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Piña, un festín al paladar PDF Imprimir E-mail
Viernes, 11 de Mayo de 2012 09:05

Amarilla, fresca, jugosa, dulce y siempre con un dejo un poco ácido, la piña es un fruto muy atractivo para esta temporada de calor, sobre todo si pensamos que su principal componente es el agua, que constituye aproximadamente el 85 por ciento de su peso.

Si bien lo anterior significa la restitución del agua perdida por el sudor en esta temporada, también hablamos de que se trata de un alimento con un valor energético muy bajo, por lo que personas con diabetes o sobrepeso pueden incluirla en su alimentación.

Además, el componente más significativo de la piña es la fibra, la cual aporta 1,2 gramos por cada 100 gramos de porción comestible, cantidad considerable que la convierte en un alimento idóneo, tanto para prevenir como para mejorar los síntomas del estreñimiento.

La fibra también disminuye la absorción del colesterol y retarda la de glucosa, por lo que su consumo será beneficioso tanto para personas con niveles elevados de colesterol en sangre como para quienes tienen diabetes.

Por si fuera poco, la fibra tiene la capacidad de alargar el tiempo de vaciado gástrico por lo que aporta sensación de saciedad, y la convierte en un buen complemento para personas que siguen dietas de control de peso.

Sumado a lo anterior, la piña ofrece valiosas cualidades nutricionales. Es de los frutos con un gran contenido de vitamina C, equivalente a 24 miligramos por cada 100 gramos, compuesto de gran relevancia para evitar inflamaciones en la boca, asegurar el bienestar de los dientes y como protectora contra infecciones.

La piña es de los pocos los frutos que contienen vitamina K, que es antihemorrágica; asimismo, la tiamina o vitamina B1 se considera revitalizadora y protectora contra la diabetes y cuando falta llega a ocasionar enfermedades e irritabilidad nerviosa.

La importancia de ingerir riboflavina (vitamina B2) a través de la piña radica en que ayuda a prevenir el decaimiento, extenuación, caída del cabello, trastornos en la córnea y enfermedades cutáneas.

En cuanto a los minerales, la piña contiene cloro, reconocido como purificador y estimulante celular; azufre, que es antiséptico además de que ayuda en las enfermedades de la piel y junto con fósforo y magnesio previenen trastornos del sistema nervioso. Por su parte el hierro es vital para la sangre, previene anemias, y el calcio evita las enfermedades de los huesos.

La piña, cuyo peso puede variar entre uno y tres kilogramos, se consume fresca, en conserva y preparada como bebida. También se incluye en algunos platillos para acompañar carnes o bien en la elaboración de postres. En México incluso se utiliza la cáscara para la preparación del tepache.

Así que una gelatina baja en calorías y con unos trocitos de piña puede constituir una manera muy sencilla de combinar el fruto. Ya queda en la elección personal consumir o no la piña, y por lo que hace a las cantidades, el fruto mismo impediría un atracón a menos que no se tema escaldarse la lengua, pero no está de más consultar las proporciones recomendadas por el nutriólogo.

Atención con esto. Si la piña se consume en almíbar su contenido calórico aumenta, prácticamente se multiplica por dos. Esto se debe al contenido en azúcar del almíbar, lo que convierte a este tipo de conservas en alimentos a limitar o evitar por parte de personas con problemas de exceso de peso u obesidad, diabéticos o quienes presenten niveles elevados de triglicéridos en sangre.

Finalmente, aunque la piña ayuda al estómago a hacer la digestión, su consumo no está aconsejado en personas con gastritis o úlcera gastroduodenal, ya que debido a su contenido en ácidos orgánicos de frutas y a su capacidad para favorecer la producción de jugos gástricos, puede agudizar la sintomatología de estas enfermedades. Laura Carolina Guzmán Peña.


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