| Avena y linaza, una sana mancuerna |
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| Viernes, 24 de Febrero de 2012 18:09 |
Se afirma que la linaza puede actuar como un ligero laxante, proteger la mucosa intestinal e incluso llegar a calmar las molestias de la garganta irritada; algunos medios naturistas recomiendan que al consumirla por primera vez hay que hacerlo moderadamente, pues existen personas a las que les ocasiona reacciones alérgicas.
De igual forma se dice que no debe consumirla una mujer embarazada porque podría afectar el desarrollo del bebé, o quien padece trastornos intestinales. Para una persona con diabetes que no se encuentre en los casos anteriores, podría encontrar en la linaza un importante nutriente porque le proporciona fibra y minerales. Aunque la composición del cereal puede variar según la variedad, la zona de producción y la época en que se cultiva, se estima que en 100 gramos hay unos 34.4 gramos de carbohidratos y al menos un 29 por ciento de fibra. Asimismo, contiene unos 363 miligramos de magnesio y 199 de calcio; el primero de estos minerales es ideal para los nervios, el cerebro y el sistema linfático. El segundo es de gran importancia para la sangre, el tejido óseo, los dientes y para evitar el envejecimiento prematuro. Por si fuera poco, el aceite de linaza contiene los ácidos grasos poliinsaturados omega 3, 6 y 9, esenciales para el organismo humano. Además de su reconocido valor nutricional, esta semilla tiene varias utilidades en la industria porque con ella se produce un aceite secante útil para los sectores productivos de los barnices y pinturas. También se produce una harina para los fines medicinales ya mencionados. La avena, a su vez, es rica en proteínas, calcio y magnesio, tiene fósforo que contribuye a la conservación del esqueleto, hierro que promueve el calor vital y potasio coadyuvante en el fortalecimiento de las defensas contra las enfermedades. Azufre, flúor y silicio son otras de las sales minerales contenidas en dicho cereal. El primero es antiséptico y útil contra la caída del cabello. Por su parte, el flúor es un auxiliar en el cuidado del esmalte de los dientes y el silicio contribuye a mantener en buen estado el sistema circulatorio. Es muy rica en vitaminas, pues contiene la A, tan importante para le vista; B1, que revitaliza en los casos de diabetes; B2, la cual previene la caída del cabello y alteraciones de la córnea; B3, imprescindible en la formación celular; D, que previene el dolor en las articulaciones y propicia que el cutis sea suave, y la E, que es antioxidante. Un panqué con linaza y avena Dicen los expertos que las cualidades de la linaza son mejor asimiladas por el organismo si están ligeramente molidas o machacadas. Así que por qué no pensar en un panqué de manufactura casera que contenga linaza y avena espolvoreadas. Sería sencillo. Únicamente hay que mezclar con la batidora tres huevos, una taza de yogurt natural, una más de azúcar, media cucharadita de vainilla e ir agregando una taza y media de harina, dos cucharadas de polvo para hornear y al final, muy despacio, media taza de aceite. Se vacía en el molde enharinado, espolvoreamos una cucharada de avena y otra de linaza, y se mete al horno precalentado a 180 grados entre 40 y 45 minutos. La linaza y la avena pueden formar entonces una buena mancuerna por ser ambos nutritivos, agradables y propicios para utilizar en un postre permitido. |








Se afirma que la linaza puede actuar como un ligero laxante, proteger la mucosa intestinal e incluso llegar a calmar las molestias de la garganta irritada; algunos medios naturistas recomiendan que al consumirla por primera vez hay que hacerlo moderadamente, pues existen personas a las que les ocasiona reacciones alérgicas.
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