| La hepatitis C puede estar ligada al desarrollo de diabetes tipo II |
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Recientes investigaciones realizadas en el Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav) han descubierto que existe una estrecha relación entre la hepatitis de tipo C y la diabetes mellitus tipo II.
Saúl Villa Treviño, científico del Departamento de Biología Celular del Cinvestav, alertó que “la maquinaria genética del virus de la hepatitis C provoca un aumento de la resistencia a la insulina, siendo un factor importante para el desarrollo de una diabetes de este tipo”. Se ha encontrado que el virus de la hepatitis C fomenta un desarrollo anómalo de las proteínas IL 6, lo cual facilita el aumento de resistencia a la insulina, predisponiendo al paciente a sufrir un proceso similar al que se observa en pacientes con diabetes tipo 2, así como otras alteraciones del metabolismo de la glucosa. Villa Treviño precisó que 25 por ciento de los pacientes con hepatitis C presentan este tipo de alteraciones, mientras que solo 10 por ciento de aquellos que padecen hepatitis B muestran algún signo de resistencia a la insulina. Por otro lado, en la tipo C la incidencia de diabetes tipo 2 es cinco veces más que en otro tipo de hepatitis. La hepatitis es una enfermedad crónica, y muchas veces silenciosa, que entre sus complicaciones provoca insuficiencia hepática, cirrosis e, incluso, cáncer de hígado; es transmitida por vía sanguínea, a través del contacto sexual y/o directamente de madre a hijo durante el embarazo. Asimismo, detalló que la hepatitis es una enfermedad de tipo viral, similar al Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH), cuyos principales síntomas son el cansancio extremo, fiebre y dolor, en el caso de la hepatitis B, mientras en la tipo C no llega a presentar ningún síntoma hasta que se encuentra en un grado ya avanzado. “Existe hepatitis A, B, C, D y E, de los cuales, los tipos D y E aún no han sido estudiados. El tipo A es completamente curable, pero los tipos B y C, por ser de tipo viral, pueden derivar en cáncer si no se tratan a tiempo, por lo que la tasa de mortalidad es del 1.05 por ciento, aproximadamente de cada 100 mil habitantes”, precisó el investigador emérito del Cinvestav. Añadió que cuando los tipos B y C se detectan a tiempo son tratables mediante terapias farmacológicas, y prevenibles gracias a las vacunas ya existentes en el mercado. Sin embargo, dada la variabilidad de cepas o tipos del virus, todavía no es posible establecer una vacuna universal ni alguna droga que permita su total curación. El científico hizo énfasis en que puede haber personas que presenten indicadores de hepatitis, como anticuerpos o índices altos de transaminasa en la sangre, pero no haber desarrollado la enfermedad, a esos pacientes se les conoce como portadores, y son una de las razones de la proliferación de este mal. La hepatitis es una enfermedad que afecta a más de 500 millones de personas en el mundo, de las cuales un gran porcentaje no lo sabe, convirtiéndose en un gran problema de salud global, reconocido por la Organización Mundial de la Salud, por lo que se buscan nuevos mecanismos para disminuir su incidencia. Saúl Villa señaló que “al igual que sucede con el VIH y otras enfermedades, pronto habrá tratamientos que, aunque no permitan curar por completo la hepatitis en sus tipos B y C, seguramente sí permitirán controlar al virus, evitando su desarrollo y con ellos, las graves complicaciones que provoca”. (Agencia ID) |





Recientes investigaciones realizadas en el Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav) han descubierto que existe una estrecha relación entre la hepatitis de tipo C y la diabetes mellitus tipo II.
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