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A comer conejo PDF Imprimir E-mail

¿Quién no ha gozado más de una vez al ver a los conejos en el zoológico, en los escaparates repletos de peluches de alguna tienda, o bien, en las pantallas asumiendo personalidades en dibujos animados, o como un ser asediado por el inquebrantable paso del tiempo que nos ofrece Alicia en el país de las Maravillas?

Pero más allá del gozo visual y táctil que ofrecen al hombre, estos mamíferos de la familia de los lepóridos reportan varios beneficios por su consumo. Su carne es un suculento manjar de gran valor nutritivo porque contiene aminoácidos esenciales, es decir, sustancias indispensables para el buen funcionamiento del organismo, es muy baja en grasas y por ello se consume regularmente en diversas naciones.

En los ochenta se alentó el consumo de la carne de conejo pero sería a finales de los noventa cuando se creó la Asociación Nacional de Cunicultura de México. Esto debido al interés de instancias académicas y de investigación que reportaron los beneficios que aporta en la dieta de las personas. Aún así, en la actualidad se estima que el consumo promedio anual de esta carne es tan bajo que por persona fluctúa entre los 100 y 150 gramos.

La carne de conejo contiene altos niveles de aminoácidos esenciales y fósforo, en menor proporción se encuentran el zinc y la vitamina A, seguidos por un bajo contenido de sodio, hierro y ácido úrico, según un artículo de la investigadora Pilar Hernández, del Instituto de Ciencia y Tecnología Animal de la Universidad Politécnica de Valencia, España. De acuerdo a la información de dicho reporte es en el hígado de este animal en donde la vitamina A es abundante.

Se desprende de lo anterior entonces que al ingerir dicho alimento se aporta al organismo magnesio, que es vital para el funcionamiento cerebral y la regeneración del sistema nervioso. El fósforo junto con el calcio ayuda a la conservación del esqueleto, mientras que el hierro es un promotor del calor en el organismo y vital para la sangre y contra las anemias. En tanto, el zinc es un mineral esencial para el encéfalo y forma parte de la insulina.

El conejo también contiene varias vitaminas. La A que evita infecciones en oídos, garganta, piel y pulmones. Del grupo de las B, la niacina o B3 imprescindible para la formación celular y cuya carencia ocasiona trastornos de la función reproductora. La falta de la B6 o piridoxina provoca detención en el desarrollo, distrofias musculares, anemia, irritación y nerviosismo; no menos importante es la B12, que asegura el crecimiento y el adecuado desempeño del sistema nervioso central.

Por su parte, el doctor Jaume Camps, expresidente de la Asociación Española de Cunicultura y de la World Rabbit Science Asociation, reporta que en dicha carne hay seis veces menos ácidos grasos saturados (los reconocidos como malos), en comparación con las carnes de rumiantes como ovinos y bovinos.

La cantidad de colesterol por cada 100 gramos de conejo es de alrededor de 140 miligramos, muy baja y equiparable a la del pescado. Esto significa que solamente comiendo seis kilos de carne de conejo se llegaría a ingerir la misma cantidad de grasa que reportaría un kilo de cordero o ternera, de acuerdo al artículo del médico veterinario Camps.

Entonces, vale la pena mencionar que la carne del conejo es blanca, de fácil digestión y agradable sabor al paladar. Además, adquirirla no es un problema, ya que se le puede encontrar en varios mercados y en centros comerciales.

Con ella se pueden elaborar mixotes, también se puede enchilar y asar a las brasas, hornear con alguna salsa y verduras. Una manera muy simple de preparar el conejo consiste en sazonar las piezas con sal, luego servir una cucharada sopera de aceite en una olla de presión en donde la carne se fríe durante unos minutos y luego se agrega una salsa de guajillo y champiñones. La cocción dura más o menos unos 40 minutos.

Tanto en México como en Italia, Francia y España, la alimentación convencional para la crianza de estos lepóridos consiste básicamente en alfalfa, girasol y salvado. Los resultados que se obtienen considerando el peso de los animales varían según la raza. Por citar un ejemplo, en algunas como la Azteca Negro, un conejo adulto vivo puede llegar a pesar entre 4 y 5 kilogramos. En los expendios de carne los animalitos suelen pesar un poco más de un kilo.

Cabe el señalar que existen estudios orientados a obtener una mayor calidad nutricional de los conejos a partir de la manipulación de su dieta. Tal es el caso del artículo de Pilar Hernández, quien en su texto afirmó que es posible conseguir que dicho cárnico contenga vitamina E y se le facilitan ciertos alimentos, aunque a saber aún no se aplica en los criaderos.

En opinión de los veterinarios la cría de conejos es fácil. La capacidad reproductiva y el rápido desarrollo de estos animalitos son dos grandes ventajas para los cunicultores. Aunque pueden representar una seria amenaza cuando se introducen en libertad a zonas en donde no tienen enemigos naturales, como ocurrió en Australia en donde la descendencia de tres parejas de conejos que se llevaron en libertad ahora representa una plaga incontrolable. Laura Carolina Guzmán Peña


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