Debido a su condición neuropática o falta de circulación, un paciente con diabetes podría no sentir una piedra en el zapato o las molestias de una costura fuera de lugar. La enfermedad reduce en algunas personas el flujo de sangre en los pies dañando los nervios, por lo que una herida es susceptible a infectarse; primero una ampolla, le sigue una ulceración y, si finalmente no hay un tratamiento adecuado, una infección crónica y gangrena que ocasione la amputación del pie e incluso de la extremidad.
El pie diabético es una de las muchas complicaciones de la diabetes mellitus, cuyos casos ascienden a alrededor de 7 millones en el país, y se estima su aumento a cerca de 12 millones en 2030, que debido a la afectación en nervios no causa demasiado malestar razón, por la cual no se atiende a tiempo y propicia dichas complicaciones.
Ante ese panorama, científicos y empresarios en el país han abierto una alternativa innovadora para su tratamiento, que no requiere más que ajustarse bien el calzado.
En 2006, Adriana Salinas, de una empresa manufacturera, y María Maldonado, investigadora del Centro de Innovación Aplicada en Tecnologías Competitivas (CIATEC), recibieron el premio a la Innovación Tecnológica 2006, en la categoría Pyme, que otorga anualmente la Asociación Nacional de Directivos de la Investigación Aplicada y Desarrollo Tecnológico (ADIAT), por desarrollar un calzado que disminuye las complicaciones del pie diabético.
Sin embargo, ya con un diseño y producción, las emprendedoras buscaban un mayor valor agregado y un aporte científico al combate del padecimiento. Es así como comenzó la colaboración con científicos del Centro de Nanociencias y Nanotecnología de la UNAM, campus Ensenada, encabezados por la doctora Nina Bogdanchikova.
Si bien se conocen las propiedades antisépticas de la plata, científicos en todo el mundo han buscado mejorarlas mediante la nanotecnología. Es así como el grupo universitario mejoró el calzado, al adherir partículas de nanoplata al producto, una innovación que está en proceso de patente.
Este método de depósito dentro del calzado expone la plata con las bacterias y otros patógenos que pueden causar las infecciones en pies diabéticos, refiere Nina Bogdanchikova.
De acuerdo con la especialista, estudios preclínicos realizados por doctor César Almonaci en pacientes en Ensenada, que han utilizado tratamientos de úlceras diabéticas con nanoplata han evitado la amputación de piernas, lo que evidencia la efectividad y viabilidad del material nanométrico.
El equipo ha avanzado hasta crear su propia empresa, Comercializadora de Sistemas de Innovación, que en coordinación con alguna manufacturera podrían producir los zapatos, lo cuales ya están en pláticas para exportar a países como Estados Unidos, Israel y España. También esperan obtener recursos del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología para mejorar la investigación y desarrollo del producto.
Agregó que ahora han desarrollado este tipo de calzado, pero buscarán generar nuevos productos innovadores mediante su empresa.
De acuerdo con la investigadora de la UNAM, ésta es sólo una de las aplicaciones a las que podría llegar el desarrollo. Si bien han trabajado en zapatos para pie diabético, dijo, el mismo principio con nanoplata se aplicaría también para calzado de soldados, que se encuentran en condiciones bajas de higiene en campaña. “También sería útil en el caso de zapatos para cirujanos con un recubrimiento exterior, puesto que necesitan de unos esterilizados, así como para calzado de trabajadores que se encuentran expuestos a patógenos o bajas condiciones de salubridad”.
Sin embargo, para Nina Bogdanchikova llevar este tipo de avances no sería posible sin el trabajo de sus jóvenes colaboradores, quienes han desarrollado el proyecto del calzado con “poco dinero pero mucho entusiasmo”.
De acuerdo con la científica, quien trabajó en Rusia en una prestigiada universidad como directora del programa de jóvenes talentosos, el país “debe de conocer a este tipo de jóvenes. Esa gente talentosa y con vocación de servicio son las joyas de todos los países”, concluyó.
Isaac Torres Cruz
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