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Sí se puede educar en nutrición para reducir obesidad infantil PDF Imprimir E-mail
Miércoles, 27 de Noviembre de 2013 16:28

La mejor estrategia para reducir las cifras de obesidad infantil, un problema que ha aumento hasta situar a México en el primer lugar a nivel mundial, está en impartir a profesores, padres y alumnos una eficiente “educación en nutrición”, aseguran expertos de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH).

A esta conclusión llegaron tras realizar una investigación formativa durante el ciclo escolar 2012-2013 en tres escuelas de la zona Tula-Tepeji, en Hidalgo, y al observar que la tendencia de esta afección va en aumento, de tal manera que los pronósticos para 2015 indican que las cifras pasarían de 28 a 35 por ciento.

En entrevista, Marcos Galván García, investigador de la UAEH, dijo que uno de los más grandes retos a los que se enfrentan las escuelas de nivel básico, sobre todo aquellas ubicadas en zonas urbanas, consiste en excluir de loncheras y cooperativas todos los alimentos con un elevado contenido energético y predominio de carbohidratos, además de fomentar la actividad física.

El especialista refirió que el proyecto piloto Prevención de Sobrepeso y Obesidad en Escolares de Hidalgo (PESOEH) 2012-2013 es una estrategia educativa para la formación de hábitos saludables en la alimentación y actividad física. “Existen estudios nacionales e internacionales que han apostado por una educación nutricional para prevenir la diabetes y otras enfermedades crónicas”, expuso.

Recordó que el nuevo Plan Nacional de Desarrollo hace énfasis en el tema de la prevención en materia de salud; sin embargo, México carece de “acciones educativas” que vayan más allá de comunicar e informar a la población sobre los riesgos de consumir alimentos industrializados.

Con esos antecedentes, el experto en nutrición acentuó que el “proyecto formativo” está basado en la adquisición de competencias en salud y durante la investigación logró integrarse al programa de estudios para ser impartido por los docentes y, por tanto, los infantes aprendieron sobre hábitos sanos a través de asignaturas como el español y las matemáticas, entre otras.

Otro elemento clave son los talleres ofrecidos para el “desarrollo de capacidades” de los padres, quienes fueron capacitados para planificar las loncheras escolares, que en principio pareciera algo muy sencillo de realizar, pero en realidad es un proceso complejo que debe considerar los hábitos alimentarios y lograr la aceptación de los infantes.

Para ambos casos, Galván García mencionó que los logros obtenidos fueron trascendentes, pues cada bimestre realizaron una evaluación en las escuelas participantes y hallaron que los profesores y 90 por ciento de los niños aceptaron muy bien el proyecto formativo, además las loncheras ya traían agua natural, frutas y verduras por lo menos tres veces por semana.

Lo anterior porque 35 por ciento de los padres señaló que sus hijos llevan lonchera a la escuela y 40 por ciento expresó que es poco habitual la inclusión de verduras, frutas y agua en el almuerzo escolar, mientras que 45 por ciento se percibió como nada capaz de incluir esos nutrientes en la lonchera.

También, al ver que 45 por ciento de los papás estimó que no es nada importante la realización de actividad física y no se siente apto para aumentar la de sus hijos usaron un método que consistió en instrumentar dos sesiones diarias de ejercicio durante 10 minutos (por la mañana y después del recreo), adicionales a la hora ya establecida por semana.

Y al modificar la venta de alimentos industrializados y altos en calorías, creció en 300 por ciento la oferta de frutas y verduras; e incluso la porción de alimentos preparados con alrededor de 500 calorías disminuyeron a 130 por ciento. “Los concesionarios creyeron que al vender comida saludable reduciría su ganancia; sin embargo, resultó al contrario, ya que la ampliaron hasta en 10 por ciento”, declaró el investigador.

La investigación, que tuvo como objetivo buscar el perfil nutricional de los escolares de Hidalgo, reveló que 50 por ciento de los niños presentó algún riesgo frente al síndrome metabólico —40 por ciento con colesterol bajo y 13 por ciento con triglicéridos altos— y en la región Tula-Tepeji 40 por ciento mostró mayor prevalencia de obesidad.

Con estos resultados descartó que puedan existir niños con diabetes mellitus, pero de continuar con estas alteraciones en el metabolismo es probable que en 10 años existan casos de pre-diabetes y en 15 años la enfermedad podría desarrollarse por completo.

El investigador del Área Académica de Nutrición de la UAEH y coordinador técnico explicó que al efectuar estos métodos, en dos escuelas valoradas redujeron las cifras de triglicéridos (140) y pararon el problema de obesidad, mientras que en el otro plantel usado como control y donde no aplicaron dicho programa, encontraron triglicéridos de 180 y aumentó en 10 puntos el problema de sobrepeso.

“Estos resultados muestran que el proyecto tiene la suficiente fuerza para modificar los hábitos de alimentación de los niños y combatir el sobrepeso u obesidad”, expresó Galván García, quien aseguró que este modelo podría adaptarse a cualquier escuela de nuestro país y obtener resultados similares porque está basado en el plan de estudios de la SEP-2011.

El proyecto, realizado en colaboración con las instancias estatales del Sistema DIF, el Consejo y la Secretaría de Salud y la Secretaría de Educación Pública de Hidalgo (SEPH), además de la Universidad Politécnica de Tulancingo y Enutrica, incluyó una investigación formativa en el año 2012 a 799 padres  y 800 alumnos de escuelas de los municipios de Tula de Allende y Tlaxcoapan.

Carlos Trejo Serrano


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