctor Guillermo Meléndez Mier, coordinador científico del Fondo Nestlé para la Nutrición de la Fundación Mexicana para la Salud (Funsalud), comentó que la prohibición de comida chatarra es una transición que llevará varios años debido a que falta educación sobre alimentación saludable en nuestro país.
Puntualizó que las escuelas se han convertido en un “mercado negro de niños”, ya que a raíz de los lineamientos establecidos por las autoridades correspondientes, los menores llevan golosinas con alto valor calórico para venderlas entre la comunidad estudiantil.
No obstante, Meléndez Mier mencionó que otro problema es la venta en el exterior de los planteles, y es que los comerciantes “idean formas para hacer llegar el producto a manos de los chicos. El problema persiste porque aún falta educación sobre lo que es una alimentación saludable y tratar de revertir la gravedad del sobrepeso u obesidad resulta complicado, pues al llegar a una edad adulta los efectos para bajar de peso son poco favorables”, expresó el científico.
Ello debido a que hay una “especie” de equilibrio metabólico en el organismo que está acostumbrado a ingerir porciones mayores de alimentos y eso cambia el metabolismo de los niños.
El experto en salud dijo que llevar a efecto los lineamientos para el Expendio o Distribución de Alimentos o Bebidas, que obstaculiza la venta de comida con altos niveles calóricos, es complejo y requiere trabajarse por varios años para poderlo integrar en los libros de texto y en la formación académica de los profesores.
A su vez, la doctora María Elizabeth Tejero Barrera, científica del Instituto Nacional de Medicina Genómica (Inmegen), indicó que el sobrepeso u obesidad están asociados a factores ambientales, de alimentación y al sedentarismo, y aunque también corresponde a la herencia genética no se le puede atribuir del todo debido a que el genoma humano no ha cambiado en cientos de años.
La investigadora expuso: “En las últimas dos décadas la disponibilidad y la variedad de alimentos han aumentado de manera importante, pues hoy persisten un mayor número de establecimientos de comida rápida, máquinas expendedoras y productos de preparación instantánea”.
Incluso diversas compañías de alimentos han seguido la línea de ampliar la cantidad o porción de sus presentaciones y ofrecerlos a precios reducidos, añadió Tejero Barrera.
De manera que los menores están cada vez más expuestos a los productos industrializados que a la larga repercutirán en su salud, coincidieron los especialistas. Carlos Trejo Serrano

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