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La diabetes desde la prevención PDF Imprimir E-mail
Martes, 13 de Julio de 2010 00:00

Qué te pasó... estás enfermo, es una pregunta que a menudo se hace cuando una persona pierde peso. Y es que aún prevalece la idea de que tener una figura regordeta es un símbolo de salud y bienestar, sin considerar que los kilos de más, es uno de los condicionantes en la aparición de la diabetes.

 

En entrevista, el doctor Jorge Revilla Beltri, director médico del laboratorio mexicano PROBIOMED, expuso que el combate contra ese padecimiento debe iniciarse primordialmente con acciones de prevención.

Para que una persona desarrolle diabetes, agregó, primero debe cruzar una etapa previa conocida como síndrome metabólico, un estado registrado ya en la literatura médica desde hace 80 años, y que además de incrementar significativamente el riesgo de desarrollar esa enfermedad, también está relacionada con el surgimiento de enfermedad coronaria y cerebrovascular. Además, se estima que acrecienta en cinco veces la mortalidad por algún padecimiento cardiovascular.

De este modo, quien se encuentre en ésta fase generalmente verá incrementar el colesterol de alta densidad, su presión sanguínea y la grasa en la región abdominal. Asimismo, sus valores de glucosa (azúcar) a 110 miligramos por decilitro de sangre, esto es 10 miligramos por arriba del máximo normal.

Revilla Beltri mencionó que entre los principales factores que desencadenan dicho síndrome son la obesidad, falta de ejercicio y estrés. Uno de los indicadores para su detección es el llamado Índice de Masa Corporal (IMC), que a partir de la estatura y el peso, el rango óptimo de esas medidas en una persona. Su cálculo se obtiene al elevar al cuadrado la altura y dividir esa cifra entre el peso en kilos. Si el número resultante se ubica entre 18 y 25 se considera al individuo saludable, por debajo de ella se señala desnutrición, si es superior y por debajo de 30 indica sobrepeso, y al superar este último número se determina obesidad en diversos grados.

Al presentar una persona un IMC por arriba de 27 en esa escala, es por definición alguien que presenta síndrome metabólico, pero no ha llegado aún a la fase diabética.

En este contexto, agregó, es importante realizar una serie de acciones que impidan transformar al síndrome en diabetes, se recomienda principalmente realizar ejercicio en forma continua para provocar un gasto de energía, y como segundo elemento figura un régimen de dieta. El objetivo es reducir el IMC a 25, pues “el regreso al peso ideal contribuye a que la persona normalice sus niveles de glucosa en sangre”.
 
La fase diabética
 
Cuando un individuo presenta niveles de glucosa en la sangre en ayunas por arriba de los 110 miligramos por decilitro de sangre, el diagnóstico es que ha desarrollado la llamada diabetes tipo 2, una de las epidemias más importantes no sólo en México sino en diversas partes del mundo.

Revilla Beltri indicó que en el tratamiento para estos pacientes ha cobrado fuerza la idea de atenderlos en forma integral, pues se considera un padecimiento sistémico; es decir, que afecta diversos órganos y sistemas del cuerpo. Así, en la actualidad interviene un equipo conformado básicamente por cuatro especialistas: cardiólogo, un experto en el sistema endocrino, psicólogo, y un profesional en nutrición. Sin embargo, si la detección del padecimiento ocurre en forma tardía, se torna necesario la concurrencia de otras áreas de la medicina, ya que generalmente estarán afectados otras partes del organismo del paciente, como riñones, ojos y sistema nervioso.

En el control de la diabetes, el ejercicio y la dieta son dos herramientas fundamentales, además, del automonitoreo de la glucosa en sangre. No obstante, el especialista explicó que en ocasiones tales medidas resultan insuficientes para mantener los niveles de glucosa óptimos, debido a múltiples factores tanto orgánicos como externos. Ante esa eventualidad, se agrega al tratamiento los recursos farmacológicos, conocidos como antidiabéticos orales.

Entre los medicamentos de este tipo figura la metformina, una molécula que a lo largo del tiempo ha demostrado brindar los mejores resultados y con menos efectos secundarios. Misma que fue integrada al portafolio de PROBIOMED este año.

“La sustancia es de las más utilizadas en el mundo, y se indica a pacientes con sobrepeso, pues estas personas, al no utilizar eficazmente la glucosa, tienen la continua sensación de apetito y ganan kilos, con el consecuente ciclo que hay que romper. Otra de sus principales funciones es regular los niveles de azúcar en sangre”.

En ocasiones, el medicamento se prescribe dentro de un esquema de prevención en personas con síndrome metabólico a fin de lograr un mejor control de la glucosa y evitar el desarrollo de la diabetes.

El entrevistado añadió que con el paso del tiempo el páncreas de las personas con diabetes disminuye cada vez más la producción de insulina, y cuando sus índices ya son mínimos, la metformina sola no alcanza a lograr su efecto regulador. A partir de ese punto es necesario agregar otro medicamento llamado glibenclamida. Sobre ello, refirió que el laboratorio ofrece la posibilidad terapéutica de combinar las dos (Metformina y Glibenclamida) en una sola tableta, con lo cual se obtiene un efecto sinérgico entre ambas en beneficio del tratamiento.
 
¿Y la insulina?

A su vez, el empleo de la insulina en el tratamiento de la diabetes se prescribe bajo dos esquemas.

En el caso de quienes padecen la Tipo 1, deben recibirla desde temprana edad por una deficiencia de su organismo con la que nacen. En el caso de pacientes con diabetes Tipo 2 el proceso natural de la enfermedad llega a un grado en el que el páncreas cesa la producción total de la sustancia, por lo que requiere ser aportada al organismo en forma externa.

En ambos casos, la insulina que se aplica es clasificada en acción rápida e intermedia y un tercer tipo que es la combinación de ambas, ofrecidas por PROBIOMED.

“La insulina humana de PROBIOMED es un producto de la más alta calidad, obtenida mediante ingeniería genética en células de levadura con técnicas conocidas como ADN recombinante. Es idéntica a la producida naturalmente por el páncreas, compartiendo identidad y eficacia”, subrayó Revilla Beltri.

En cuanto a los riesgos de la aplicación de insulina, explicó que el más conocido es el llamado cuadro de hipoglucemia, desencadenado por aplicar una dosis alta de insulina que genera una disminución de los niveles de glucosa en el organismo. Puede ser imperceptible, leve, moderada o severa, ésta última pone en riesgo la vida del paciente. Para evitarlo es necesario establecer junto con el médico la dosis ideal y seguir éste plan en forma estricta. “Habitualmente estos casos ocurren al inicio del tratamiento, cuando se comienza a aprender el manejo de la sustancia”.

Participación del paciente

Revilla comentó que a pesar de la existencia de recursos terapéuticos y de otro tipo, la principal dificultad en el control de la diabetes es la percepción de las personas sobre el padecimiento.

“Muchas personas con diabetes acuden a una fiesta y comen en abundancia, se toman el medicamento y piensan que no tiene mayor problema que en los dos días subsecuentes su glucosa esté elevada; al no haber un efecto inmediato habitúan dejar de lado las recomendaciones, mas con el paso del tiempo tales acciones minarán su salud”.

Ante ello, señaló que en el tratamiento del síndrome metabólico y de la diabetes las recomendaciones de dieta y ejercicio, y en su caso de fármacos han sido establecidos de manera individual para obtener el mejor resultado, de allí la importancia de observarlos como es debido.


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