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En busca del componente genético PDF Imprimir E-mail

En las últimas décadas se incrementó la esperanza de vida para la población mundial, y con ella la incidencia de enfermedades crónico degenerativas asociadas a la vejez, como hipertensión, Alzheimer y, de manera preponderante, la diabetes mellitus. Al mismo tiempo, los avances genéticos han generado una revolución en la investigación biomédica, con importantes cambios de metodología y estrategias en la búsqueda de relaciones entre genes y padecimientos. Una candidata ideal para este enfoque genómico es la diabetes.

 

"La diabetes en general es un síndrome que conjunta afecciones de distinta etiología (origen)", y se caracteriza por la elevación de glucosa plasmática (azúcar en sangre) y predisposición al desarrollo de complicaciones agudas y crónicas, explicó la doctora María Teresa Tusié Luna, especialista de la Unidad de Biología Molecular y Medicina Genómica del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán, durante una conferencia del ciclo Investigación en Medicina Genómica, organizado por El Colegio Nacional. Se cree, continuó, que esto es resultado de trastornos a distintos niveles, que involucran a varios órganos y tejidos, y se debe a alteraciones en la síntesis, secreción y acción de la insulina, y probablemente también en la producción de la glucosa en el hígado.

De hecho, ahora se piensa que existe un importante componente genético para el desarrollo de diabetes mellitus, y se ha detectado una notable ocurrencia en poblaciones nativas del continente americano, así como en la de mexicanos que viven en Estados Unidos.

Los primeros estudios en ese sentido fueron realizados en 1996, por dos investigadores estadunidenses, Graeme Bell y Craig Harris, que localizaron un gen relacionado con la susceptibilidad a la diabetes en una población mexicana-estadunidense en Texas. Tiempo después, en el 2000, el mismo Bell y sus colegas del Instituto Médico Howard Hughes de Chicago identificaron --en una muestra igual-- que pequeñas variaciones genéticas conocidas como polimorfismos mono-nucleótidos (o SNP, por sus siglas en inglés) en un gen que regula la proteína calpaina-10 están asociadas con diabetes tipo 2.

No obstante, cada paciente tiene diferente cantidad y combinación de genes con un efecto parcial --señaló la doctora Tusié Luna en su presentación--, y sólo su suma, con la influencia del medio, es suficiente para que la enfermedad se exprese. "Esta heterogeneidad genética (combinación diferente de genes) ya se veía reflejada en términos clínicos por la distinta edad de aparición de diabetes en cada paciente, el desarrollo de diversas complicaciones y la manera como responde cada uno a un tratamiento determinado", expuso la especialista.

La complejidad genética tiene un componente adicional: no importa si dos pacientes tienen el mismo gen implicado, ya que cada uno puede tener una variante de secuencia distinta dentro del mismo gen, lo que complica mucho más el estudio genético del padecimiento. Es así que a menudo no basta con identificar una variante de secuencia asociada con la susceptibilidad (predisposición) a desarrollar diabetes en un gen determinado, puesto que ésta no siempre es la misma entre poblaciones o pacientes. "La heterogeneidad genética es mucho más evidente cuando se estudian grupos étnicos distintos", advirtió.

Agregó que otra dificultad es que algunos de estos genes pueden tener alteraciones graves en la función de la proteína para la cual codifican y aparecen en formas monogénicas, lo que significaría que la alteración de un solo gen es suficiente para que la enfermedad se exprese. "La identificación de genes relacionados con formas monogénicas de diabetes --como la denominada MODY-- ha sido muy importante para detectar algunos de los que provocan susceptibilidad y que también participan en sus formas más frecuentes, estas últimas de origen más bien poligénico (implican más de un gen)".

A la fecha se han descrito seis de estos genes de susceptibilidad que pueden aparecer en formas monogénicas, algunos de ellos de expresión hepática; otros primordialmente pancreática, aunque también renal, indica la especialista; empero, la gran mayoría son todavía desconocidos, aclara.

Probablemente en el futuro este conocimiento será de gran ayuda. No obstante, aplicar el análisis genético no implica obtener una predicción definitiva, sino tan sólo la información para evaluar el porcentaje de riesgo de desarrollarla, ya que esta posibilidad depende también de factores exógenos bien conocidos, como la dieta o el sedentarismo, sobre los que se puede actuar con el fin de preservar la salud.


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