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Con melón o con sandía PDF Imprimir E-mail
Sábado, 24 de Septiembre de 2011 12:49

 

A media mañana, cuando el calor arrecia, nada como una jarra de agua de fruta muy fresca y sencilla de preparar; a un litro del líquido exprima el jugo de tres limones, agregue un poco del sustituto de azúcar, una pizca de sal y trocitos (o bolitas) de melón y de sandía. Es asombrosa la cantidad de beneficios que reporta esta bebida al organismo humano. Al tomarla se consumen vitaminas A y C que aportan los tres frutos, y B2 (riboflavina) del melón y el limón.

 

La ganancia para quien vive con diabetes es que, con un bajo consumo de carbohidratos y calorías, esa agua fresca mitiga la sed y el apetito, y aporta importantes nutrientes a su organismo. De ahí que melón y sandía gocen de muy buen prestigio y se incluyan en las dietas para bajar de peso.

Identificada por su importante participación para que exista un funcionamiento adecuado de la vista, la vitamina A (retinol) fortalece el sistema inmunológico, ayuda al mantenimiento de los tejidos corporales y participa en la elaboración de enzimas en el hígado y de hormonas sexuales y suprarrenales, que son las encargadas de que la sangre se dirija hacia donde se requiere de emergencia.

Un antioxidante que evita el envejecimiento de los tejidos y previene la formación de células anormales es la vitamina C, presente en limón, sandía y melón. Es la que protege al organismo de infecciones, le permite absorber hierro, algunos aminoácidos y otras vitaminas como E y D. Colabora en el buen estado de glóbulos rojos, huesos y dientes, y en la formación de colágeno, sustancia que da firmeza a la piel.

Esa combinación de frutos ofrece además de las vitaminas ya señaladas un cóctel de minerales que incluye calcio, fósforo, magnesio, potasio y sodio, que fortalecen al organismo. Estos componentes son requeridos por el cuerpo humano en menor proporción sin que por ello su relevancia sea digna de menosprecio. Vemos, por ejemplo, que el potasio participa en la generación y transmisión de los impulsos nerviosos, para que exista una función muscular normal y un equilibrio en el agua que está dentro y fuera de las células.

Al magnesio se le asocia con el adecuado funcionamiento del intestino, de los nervios y músculos. Forma parte de huesos y dientes. Este elemento químico y el zinc refuerzan el sistema inmunológico para que el cuerpo combata mejor las enfermedades.

Por su parte, el hierro es indispensable para que el organismo produzca hemoglobina que resulta ser el medio de transporte del oxígeno en la sangre y la mioglobina que es la responsable de oxigenar a los músculos.

Una mexicana que fruta vendía…

La dieta debe ser variada y completa para que al ingerir diversos alimentos se incorporen al cuerpo humano las distintas vitaminas y minerales que se requieren para mantenerlo sano. Esta indicación de los nutriólogos puede lograrse combinando alimentos de los distintos grupos de nutrientes.

Así, una ensalada que incluya trozos de lechuga romanita, sandía, rodajas de calabacitas crudas y de cebolla, puede representar otra opción fresca y satisfactoria para el organismo y el paladar. Es una excelente compañía para unas papas gratinadas o rellenas.

De gran valor nutritivo es la romanita, ya que contiene calcio, fósforo, hierro, potasio, sodio, cloro, flúor, yodo, zinc; vitaminas A, B2, C, E y K. En tanto las calabacitas proveen al organismo de la C, E, B1 y beta-caroteno, de fósforo, potasio, ácido fólico y calcio. Este último elemento químico es indispensable para la formación y el buen mantenimiento de huesos y dientes, además de que proporciona flexibilidad a los músculos, favorece la coagulación de la sangre y la transmisión de impulsos nerviosos.

Entre otras tareas, el zinc se ocupa de neutralizar las acciones de sustancias tóxicas, interviene en la formación de más de 100 enzimas diferentes y en la fabricación de las moléculas que codifican información genética. Forma parte de la insulina. Está presente en las nueces, lechuga, coliflor, espinacas y espárragos.

Además ¿Quién dice que lo nutritivo está reñido con lo sabroso? ¡Por supuesto que no! Una ensalada que es como una cascada de sabores se elabora con trozos de melón, berros, pasitas, nuez picada y se baña con el jugo de dos naranjas endulzadas con una cucharadita de miel de abeja. Es de un altísimo valor nutritivo.

Los berros contribuyen con azufre, flúor, yodo y manganeso; las pasitas y nueces tienen calcio, magnesio, y potasio, aunque hay que agregar a la nuez otros minerales como el fósforo, hierro, sodio, manganeso, zinc y silicio. En cuanto a las vitaminas, la verdura citada es rica en las vitaminas A, B1, C, D y K. La fruta seca tiene B2 o riboflavina y las nueces B1, B2 y E.

Se conocen como tiamina a la B1 y riboflavina a la B2. La primera es parte de una coenzima que descompone y asimila los carbohidratos, de ahí su importancia para quienes están enfermos de diabetes. Es esencial para los ácidos nucleícos ADN y ARN que son los portadores de los genes. Promueve el apetito y normaliza las funciones del sistema nervioso. La riboflavina permite que las células usen el oxígeno, además es importante para la vista y la piel.

Estas son algunas razones por la que comer frutas y verduras es recomendación de los médicos para sanos y/o enfermos de diabetes; el bienestar depende esencialmente de saber comer y si con ello deviene aprender a combinar alimentos, aunque ello pueda ponernos en la sana disyuntiva de elegir … con melón o con sandía. Laura Carolina Guzmán Peña

 


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