| Orientación médica y recreación en un campamento para niños con diabetes |
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La especialista en diabetes reconoció que el problema llama la atención en el creciente número de pequeños menores de cuatro años, quienes son diagnosticados cada vez más con este padecimiento, por ello “las cifras se han acelerado en los últimos años”. Ortega explicó que Tonalli es un campamento integral donde padres, niños y jóvenes menores con diabetes pueden obtener, mediante diferentes dinámicas de convivencia, los conocimientos necesarios para enfrentar este padecimiento. Durante la semana de actividades, un grupo de especialista les enseñarán a conocer su cuerpo y la importancia del equilibrio entre glucosa, principal fuente de energía para el metabolismo celular, y la hormona (insulina) encargada de controlar los niveles de azúcar en la sangre; asimismo, los pequeños pueden disfrutar de varias actividades deportivas dentro de un ambiente para favorecer bienestar ante sus problemas emocionales. La directora de AMD subrayó que incluso los menores adquirirán nuevos hábitos de alimentación y sabrán aplicarse las dosis de insulina que requiere su organismo. “El propósito del campamento es que los menores aprovechen su verano para que consigan obtener independencia, seguridad personal y una actitud positiva en la aceptación de sí mismos y de su enfermedad, expresó Ortega. Reconoció que la educación en diabetes es crucial para niños y adolescentes que viven con esta enfermedad porque de esta manera es posible evitar la muerte por un mal manejo. ¿Diabetes tipo I? El problema de diabetes tipo I ocurre con mayor frecuencia en niños y jóvenes adultos, pues el páncreas deja de producir poca o nula insulina, hormona que ayuda a que la glucosa pueda penetrar en las células para suministrarles energía. Por su parte, el doctor José Jesús Bautista, endocrinólogo pediatra y quien también participa en el campamento Tonalli, indicó que la carencia de insulina propicia que el azúcar logre acumularse en la sangre y en respuesta el organismo manifiesta mayor necesidad de tomar agua que requiere ser eliminarla a través de la orina, desechando una importante fuente de energía que no es empleada. El especialista explicó que a diferencia de quienes padecen diabetes tipo II, los menores de edad tienden a bajar de peso de manera acelerada, por lo que sienten mucha hambre o cansancio, entre otros signos. Y al existir estos problemas pueden derivar en la cetoacidosis diabética, es decir, cuando la glucosa es sustituida por grasa en el cuerpo para provocar una descompensación que pone en peligro la vida de los pacientes portadores de diabetes, acentuó Jesús Bautista. El endocrinólogo señaló que a la diabetes tipo I aún le falta para considerarse un problema de salud pública, pero de no atenderla a tiempo los niños con este padecimiento pueden incrementarse, pues existen cada vez más menores de cuatro años con esta enfermedad. Jesús Bautista recordó que una de las cusas para padecer este enfermedad es la herencia, ya que aumenta la prevalencia al existir antecedentes familiares; sin embargo, el problema de diabetes tipo I no es posible prevenirlo. Los expertos concluyeron que los pequeños con diabetes deben mantener los niveles de glucosa estables y aplicarse la dosis de insulina que el médico indique, sin dejar de lado una dieta balanceada y práctica de una actividad física para tener una mejor calidad de vida. El campamento Tonalli cuenta con 21 años de experiencia apoyando a niños y jóvenes con diabetes tipo I. Esta edición se efectuará del 24 al 30 de julio en Ticumán, Morelos. Carlos Trejo Serrano |





En México la diabetes tipo I es la enfermedad crónica más común en niños, “pues afecta a alrededor de 400 mil menores de 15 años y podría aumentar el riesgo, incluso en recién nacidos”, indicó Carmen Ortega, directora ejecutiva de la Asociación Mexicana de Diabetes (AMD), durante la presentación de la edición 21 del campamento Tonalli, a efectuarse en la cuarta semana de julio.
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