| El paciente diabético, qué controles requiere |
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En un individuo sano, el azúcar (glucosa) presente en el torrente sanguíneo pasa a las células gracias la acción de la hormona insulina producida por el páncreas. Ahí, es transformada en un combustible que el cuerpo requiere para realizar cualquier actividad. Pero cuando existe una deficiente o nula secreción de esta hormona, el nivel de glucosa en sangre aumenta (hiperglucemia), sobre todo después de comer, alterando procesos químicos necesarios para transformar los alimentos en energía aprovechable. A este padecimiento se le conoce como diabetes mellitus, una enfermedad incurable y progresiva cuyo ritmo de avance depende, en gran medida, del control y los cuidados que el paciente tenga. Entre los factores de riesgo que provocan e incrementan las probabilidades de desarrollarla están la obesidad, falta de actividad física, mala alimentación y predisposición genética. De tal manera que si se sospecha tener alguno o varios de estos factores, la persona debe realizarse estudios profesionales para prevenir su aparición y/o iniciar oportunamente un tratamiento adecuado. De no tomar las medidas pertinentes, a mediano y largo plazo la diabetes dañará diferentes órganos, sobre todo los directamente relacionados con el sistema circulatorio y nervioso. Por ejemplo, aumenta la posibilidad de sufrir un infarto o algún accidente cerebrovascular, merma la retina gradualmente hasta producir ceguera (retinopatía diabética), o bien propicia fallas en el riñón, incontinencia urinaria e impotencia sexual. Asimismo, un individuo con diabetes mal cuidada puede presentar serias consecuencias en su salud, como amputación de alguna o varias de sus extremidades (manos, pies) por infecciones y hongos, llegar a necesitar un trasplante de riñón y, en casos extremos, originarle un coma diabético que lo lleve a la muerte. Quienes padecen la enfermedad necesitan adoptar un estilo de vida sano, que incluye controlar y monitorear los niveles de azúcar en sangre después de ingerir alimentos (picos post-pandriales), realizar ejercicio, seguir la dieta prescrita, tomar medicamentos y aplicarse insulina, entre otros cuidados, con el fin de evitar complicaciones y su respectivo impacto social y económico. Hogar dulce hogar El control de la diabetes comienza en el hogar, ya que desde ahí el afectado deberá tomar conciencia de la importancia de mantenerse sano emocional y físicamente. Para ello, requiere también elevar su autoestima, monitorear sus niveles de azúcar en sangre, y acudir regularmente al médico. Además, el apoyo psicológico y emocional de la familia es muy importante, pues ésta le brinda lo que ninguna medicina y plan terapéutico: amor. En cuanto a su dieta, es necesario que conozca de los alimentos su contenido energético, así como la cantidad de azúcares, fibra y proteínas que posee cada uno, para evitar hiperglucemia, aumento de colesterol y mantenerse en el peso corporal correcto, pues con ello su salud general mejorará. Por otra parte, una medicación adecuada y aplicación de insulina le ayudará a regular los efectos de la enfermedad, pero incumplir con las indicaciones médicas como horarios y dosis no sólo disminuye su calidad de vida, sino incrementa el costo del tratamiento. Una persona con diabetes puede llevar una vida normal siempre y cuando siga las recomendaciones y se realice periódicamente exámenes de glucosa, presión arterial, colesterol, vista y riñón, así como las respectivas supervisiones de higiene bucal y corporal, con objeto de prevenir infecciones. El automonitoreo es un examen sencillo, rápido y seguro que mide los niveles de glucosa en sangre, que el propio paciente puede llevar a cabo en su casa o en un centro de salud, lo cual es primordial para conocer cómo han actuado en su organismo la medicina, alimentación y ejercicio, o si se vuelve necesario replantear el tratamiento. Cabe destacar que una persona con diabetes consciente de su enfermedad es digna de admiración, ya que tiene una vida más sana que le permite aprovechar al máximo cada momento. ( 1 Voto ) |





¡Azúcaaar!, grita por las bocinas Celia Cruz y de inmediato comienza la fiesta. Sin embargo, para una persona con diabetes esta palabra significa algo más que una invitación al entretenimiento, es un estilo de vida.
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