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Beber más de un refresco azucarado al día aumenta el riesgo de insuficiencia cardiaca PDF Imprimir E-mail
Martes, 19 de Enero de 2016 17:20

Cada vez hay más estudios que advierten sobre el estilo de vida occidental y especialmente sobre el tipo de alimentación. Un estudio publicado en la revista Heart avisa que beber dos o más vasos de bebidas azucaradas al día está relacionado con un mayor riesgo de insuficiencia cardíaca, al menos en los varones.

No se trata de un pequeño estudio, sino de análisis realizado sobre más de 40 mil varones residentes en Suecia a los que han seguido durante más de 10 años. Y, aunque se trata de un estudio observacional por lo que no hay conclusiones definitivas sobre la relación causa y efecto, y como solo se ha llevado a cabo en hombres blancos mayores, los resultados pueden no ser aplicables a los grupos de edad más jóvenes, mujeres o ciertos grupos étnicos.

Sin embargo, los investigadores sugieren que sus datos pueden tener implicaciones importantes desde un punto de vista de salud pública para recomendar dietas más saludables. Debido a que los efectos de las bebidas azucaradas son similares en hombres y mujeres, afirma Miguel Martínez-González, de la Universidad de Navarra, “los resultados serían extrapolable ya que existe un ‘plausibilidad biológica’”.

Se calcula que la insuficiencia cardiaca afecta más de 23 millones de personas en todo el mundo. Y aunque la tasa de mortalidad por dicho trastorno ha ido reduciéndose en los últimos años, se estima que solo alrededor de la mitad de los diagnosticados siguen vivos a los cinco años. Los hombres y los ancianos parecen tener un mayor riesgo.

Diabetes y obesidad
También, añade Martínez-González, autor del editorial que acompaña a la investigación, se sabe que el abuso de bebidas azucaradas pueden tener graves consecuencias para la salud: su consumo regular se ha asociado con los cambios en la presión arterial, los niveles de insulina, y marcadores inflamatorios, así como con la obesidad, todos estos factores implicados con el síndrome metabólico, la diabetes, las enfermedades cardiacas y accidentes cerebrovasculares.

No obstante, añade, mientras sí se conoce el efecto de estas bebidas sobre la obesidad o la diabetes, “había poca información sobre su relación con la insuficiencia cardiaca”.

Con el fin de evaluar si puede existir un vínculo entre un mayor riesgo de insuficiencia cardíaca y el consumo de bebidas azucaradas, los investigadores del Instituto Karolinska (Suecia) controlaron los parámetros de salud de 42 mil 400 varones que residieron en Suecia entre 1998 y 2010 utilizando.

Todos ellos, que tenían entre 45 y 79 cuando entraron en el estudio, habían nacido entre 1918 y 1952. A todos se les solicitó que apuntaran el consumo medio de 96 alimentos y de bebidas durante el año anterior así como la frecuencia de su consumo. Además, se les preguntaba por el consumo diario o semanal de 200 mililitros, un vaso, de refrescos azucarados.

Durante el periodo de seguimiento, unos 12 años, se diagnosticaron tres mil 604 nuevos casos de insuficiencia cardiaca y 509 personas fallecieron a causa de la enfermedad. Después de tomar en cuenta otros factores influyentes, los análisis de los datos mostraron que el consumo de por lo menos dos unidades diarias de bebidas azucaradas, se asociaba con un riesgo de un 23 por ciento de desarrollar insuficiencia cardiaca en comparación con ningún consumo.

Para tratar de excluir a la causalidad inversa, es decir, aquellas con insuficiencia cardiaca no diagnosticada que consumían este tipo de refrescos, los investigadores realizaron un nuevo análisis para excluir a todos los diagnosticados con insuficiencia cardíaca durante los primeros cinco años seguimiento. Y los resultados fueron muy similares: el incremento en el riesgo era del 25 por ciento.

Con moderación
El único defecto de este trabajo, apunta el investigador español del Centro de Investigación Biomédica en Red de Obesidad y Nutrición, radica en que no hay distinción entre las bebidas endulzadas con azúcar, fructosa/glucosa, o edulcorantes artificiales.

En cualquier caso, sostiene Martínez-González, debido a que la relación entre el consumo de este tipo de bebidas, la obesidad y la diabetes tipo 2 es incuestionable, la relación con la insuficiencia cardiaca es más que plausible.

Teniendo en cuenta estos resultados, y los de otros muchos estudios, “el mejor mensaje para una estrategia preventiva sería recomendar el consumo ocasional de bebidas azucaradas o evitarlas por completo”.

Fuente: ABC España
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