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La diabetes en la menopausia incrementa el riesgo de infartos PDF Imprimir E-mail

Una mujer con diabetes, en promedio después de los 48 años, con el cese de la menstruación enfrenta una serie de cambios hormonales que podrían aumentar el riesgo de sufrir trastornos cardiovasculares como infarto al corazón e hipertensión arterial, debido a la disminución o pérdida total de los estrógenos durante esta edad.

Este problema de salud pública afecta a casi 80 por ciento de las mujeres con diabetes y crece el riesgo de desarrollar osteoporosis por la pérdida de masa ósea que podría llegar a la fractura de huesos.

Al respecto, la doctora Leticia Sánchez Reyes, endocrinóloga del Hospital General de México, explicó que la menopausia es la última menstruación de la mujer, es decir, es un periodo de cambios debido a que los ovarios dejan de producir estrógenos y progesterona (hormonas sexuales).

La especialista comentó que en esta etapa se generan trastornos como bochornos, sofocación, ansiedad y enrojecimiento de la piel, así como problemas para dormir (insomnio), cansancio, depresión, disminución del deseo sexual y cambios en el carácter, entre otros.

Estos síntomas frecuentes en la menopausia, indicó la también jefa de la Clínica Metabólica de la Unidad de Factores de Riesgo Cardiovascular del Servicio de Cardiología de ese nosocomio, vuelven a las mujeres más sedentarias y aumenta la posibilidad de presentar diabetes, en al menos 15 por ciento.

Sánchez Reyes comentó que la relación entre menopausia y diabetes se acentúa en el aumento de la edad, es decir, el problema de hiperglucemia (altos niveles de glucosa en la sangre) coincide con el cese de la menstruación que presentan las mujeres entre los 45 y 64 años, tras manifestar estos trastornos.

No obstante, con el sedentarismo, otro de los mayores factores de riesgo es el sobrepeso, ya que la disminución de estrógenos ocasiona una importante acumulación de grasa en la zona del abdomen que conduce a una resistencia a la insulina (hormona que controla los niveles de azúcar o glucosa en la sangre).

Mayores riesgos

Al padecer obesidad, una mujer postmenopáusica tiende a padecer más afecciones relacionadas con el corazón y vasos sanguíneos, que si bien resultan peligrosas por si solas, al combinarlos aumenta el riesgo de presentar una enfermedad cardiaca y/o derrame cerebral, debido al incremento de  colesterol  y triglicéridos.

Además, detalló la endocrinóloga que otro problema con la llegada de la menopausia y el climaterio es la disminución del deseo sexual e infecciones vaginales, falta de lubricación y el consecuente dolor durante el coito por la disminución de estrógenos.

Ante ello, comentó la especialista que si bien estas hormonas son protectores para la mujer a fin de evitar enfermedades de tipo cardiovascular o de problemas en los niveles de colesterol y triglicéridos, al prescribir una sustitución hormonal después de la menopausia ya no funciona como tal.

Al sugerir esta terapia hormonal, Sánchez Reyes dijo que crece el riesgo de adquirir afecciones cardiovasculares, cáncer de mama y cervicouterino, además de enfermedad tromboembólica venosa o pulmonar. “Actualmente la terapia de remplazo hormonal no debe indicarse más que en casos muy específicos para la mujer”, reiteró la doctora.

La experta concluyó que durante esta edad es importante mantener los niveles de glucosa estables, llevar una buena alimentación y la práctica constante de ejercicio físico, así como los fármacos prescritos por un especialista para cada afección, a fin de lograr una mejor calidad de vida del individuo.

Carlos Trejo Serrano


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