| Disfunción eréctil, no tiene por qué derivar en depresión |
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La llamada disfunción eréctil puede llevar al paciente a desarrollar problemas emocionales y agravar su estado de salud, sobre todo en torno a su vida en pareja. Si bien, en algunos casos, la disfunción eréctil está relacionada con problemas físicos, también suele presentarse por cuestiones de tipo psicológico, social y educacional, pero tiene solución cuando el afectado mantiene los niveles de glucosa controlados y recurre a un tratamiento adecuado que favorezca al alivio inmediato. En México, algunos estudios estiman que 53 por ciento de los hombres mayores de 40 años tiene algún grado de disfunción eréctil; aunque no sucede en todos los casos, es un hecho que a mayor edad y dependiendo de los factores genéticos y al estilo de vida aumenta la probabilidad de presentarla. De acuerdo con la doctora Mayra Pérez Ambriz, especialista en Medicina Sexual, hay una relación muy estrecha entre diabetes y disfunción eréctil, pues el organismo al presentar de manera crónica niveles altos de glucosa pierde la capacidad de mantener estable la azúcar en sangre y en consecuencia afecta la actividad sexual. “Al haber diabetes en un paciente, los altos niveles de glucosa perjudican el endotelio (un tejido que recubre el interior de los vasos sanguíneos) que al disminuir su función logra afectar la erección”, detalló la doctora. La experta apuntó que existen varios factores que consiguen alterar los mecanismos fisiológicos implicados en la erección, en su mayoría son generados por diabetes, enfermedades cardiovasculares y por uso de algunos medicamentos, drogas y tabaco, además de los elevados lípidos o grasas en tejidos corporales y en el torrente sanguíneo. Sin embargo, subrayó que la disfunción eréctil está asociada a problemas de depresión y que actualmente suele presentarse a partir de los 36 años, “incluso ya observamos pacientes 10 años menores a esta edad, pues los cambios en el estado de ánimo incrementan el riesgo de disfunción eréctil” Recordó que la depresión se refleja en el paciente cuando tiene tristeza y ansiedad, acompañadas por insomnio o mucho sueño, falta de apetito y poca concentración para desarrollar algunas actividades, síntomas que originan reacciones negativas y llegan a bloquear la respuesta sexual. En la parte biológica se dan una serie de reacciones químicas en las que trabajan los neurotransmisores (sustancia química que transmite información de una neurona a otra) que pueden funcionar tanto para las emociones como en la respuesta sexual. Dichos componentes, tras de presentar depresión por diabetes y aunado a ello disfunción, también merman la función eréctil. Pérez Ambriz subrayó que 95 por ciento de los varones que sufren de disfunción eréctil tienen solución, siempre y cuando asistan a un tratamiento integral que recopile todos los datos clínicos, psicológicos y referentes a su vida sexual. Para ello, destacó que es preciso conocer el grado de armonía en la relación de pareja, porque es quien puede ayudar a erradicar el problema o que persista. Además, el procedimiento médico también debe valorar la situación emocional y la forma de aparición de la enfermedad. Incluso es necesario investigar sobre la calidad de la erección, en términos de rigidez y duración, durante la actividad sexual, ya que al disminuir existe un daño en el mecanismo pero de continuar, la causa podría ser por factores biológicos, agregó la sexóloga. La sexóloga comentó que los pacientes, aun quienes no padecen diabetes, tienen que adoptar un régimen alimenticio bajo en grasas y carbohidratos, además de mantener una disciplina en los horarios de comida. Aunado a ello, concluyó, es recomendable llevar una práctica regular de ejercicio físico que favorezca a disminuir los niveles de glucosa o azúcar en sangre, así como un tratamiento, para las dos enfermedades, indicado por un experto en la salud. Carlos Trejo Serrano
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Es común que los varones con diabetes padezcan disfunción eréctil, pues los niveles altos de azúcar en sangre (hiperglucemia) dañan los nervios y vasos sanguíneos de su aparato reproductor, de tal manera que será difícil mantener una erección el tiempo suficiente para permitir una relación sexual satisfactoria.
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