| Jarabe de agave, opción como endulzante, no como solución a la diabetes |
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| Jueves, 01 de Noviembre de 2012 17:13 |
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La investigadora del Departamento de Biotecnología y Bioquímica del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav) Unidad Irapuato, Mercedes Guadalupe López, explicó que el jarabe, nombrado erróneamente como miel, es un edulcorante que contiene carbohidratos y antioxidantes, principalmente, pero del cual aún no se ha documentado que sea bueno para enfermedades como sobrepeso o diabetes. En México, la producción y comercialización del jarabe de agave tuvo su “boom” durante la primera década de este siglo y se incluyó como ingrediente en diversos productos como yogures, mermeladas, pan, dulces, postres y suplementos alimenticios. “Una de los primeros puntos en aclarar es que miel es sólo la que hacen las abejas, lo que produce el agave es jarabe. Lo otro es no sacarlo de su contexto, mantenerlo ahí por su calidad, autenticidad; defiendo al jarabe por lo que es: un edulcorante nacional, de una planta de la que nos sentimos orgullosos, de que México es la cuna de los agaves y por su potencial como un nuevo producto mexicano en el mercado de los alimentos y sobre todo de los edulcorantes. “Pero no lo puedo defender, en este momento, como una solución para diabéticos o cualquier otra enfermedad; para todo eso lo bueno es no excederse”, detalló. La especialista aclaró que en muchos productos se utiliza información de la inulina, la cual contiene fructanos de agave, y la cual sí impacta en varios de los padecimientos mencionados. “Pero la mayoría de los jarabes no contienen estas moléculas porque a más temperatura y tiempo que se emplean para obtener el jarabe, más se destruyen los carbohidratos que sí son los saludables. “Sin embargo, se siguen etiquetando muchas botellas sin existir, sobre todo a nivel internacional, publicaciones con investigación crítica y con protocolos científicos para poder afirmar que el jarabe de agave tiene realmente propiedades saludables; es cierto que tienen un índice glicémico menor a otros azúcares pero no está documentado que sea bueno para alguna enfermedad en específico”, añadió. Incluso la diferencia entre estos productos se da en el precio, ya que un kilo de inulina puede alcanzar un costo de mil pesos, mientras el de los jarabes es mucho más bajo. Esta situación, en donde se ofrece una solución que no existe, ha provocado que la reputación del jarabe de agave se deteriore y actualmente, a nivel internacional, se ubica como uno de los peores edulcorantes. En dicha clasificación los primeros cinco lugares son de aspartame, jarabe de agave, splenda, sacarosa y la alta fructosa. “Debemos enfocarnos en realizar investigación científica para reabrir puertas al jarabe de agave porque no puede ser posible que sea peor que el splenda, por ejemplo. El jarabe no es malo, pero respetémoslo como lo que es, un edulcorante y sin poner etiquetas que engañan a la gente”. También el consumidor debe de aprender a cuestionar sobre el producto que le venden, preguntar por qué dicen que es tan bueno, porque es tan caro, en fin, analizar si representa la opción que le ofrecen”, dijo la investigadora del Cinvestav. Raúl Cruz ( 6 Votos ) |








Como opción de edulcorante, el jarabe de agave es mejor que cualquier endulzante artificial y tampoco tiene efectos negativos sobre quienes sufren diabetes, obesidad u osteoporosis; sin embrago, sería un error que se divulgara como benéfico para personas con dichos padecimientos u otros.
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