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Deshidratación en época de calor pone en riesgo la salud PDF Imprimir E-mail

Las altas temperaturas registradas en época de calor exigen al cuerpo mantenerse bien hidratado, pues un buen aporte hídrico puede favorecer la salud al reducir la retención de líquidos, la hipertensión y cálculos renales, entre otras enfermedades que también suelen presentarse en quienes sufren diabetes.

Al respecto, la nutrióloga Erika Pricke, gerente de Nutrición y Salud de Bonafont, comentó que alrededor del 30 por ciento de los líquidos provienen de los alimentos, cuyo porcentaje dependerá de la dieta del individuo, mientras que la cantidad restante y principal fuente de agua la aportan las bebidas.

Sin embargo, el cuerpo no es capaz de producir ni retener agua por sí solo, lo que conduce a perderla constantemente a través de la piel, orina, sudor e incluso cuando se respira, hizo hincapié la experta.

“Esto es un signo de alerta para recuperar los líquidos a través de la hidratación, ya que un ser humano puede vivir alrededor de siete días sin ingerir alimentos pero no consigue hacerlo más de 72 horas sin agua”, expuso Pricke.

Cuando este recurso no se aprovecha, explicó la especialista, la deshidratación suele mostrarse con una sensación de sed intensa, sequedad en la piel, labios y boca, además la orina tiende a exteriorizar un color oscuro amarillento como principal señal de pérdida de agua.

Comentó que el individuo también manifiesta dolor de cabeza, cansancio, vértigo y mareo. “Incluso algunos estudios han demostrado que el mal humor en mujeres puede relacionarse con la carencia del vital líquido”, añadió la nutrióloga.

La entrevistada dijo que la deshidratación es otro factor de riesgo para las personas, entre ellas quienes sufren de sobrepeso u obesidad, para desarrollar problemas como retención de líquido, hipertensión y cálculos renales, los cuales causan que el riñón trabaje más y elimine menos agua.

Si bien la hidratación es elemental para todos los seres vivos, las bebidas con alto valor calórico (con elevadas cantidades de azúcar) son poco recomendadas para toda la población, pues el aporte energético que poseen favorece el aumento de masa corporal.

Ante ello, una buena opción es consumir agua en reemplazo de refrescos o jugos industrializados, frutas en sustitución de dulces e infusiones suaves en vez del café.

Y es que datos de 2008 publicados por el Instituto Nacional de Salud Pública indican que los mexicanos consumen alrededor del 20 por ciento de calorías diarias, lo que equivale a casi 400 kilocalorías sólo de bebidas acompañadas con cierta cantidad de azúcar.

Así lo recordó Pricke, quien apuntó que de reducir esta ingesta y al sustituirlo por agua natural o simple, principalmente, podrían disminuirse paulatinamente los niveles de sobrepeso y obesidad aunque también influye el estilo de vida y la alimentación.

“Lo ideal es que las mujeres consuman dos litros por día y los hombres deben tomar tres; pero sólo es una recomendación, porque dependerá de las funciones, actividades y al nivel de exposición al calor del organismo”, enfatizó.

Por ejemplo, para quien realiza ejercicio a un nivel de intensidad alto, lo ideal es recurrir a una bebida energizante por la cantidad de carbohidratos que contienen y ayudará a prevenir un nivel bajo de azúcar en la sangre.

Hay quienes el agua natural nos les llama la atención, por ello pidió intentar consumirla “vaso a vasito y cada vez más”, para que el cuerpo consiga acostumbrarse, o bien pueden añadir un tajada de limón a la bebida.

Destacó que estas medidas conjugadas con una actividad física serán útiles dentro de un plan saludable para bajar de peso, pues la combinación es la clave ideal que ayudará a mejorar la calidad de vida, incluso para aquellos que sufren de diabetes, pues manejará los niveles de glucosa y fortalecerá los músculos. Carlos Trejo Serrano


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