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Miércoles, 23 de Marzo de 2016 17:34 |
La técnica del tatuaje consiste en implantar microgránulos de pigmentos a nivel de la dermis mediante el uso de unas finas agujas conectadas a un dermógrafo que realiza un movimiento de percusión sobre la piel.
¿Tienes diabetes y has pensado en hacerte un tatuaje? Este tema suscita un amplio debate entre la comunidad médica, ya que hay quienes desaconsejan esta práctica y otros que la aprueban siempre y cuando el paciente tenga la enfermedad controlada, pues de esta manera no tiene por qué presentar algún tipo de complicación.
Si se lleva un mal control de la diabetes pueden presentarse los siguientes problemas: Menor capacidad de cicatrización. A nivel celular, las personas con diabetes presentan una velocidad de reparación disminuida. Se debe tener especial cuidado por la posible formación de úlceras ante una mala cicatrización de la herida presente en la piel.
Menos sensibilidad nerviosa. Ante un posible caso de reacción alérgica a los pigmentos, las personas que no lleven un buen control de su diabetes pueden necesitar más tiempo para advertir la presencia de los signos y síntomas que advierten de esa posible reacción adversa.
Reducción de la respuesta inmunológica ante infecciones. En estos casos, la piel no protege como debiera el ataque de posibles microorganismos y es muy probable que aparezcan casos de infecciones por herpes zoster, verrugas virales, impétigo, etc.
Si se lleva un buen control de la diabetes Por el contrario, si mantienes tu diabetes bajo control ten en cuenta las siguientes medidas higiénicas antes de hacerte el tatuaje: Elige con cautela la zona donde te vas a realizar el tatuaje. No es recomendable realizarse tatuajes en áreas donde acostumbres a inyectarte la insulina (antebrazo, abdomen o muslos). La agresión que sufre la piel cuando se tatúa en esa zona puede derivar en infecciones, pudiéndose llegar en casos muy extremos a correr el riesgo de amputación.
También debes evitar realizarte el tatuaje en aquellas zonas del cuerpo con baja circulación, como los tobillos, las muñecas, la parte baja de la pierna o las nalgas.
Ponte en manos de un buen tatuador. Es muy importante que el personal que realiza tatuajes esté vacunado frente a enfermedades de transmisión sanguínea. Además, deberá llevar una práctica totalmente aséptica (material esterilizado, uso de guantes, ropa adecuada, prohibición del consumo de comida o bebida en el local, uso de tintas presentadas en envases unidosis, etc.). Asegúrate en todo caso que tu tatuador tiene la certificación correspondiente para practicar esta técnica.
Una vez que te hayas realizado el tatuaje, sigue los siguientes consejos para evitar posibles complicaciones: -Mantén tu tatuaje tapado durante las primeras 4 horas, aislándolo del polvo, de la luz y de microorganismos infecciosos. Pasado este periodo, deja la herida al aire libre, ya que de esta manera se evitarán infecciones por microorganismos anaerobios (son los que no utilizan oxígeno (O2) en su metabolismo).
-Durante el primer mes, limpia la zona dos o tres veces al día con agua tibia y jabón neutro.
-Usa una pomada específica para tratar esa zona, ya que tu piel puede presentar menor respuesta inmunológica.
-Aplica una buena crema hidratante sobre la herida. Existen cremas con gran capacidad hidratante y cicatrizante que, en caso de diabetes, favorecerán el proceso de cicatrización gracias a su acción de reparación tisular.
-Por lo general, un tatuaje suele tardar una o dos semanas en cicatrizar. Evita rascarte la herida y deja que se caigan solas las costras que se van formando.
-Debes prestar atención a cualquier señal de alergias como salpullidos, enrojecimiento, escozor, fiebre, líquido drenado de la herida… En tal caso, busca ayuda médica si es necesario.
En cualquier caso, si estás pensando en realizarte un tatuaje y tienes diabetes, pide antes de proceder la opinión de tu médico, él es quien conoce a fondo tu diabetes y quien te aconsejará mejor en cualquier caso.
Fuente: Bayer Diabetes Care
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