
La piel (el órgano más grande del cuerpo) sirve como barrera protectora que aísla al organismo del medio que lo rodea, además lo protege y contribuye a mantener íntegras sus estructuras, al tiempo que actúa como sistema de comunicación con el entorno.
Los altos niveles de glucosa en sangre crean óptimas condiciones para alimentar gérmenes y bacterias, las áreas que regularmente son afectadas son manos, pies, las zonas de pliegues (axilas, ingle, cuello, por mencionar algunos) y genitales, aunque el resto del cuerpo no está exento de padecer alguna complicación cutánea.
Un gran número de enfermedades están relacionadas con la piel de las personas con diabetes, a continuación se describirán las más comunes.
Piel amarilla. Las manos y las plantas de los pies sufren de este problema que se origina cuando los altos niveles de glucosa afectan el colágeno (proteína natural que se encarga de proporcionar fuerza a huesos, piel, cabello y uñas).
Dermopatía diabética. Manchas rojizas de medio hasta dos centímetros de diámetro que con el tiempo se vuelven obscuras y forman costra. No tienen consecuencias ni generan dolor y su aparición es mas frecuente en varones que en mujeres.
Necrobiosis lipoídica. Se presenta como pequeñas erupciones (pápulas) de color rojizo, que tienden a endurecerse, no generan molestias, aunque en algunas ocasiones puede acompañarse de comezón. Es frecuente en la mujer y suele localizarse en manos, antebrazos, muslos, abdomen, frente y cuero cabelludo. No existe tratamiento que termine por completo con esta afección, pero las pruebas hechas con corticoides (hormonas sintéticas del grupo de los esteroides de función desinflamante) vía oral han sido satisfactorias.
Bullosis diabeticorum. Aparición espontánea de ampollas sobre la piel de antebrazos, piernas, pies y dedos. Regularmente no generan malestar a menos que se infecten; se curan en un plazo de una a cuatro semanas, dejando a veces pequeñas cicatrices. No existe tratamiento específico y solo se recomienda guardar reposo y aplicar antisépticos locales.
Granuloma anular. Pápulas de color violeta que se unen y dan lugar a placas de uno a cinco centímetros con piel sana en el centro. Se localizan con frecuencia en brazos, piernas, dorso de manos y dedos. Su tratamiento es la aplicación tópica (en el lugar de la lesión) de corticosteroides (medicamento antinflamatorio).
Eritema diabético. Usualmente se presenta en enfermos de diabetes de edad avanzada y es la aparición de áreas rojas indoloras delimitadas en la parte inferior de las piernas y en los pies. Una variante de esta enfermedad es la rubeosis diabética las manchas se presentan en la cara y con menos frecuencia en manos, en ninguno de los casos existe tratamiento.
Otros padecimientos
Por otra parte, en los pacientes que se inyectan insulina, y entre 10 y 60 por ciento de los que no dependen de ella, hay engrosamiento y endurecimiento de la piel de dorso de manos y pies.
La piel de los enfermos con diabetes alberga con facilidad a ciertos gérmenes y es más fácil que de esta manera desarrollen infecciones. La principal fuente de energía de éstos son los carbohidratos o azucares que se encuentran en altas concentraciones en la sangre de quien tiene este padecimiento.
La misma razón hace un óptimo medio para que algunos hongos, como las levaduras del género Candida, se establezcan en los pliegues cutáneos o el área genital. Las infecciones más comunes son:
Candidiasis. El área genital femenina es muy susceptible de alojar al hongo Candida albicans, que encuentra condiciones favorables de alimentación en las pacientes mal controladas; sus síntomas pueden ser comezón en la vulva e interior de la vagina, y presentarse de igual forma en las región mamaria e inguinal. El tratamiento para este padecimiento es el control glucémico (cuidados para mantener los valores de azúcar en la sangre en niveles normales) y la aplicación tópica de antimicóticos.
Paroniquia candidiásica. Se llama de así a la infección de las uñas por cándidas, que generan enrojecimiento, cierto dolor e hinchazón, además de pérdida de cutícula. El tratamiento consiste en la aplicación de antisépticos tópicos durante el día y una pomada antimicótica durante la noche, el tratamiento puede durar algunas semanas o incluso meses, el control adecuado del azúcar en sangre favorece la curación.
Algunas recomendaciones básicas para la prevención de estos padecimientos son:
- Controlar los niveles de azúcar en sangre.
- Después del baño secar completamente los pliegues del cuerpo (axilas, ingle, cuello, por mencionar algunos), para evitar humedad y posibles infecciones.
- Evitar rascarse costras o lastimarse con las uñas u otros objetos.
- Si alguna parte de la piel se torna de color púrpura debe acudir de inmediato al médico.
- Utilizar crema y jabón que no sean agresivos con su piel.
Si bien es cierto que la diabetes acompañará al paciente por el resto de su vida, puede vivir plenamente siempre que cuide su nivel de glucosa en sangre y ponga especial cuidado a la aparición de lesiones en su piel.
Samara Camarena
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