| La diabetes en los tiempos del mango |
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| Viernes, 06 de Julio de 2012 19:39 |
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Desde luego una persona con diabetes puede incluirlo en su dieta y alternarlo con otros frutos. Al hacerlo, obtendrá una importantísima cantidad de potasio y vitamina A para su cuerpo. En menor medida, la C y apenas unos esbozos de B y otros minerales. Pero créalo, con esos pocos le basta. Esa combinación de vitaminas A y C lo convierten en un poderoso antioxidante por su contenido de flavonoides, sustancias naturales que promueven la buena salud. Dadas estas cualidades se considera que coadyuva en la prevención de cáncer de colon y de seno. Pero cuidado de no excederse. Lo recomendable para alguien con diabetes es una porción pequeña para que no rebase unas 68 calorías y unos 17 gramos de carbohidratos. Así que aunque parezca insulso mencionar refranes en este espacio es útil recordar aquello de "ni tanto que queme al santo ni tanto que no lo alumbre", pues en 100 gramos de este fruto se encuentran 12.50 gramos de azúcar, 2.60 de fructosa y 0.85 de glucosa. En los niños, la vitamina A contribuye al crecimiento y a cualquier edad desempeña un valioso papel evitando que se contraigan infecciones en oídos, garganta, piel y pulmones. Desempeña funciones cruciales para el sentido de la vista, así que ingerir alimentos que como el mango es una manera muy sencilla de evitar conjuntivitis, pérdida de sensibilidad en la retina, ceguera nocturna e incluso la gradual pérdida de la visión. Los beneficios de ingerir esa vitamina se reflejarán también al evitar caída del cabello, falta de ovulación en la mujeres y alteraciones en el epitelio, que no sólo es la piel que nos recubre en el exterior sino el tejido celular que cubre los órganos internos. Igualmente importante para el organismo es tener una dotación regular de vitamina C que también lleva a cabo funciones relativas a la piel, pues le da un efecto impermeabilizante. Al consumirla se evitan inflamaciones en la boca, pulmones débiles, estreñimiento, hemorragias y desde luego robustece las defensas del organismo para evitar infecciones. De suerte que el mango, por su riqueza en ácidos (málico, palmítico, p-cumárico y mirístico) de la vitamina C y especialmente por su alto contenido de vitamina A, constituye un alimento muy rico en antioxidantes, capaz de neutralizar los radicales libres y de dotar al organismo humano de un poder defensivo frente a la natural degradación de las células. Los flavonoides y esa combinación de A y C le confieren esa propiedad anti-cancerígena. Su contenido en potasio es de gran relevancia, toda vez que constituye un generador de la potencia eléctrica que garantiza por ejemplo la comunicación que establecen entre sí las células del sistema nervioso. Este mineral es necesario para que tanto el hígado como el bazo realicen adecuadamente sus funciones. Asimismo (junto con el sodio), se encarga de regular las palpitaciones del corazón, lo que es fundamental pues así se garantiza que no haya arritmias. Cuando el potasio falta en el organismo, la persona se siente y ve decaída, incluso llega a ocurrir una parálisis muscular. En estos días aún calurosos el mango picado puede constituir un grato acompañamiento para una ensalada fresca de lechugas en trozos y como en la cocina siempre es permisible intentar nuevas combinaciones, pues acaso se podría agregar algún tipo de semillas, tal vez pistaches, nueces o almendras. Una combinación exitosa doblegará la voluntad de los comensales que no podrán resistirse a decir que esa ensalada ¡está como mango! Laura Carolina Guzmán Peña ( 1 Voto ) |












Aún es tiempo de mangos. ¿Qué tal uno pequeño, quizá con chile piquín, limón y sal? O ¿por qué no media taza del fruto licuado con su dotación de leche para el desayuno? Pero usted podría pensar ¡mangos qué! …a mi me gusta comerlo sólo por su exquisito sabor.
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