| Los Riesgos de la Sobrehidratación |
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| Miércoles, 16 de Marzo de 2016 10:26 |
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Las fuentes de agua para nuestro cuerpo incluyen a todas las bebidas, a los alimentos (ya sea el agua contenida en los mismos o utilizada en su preparación), así como a volúmenes relativamente pequeños del agua proveniente de la oxidación de los macronutrimentos, conocida como agua metabólica. El 60 a 70% de la ingestión de agua proviene de las bebidas, el 20 a 30% de los alimentos y el 9 a 11% restante del agua metabólica. Aunque el agua simple potable es la bebida por excelencia y regularmente representa la forma ideal de reponer las pérdidas de líquidos en individuos que no realizan actividad física intensa o que no viven en condiciones de calor extremo, es importante recordar que se pueden cubrir las necesidades de líquido a partir del consumo de diferentes bebidas y alimentos, las cuales contribuyen a una hidratación adecuada y ayudan a cubrir otras necesidades no sólo nutrimentales sino sociales o de placer. Dentro de los trastornos de la hidratación el más común es la deshidratación, en donde la pérdida de agua es superior al ingreso de ésta, sin embargo también puede haber una sobrehidratación en donde ocurre lo contrario, los ingresos son superiores a las pérdidas. En circunstancias normales, los riñones son capaces de excretar el exceso de agua, pero el consumo excesivo de líquidos puede rebasar la capacidad de este mecanismo generando una intoxicación de agua con o sin hiponatremia (concentraciones bajas de sodio en la sangre). La sobrehidratación puede ser crónica, que generalmente es leve, o puede ser aguda, en cuyo caso puede ser grave. La sobrehidratación crónica en individuos sanos se considera generalmente inofensiva, resultando sólo en viajes frecuentes al baño. Sin embargo, actualmente hay evidencia de que en adultos mayores puede no ser tan benigna, ya que la posible hiponatremia crónica resultante de la sobrehidratación puede aumentar el riesgo de caídas y fracturas en este grupo mediante dos mecanismos:
La sobrehidratación aguda sucede cuando se beben grandes cantidades de agua, en un período corto de tiempo, originando una sobrecarga renal y pérdida principalmente de sodio, potasio y otros electrolitos, además del rompimiento de las membranas celulares por la presión osmótica. Este tipo de sobrehidratación con depleción de sodio, representa una condición clínica de mayor riesgo, acompañada de síntomas usualmente graves como congestión pulmonar, edema cerebral, dolor de cabeza, fatiga, letargo, confusión, vómitos, convulsiones, coma e inclusive la muerte. En los casos de ganancia excesiva de volumen sin hiponatremia las manifestaciones clínicas están relacionadas con expansión del líquido extracelular, y se caracterizan por hipertensión arterial, edema periférico y eventualmente insuficiencia cardiaca o respiratoria. Algunos indicadores que pueden ayudar a detectar la sobrehidratación son:
La sobrehidratación se ha asociado con presencia de enfermedad psicótica, pero también se ha reportado en atletas, como resultado de regímenes imprudentes de 'desintoxicación' donde se consumen grandes cantidades de agua (mayores a 3 L) en un corto período de tiempo. Por tanto, es importante ser conscientes de que el consumo de cantidades excesivas de líquido también puede representar riesgos para la salud. Doctora Frania Pfeffer Burak Nutrióloga Certificada. Doctora en Ciencias Biomédicas por la Facultad de Medicina de la UNAM. Gerente Científico del Instituto de Bebidas para la Salud y Bienestar de The Coca Cola Company ( 2 Votos ) |








El exceso en la ingestión de líquidos, puede traer consecuencias importantes en el cuerpo humano. Sin duda mantenerse bien hidratado es muy importante para los individuos, pero exceder los límites necesarios puede ser contraproducente.
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