| Un síndrome que se debe atender |
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| Lunes, 16 de Agosto de 2010 00:00 |
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Además, dicho padecimiento está correlacionado con la prediabetes y la diabetes tipo 2, ya que aquellas personas prediabéticas pueden desarrollar la diabetes cuando tienen el síndrome metabólico. También padecer diabetes mellitus tipo 2 ya diagnosticada y al mismo tiempo la obesidad central pueden significar síntomas del síndrome. Particularmente las personas propensas a la diabetes o quienes ya la presentan, deben cuidar en extremo su alimentación y hacer ejercicio, pues de no hacerlo así los problemas que conjugan al síndrome ponen en riesgo su salud. Para ahondar en el tema, el jefe de Servicios de Endocrinología del Hospital de Especialidades del Centro Médico Nacional La Raza (del IMSS), el doctor Manuel Vadillo Buenfil, platicó en entrevista que mil millones de adultos y 42 millones de niños menores de cinco años padecen actualmente obesidad y sobrepeso, males que a su vez son el principal factor para desarrollar el síndrome. El especialista añadió que en el caso de México la situación es por demás alarmante, ya que actualmente nuestros niños ocupan el primer lugar a nivel mundial en materia de obesidad, lo que significa también que son los futuros enfermos de síndrome cardio-metabólico y trombo génesis, pre diabetes y diabetes mellitus tipo 2, a menos que hoy en día se les instruya para cambiar sus hábitos alimenticios y se fomente en ellos la cultura del ejercicio. El especialista detalló que el ser humano acumula el exceso de nutrientes en forma de grasa, y conforme avanza la edad el metabolismo se hace más lento, lo que impide eliminar esos elementos de una manera rápida y natural, lo que a su vez genera la obesidad. El doctor Vadillo Buenfil explicó que el síndrome cardio-metabólico y trombo génesis se integra por obesidad central y dos factores más de una lista integrada por diversas opciones, como altos niveles de triglicéridos, de colesterol HDL, hipertensión arterial, prediabetes, diabetes tipo 2, y finalmente, hígado graso. Para diagnosticarlo no es necesario que estén presentes todos los factores mencionados, pero siempre habrá la obesidad central --cuando la cintura de los hombres supera los noventa centímetros y la de las mujeres es mayor a los ochenta centímetros--, más otros dos factores de los enlistados con anterioridad. El también investigador del IMSS explicó que quienes están predispuestos a la diabetes --se considera normal el nivel de glucosa cuando se sitúa entre 70 y 99 miligramos por decilitro--, o ya sufren la del tipo 2, se encuentran ante un elemento de diagnóstico del síndrome. Sobre otros factores para diagnosticar el síndrome, Vadillo Buenfil señaló que al evaluar los niveles de triglicéridos no deben pasar los 150 miligramos por decilitro, en tanto que el colesterol HDL los niveles deben ser menores de 40 miligramos por decilitro, en el caso del hombre, y menor de 50 miligramos por decilitro en la mujer. “Podemos decir que la hipertensión arterial es factor cuando la presión arterial sistólica (la más alta) es igual o mayor 130 milímetros de mercurio y la diastólica (la más baja) igual o menor a 85 milímetros de mercurio”. Sobre el hígado graso, el especialista dijo que el término se refiere precisamente a la acumulación de grasa en el hígado y la cual a su vez es producto de la obesidad, niveles elevados de triglicéridos, de lipoproteínas (grupos moleculares integrados por proteínas y lípidos) y colesterol LDL o malo. “Ese es el mensaje que hay que enviar a la población: la obesidad es la gran responsable de la prediabetes, la diabetes tipo 2 y del síndrome cardio-metabólico y trombo génesis, por lo que debemos balancear la dieta comiendo un poco de grasas, algo de proteínas y carbohidratos pero a ello hay que sumarle la cultura del ejercicio”, afirmó Vadillo Buenfil”, concluyó. ( 2 Votos ) |









El síndrome cardio-metabólico y trombo génesis es la conjunción de tres o más enfermedades donde siempre estará presente la obesidad central (abdomen) más otras de entre las que se encuentran: altos niveles de triglicéridos, elevado colesterol HDL --el llamado bueno porque protege al corazón-- e hipertensión arterial, entre otros.
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