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Es posible cambiar los malos hábitos alimentarios PDF Imprimir E-mail
Martes, 10 de Septiembre de 2013 11:30

“Sí es posible cambiar nuestros hábitos alimentarios mediante tácticas de convencimiento y no prohibitivas”, aseguró la doctora Sara Elena Pérez-Gil Investigadora del Instituto Nacional de Nutrición Salvador Zubirán y nutricionista de la Escuela de Salud Pública de México. A pesar de que los aspectos culturales son determinantes en la elección, cantidad, preparación e ingesta de alimentos es posible lograr cambios positivos.

Al dictar la ponencia “¿Cómo influye la cultura en los gustos y preferencias alimentarias?” durante la primera jornada del simposio sobre cambio de conductas de la Serie Científica Latinoamericana que este año se lleva a cabo en la Ciudad de México, la doctora en Antropología puntualizó los factores socioculturales que influyen en el comportamiento alimentario y destacó que la transformación hacia un adecuado consumo de alimentos puede lograrse a través de la seducción y el uso de mensajes positivos y repetidos, para lograr cambiar los hábitos alimenticios para bien.

Precisó que en los últimos años la orientación de los profesionales de la alimentación se ha reducido a tratar de imponer una “normalidad dietética” basada en la restricción de ciertos alimentos, cuyos objetivos tratan de estandarizar los patrones de consumo; sin embargo, abundó, no se están tomando en cuenta los factores socio culturales que determinan lo que comemos.

“Para cambiar los hábitos de consumo alimentario debemos tomar todos los factores que involucra el acto de comer, no sólo los valores calóricos de los alimentos, sino todos los elementos socioculturales que determinan la elección de lo que comemos, como su disponibilidad en la región, la dimensión simbólica de los alimentos e incluso su vinculación con la historia personal de cada uno”, comentó la especialista.

La doctora Pérez-Gil destacó que si bien hay patrones de conducta muy arraigados en determinadas regiones se han presentado casos de éxito en materia de política pública que demuestran que es posible incidir de manera positiva en la salud de la población.

“Sí, es posible cambiar los hábitos, no sólo en el caso de la alimentación, también en otros hábitos que van en beneficio de la vida. Hay que insistir mucho porque no es fácil, pero sí se puede”, subrayó ante más de 200 especialistas de 14 países de la región.

Por ello, insistió, es indispensable tomar en cuenta todos los factores que inciden en los hábitos de consumo, pues incluso fenómenos como la globalización y la glocalización, o la forma en que se ha modificado la lactancia materna, han determinado ciertos cambios en los patrones de consumo.

¿Cuál es el rol de comportamiento alimentario en la obesidad?

Más bien al revés: cuál es el rol de la obesidad en el comportamiento alimentario. Hay que preguntarse qué fue primero, si la obesidad o el hábito. Una cosa influye a la otra. Hay una relación obvia, pero la obesidad también tiene un componente genético, por ejemplo, que a veces no vemos.

¿Cuáles son algunas recomendaciones para lograr hábitos más saludables?

Yo me estaría preguntando qué se entiende por hábitos más saludables. A partir de allí, definir eso. Lo que no hay que hacer es satanizar alimentos. No hay alimentos buenos o malos; todo depende de la cantidad que comas. ¿Qué importa si comes chicharrón en salsa cada dos meses? Eso no es un mal hábito. Depende mucho de la cantidad y del estado fisiológico: si tienes diabetes hay cosas que definitivamente no debes comer. Pero si estás sano, come de todo, sólo cuida la cantidad.

¿Cómo influye la familia en nuestros hábitos alimenticios?

Muchísimo. Es donde pasamos la mayor parte de nuestro tiempo de niños; allí vemos lo que nuestros papás y hermanos comen. Es tan fuerte, que ahí aprendemos hasta lo que nos gusta; retomamos los gustos de nuestros padres. Comemos lo que nos dan y a eso nos acostumbramos y eso buscamos.

¿Cuáles son algunas ventajas de los hábitos alimenticios tradicionales?

Son más orgánicos. No había tantos alimentos industrializados, sino que eran más naturales; aunque, por la forma de cocinarlos, quizá había otros componentes (más grasa, por ejemplo). La forma de preparar los alimentos tradicionales es lo que está variando. Pero lo natural tiende, en general, a ser más sano.

¿Qué aspectos culturales determinan nuestra conducta alimentaria?

Cultura es todo lo que nos rodea. Así que todo determina nuestra comida: dónde vivimos, de qué grupo social somos, en qué país vivimos, cómo es nuestra familia, las escuelas; todo nuestro pasado determina lo que es la alimentación.

Fuente: seriecientifica.org

 


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