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Más que un simple dolor PDF Imprimir E-mail

Aunque nunca se les da la importancia necesaria, los sistemas nerviosos (central y periférico) son vitales para cada tarea del cuerpo, desde las funciones sensitivas (vista u olfato) hasta las motrices (expresiones faciales o contracciones cardiacas). Por ello, es importante mantenerlos en buen estado y jamás pasar por alto alguna anormalidad.

 

Sin embargo, nadie es inmune a presentar una lesión nerviosa que, independientemente de las causas, localización o extensión, registra los mismos síntomas: dolor, trastornos de la sensibilidad, parálisis y hasta atrofia muscular (disminución de grosor del músculo y fuerza). 

En ese sentido, el dolor que se presenta con mayor regularidad entre los enfermos es el neuropático, cuya sensación quemante es similar a la de toques eléctricos o piquetes. Los primeros indicios de este síndrome son hormigueos constantes (parestesia) en las extremidades que gradualmente se intensifican hasta convertirse en severos ardores (causalgia) resistentes a los analgésicos tradicionales como la aspirina. Aunado a ello, existen otros síntomas como la hiperestesia, que es una respuesta exagerada al tacto; la hipergesia, caracterizada por un aumento en el estímulo doloroso; y la alodinia, que se refiere a un dolor insistente sin que el paciente hubiese experimentado un estímulo no doloroso previo.

Según los anestesiólogos, las causas de dolor neuropático pueden obedecer a un fuerte golpe que implique alteraciones en las fibras nerviosas, aunque las manifestaciones más comunes son originadas por enfermedades como la diabetes mellitus, Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (Sida), herpes zoster y cáncer.

Se estima que el paciente diabético sufre más de neuropatías en las extremidades que en cualquier otra parte de su cuerpo y, al ser México un país con altos índices de diabetes, no resulta difícil creer que entre 500 mil y un millón 500 mil personas adolecen de este síndrome, según los registros médicos. De ellos, 33 por ciento presentan dificultad para conciliar el sueño y realizar actividades cotidianas, mientras que otro 47 ve reducida su capacidad laboral, lo que impacta directamente en su economía y calidad de vida. Asimismo, se estima que la neuropatía por Sida afecta a nueve de cada 10 enfermos, pues los medicamentos que les son administrados pueden provocar daños neuronales.

Por otra parte, las áreas del cuerpo en las que más se presenta el dolor neuropático son la cadera, espalda y piernas, pero sin duda la cara manifiesta el más agudo, ya que en ella se encuentra el tronco nervioso más grueso del cráneo que, además de tener funciones sensitivas, posee también algunas motoras. Este dolor se caracteriza por una sensación de descarga eléctrica con gran intensidad y casi siempre ocurre después de una actividad facial (como masticar).

En la actualidad, existen diferentes tratamientos para controlar los dolores neuropáticos, que van desde el uso de antidepresivos y antiinflamatorios no esteroideos, hasta la cirugía que, cuando resulta exitosa, es muy probable que el dolor desaparezca permanentemente. Asimismo, se han desarrollado fármacos que tienen tanto propiedades analgésicas locales como antiepilépticas, los cuales permiten controlar rápida y prolongadamente la sintomatología.

De esta forma, los avances médicos han ganado terreno en el control del dolor neuropático y, de paso, ayudado a miles de pacientes a recuperar no sólo su movilidad natural, sino también su ánimo de enfrentar el padecimiento con la seguridad de encontrar resultados satisfactorios.

 


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