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El estrés, ¿también culpable del colesterol alto? PDF Imprimir E-mail
Jueves, 25 de Febrero de 2016 16:49

A largo plazo y de manera sostenida, puede elevar la presión arterial, ocasionar insomnio, cambio de hábitos y modificaciones en nuestro rendimiento mental, así como en nuestro estado de ánimo, pero ¿es capaz de elevar el colesterol en el cuerpo humano?

En un estudio se observó que el estrés mental y emocional incrementó en un 11 por ciento los valores de colesterol en varones sanos en comparación con el grupo control. Sin embargo, estas conclusiones se obtuvieron con pocas personas, hace mucho tiempo.

También se encontró un vínculo entre colesterol y cortisol, la hormona del estrés, en personas con enfermedad cardiaca, lo cual puede ser clave en la relación entre patología cardiovascular y dislipemias.

Más recientemente se asoció el tipo de personalidad con los niveles de cortisol y colesterol en plasma, observando que quienes se estresan fácilmente tienen también mayores cifras de grasas en la sangre. Asimismo, se ha comprobado el vínculo entre el estrés y la enfermedad cardiovascular, lo cual quizá esté asociado con los cambios que tal alteración produce en el cuerpo, tal como una disminución del colesterol HDL o protector del corazón, y un mayor acúmulo de grasa, así como un incremento de presión arterial.

Aunque la evidencia no es mucha y aún resulta confusa, quizá de forma no tan directa, el estrés sí puede incrementar los niveles de colesterol en el organismo, pues altera el metabolismo y las hormonas, lo que empeora el estilo de vida y ello, sin duda, puede elevar o alterar los lípidos en plasma.

Por ello, lo mejor es estar alerta y acudir a revisiones médicas que permitan mantener bajo control el estrés, pues en pequeñas dosis llega a resultar benéfico, pero de forma sostenida en el tiempo puede perjudicar gravemente la salud.

Referencia:
—Bibliografía consultada | Exp Biol Med (Maywood) January 1958 vol. 97 no. 1 163-165; Arteriosclerosis, Thrombosis, and Vascular Biology, 1984; 4: 59-64; Physiology & Behavior, Volume 84, Issue 5, 13 April 2005, Pages 677–680; Hypertension, 1999; 33: 1364-1368, doi: 10.1161/01.HYP.33.6.1364.

Fuente: Vitonica


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