Cuál es el real impacto de la diabetes
Martes, 13 de Julio de 2010 18:08

Como en otras partes del mundo, en México la diabetes mellitus es un problema relevante de salud pública que requiere atención prioritaria, pues aunque en la práctica clínica se conoce cómo controlarla eficazmente, los esfuerzos sanitarios no han atenuado el hecho de que cada día la padezca un mayor número de personas.

Este impacto obedece al comportamiento demográfico de los países en los que ocurre un cambio socioeconómico, caracterizado por el incremento de la esperanza de vida --a nivel mundial es mayor de 50 años-- y condiciones de riesgo para la población adulta a consecuencia de la industrialización, aspectos que obviamente excluyen a las naciones pobres.

Si a estos factores se les suman los casos existentes de diabetes, no es de extrañar que en un futuro cercano aumente la demanda de servicios primarios y especializados por falta de una cultura de la prevención y diagnóstico oportuno, advierte el doctor Joel Rodríguez Saldaña, presidente médico de la Asociación Mexicana de Diabetes del Distrito Federal (AMD) y Subdirector de Investigación de los Servicios de Salud en el estado de Hidalgo.

Explica que en México la mortalidad por diabetes ha tenido un incremento sostenido en las últimas décadas, y desde 1997 ocupa el tercer lugar como causa de defunciones. Además de los fallecimientos atribuidos directamente a la diabetes, la enfermedad contribuye a la mortalidad por otras causas, como las del corazón, cerebrovascular e insuficiencia renal. Por eso, "no es aventurado decir que la magnitud de la enfermedad como causa de muerte está sobrestimada --aún con la gravedad actual-- y que pudiera en realidad ser responsable de por lo menos la quinta parte de las muertes que ocurren en México en un año", comenta en entrevista.

La Dirección General de Epidemiología de la Secretaría de Salud (Ssa) reporta un millón de nuevos casos cada cuatro años en el país. Y en cuanto al volumen de mexicanos que la portan, el experto señala que son aproximadamente seis millones: más de 200 mil corresponden a menores 20 años de edad; cuatro millones a población de 20 a 65; y un millón 200 mil a mayores de 65 años. Lo más grave es que de ese total, 1.4 millones de personas ignoran padecerla.

"La sociedad debe poner a la diabetes en el mismo contexto de alarma que otras enfermedades porque, aunque no se perciba directamente, está causando sufrimiento y muerte a escalas impresionantes. Por esa razón, se torna necesario profundizar en los factores relacionados con los cuidados brindados a los pacientes por parte de la familia y de las instituciones de salud, pues la causa principal de complicaciones cardiovasculares, insuficiencia renal, ceguera y amputaciones, ha sido el poco control de los niveles de azúcar en sangre, sobre todo en personas con diabetes Tipo 2, (DM-2) antes llamada "no insulinodependiente", indica el doctor, quien desde el año 2001 dirige un programa denominado Manejo de la Diabetes por Etapas en Hidalgo, cuyo objetivo es sentar las bases para el desarrollo de un modelo nacional que atienda con calidad a la enfermedad en el primer nivel; es decir, en las personas tratadas por médicos generales o familiares, que representan a la mayoría de los pacientes con diabetes no sólo de México, sino de todas partes del mundo.

Para implementarlo, el doctor Rodríguez Saldaña refiere que desde 1994 es asesorado por el grupo dirigido por el doctor Donnell D. Etzwiler, fundador y director del estadunidense Centro Internacional de Diabetes de Minneapolis, Minnesota (IDC, por sus siglas en inglés), un Centro Cooperativo de la Organización Mundial de la Salud que desde los años sesenta inició actividades con el propósito de capacitar a los médicos generales, enfermeras y personal de apoyo en el manejo integral de la diabetes, a partir del paradigma de un manejo centrado en el paciente. El IDC es uno de los 22 centros de referencia reconocidos por la Organización Mundial de la Salud para la enseñanza, investigación y manejo de la enfermedad.

Este modelo busca superar la creencia de que la diabetes debe ser atendida por un único especialista, impulsando su tratamiento mediante equipos multidisciplinarios. Así, "hemos formado con el apoyo de la Federación Mexicana de Diabetes grupos de médicos, enfermeras, nutriólogos y educadores para que trabajen formalmente en las 13 jurisdicciones de Hidalgo, el estado con mayor proporción de zonas rurales después de Chiapas y Oaxaca", apunta.

Como una de las metas es ampliar la cobertura de los servicios sanitarios a los hidalguenses diabéticos, se espera que para el 2003 los 84 municipios dispongan de una clínica en la que por primera vez se tenga un educador en diabetes asalariado, como sucede en los países desarrollados. Las clínicas también se llamarán unidades de desempeño medible, porque en ellas se llevará un estricto control de los enfermos con relación a sus cifras de glucosa, presión arterial, peso y dieta, así como estrategias que faciliten la calidad de la atención: reducir el tiempo de espera entre cada consulta, eliminar la rotación del personal y fomentar la relación médico-paciente bajo un ambiente de cordialidad, lo que estimulará el correcto apego a la terapia.

Este punto es básico --sostiene-- porque uno de los problemas más comunes de las personas con diabetes es su actitud frente a la enfermedad, pues ponen todas sus esperanzas en una medida terapéutica inadecuada sin saber que un correcto plan de alimentación, ejercicio, automonitoreo de los niveles de glucemia en sangre y manejo farmacológico (incluye aplicación de insulina y pastillas) son más efectivos para su control. "Gracias a estas acciones, otros estados de la República y diversas instituciones privadas nos han propuesto establecer el programa, además del proyecto de abrir una clínica binacional para la atención de los pacientes en la frontera norte", informa.

A su vez y con el apoyo del INEGI, la Universidad Autónoma de Hidalgo y el grupo de epidemiología nutricional del Centro Médico Nacional Siglo XXI, del Instituto Mexicano del Seguro Social, próximamente se aplicará en Hidalgo una encuesta sobre desnutrición infantil, porque se ha demostrado que muchos de los casos de diabetes son resultado de una muerte programada del páncreas, atribuida a una mala alimentación durante la gestación y después del nacimiento.

Nuevos fármacos

El doctor Joel Rodríguez Saldaña también participa en la más reciente investigación clínica fase II que Productos Roche, en alianza con 10 centros hospitalarios de las ciudades de México, Guadalajara, Mérida, Monterrey y Tijuana realiza en pacientes con DM-2 de diagnóstico temprano, en quienes se busca probar y demostrar si una nueva molécula terapéutica (tiazolidinedionas) perteneciente a la familia de las glitazonas, reduce eficazmente la resistencia a la insulina.

Dentro de las sustancias más antiguas para controlar los síntomas de la diabetes se encuentran las biguanidas, una especie de fitofármacos usados desde la Edad Media. Posteriormente, en el siglo pasado los científicos descubrieron las sulfonilureas, que se detectó bajaban la glucosa cuando por accidente se administraron sulfas caducadas a un conjunto de soldados en la Primera Guerra Mundial. Y en años ya muy recientes aparecieron tres grupos importantes de medicamentos: los inhibidores de alfa-glucosidasas, los cuales impiden que el azúcar presente en los alimentos se absorba con rapidez; los secretagogos de insulina, que estimulan la producción de la misma de una manera parecida a las sulfonilureas; y las glitazonas o sensibilizadores de insulina, halladas casualmente al buscar formulaciones para bajar el colesterol.

Estos últimos fármacos mejoran el efecto de la insulina en el músculo y tejidos del organismo, y hoy son vistos con interés porque han demostrado actuar favorablemente sobre el sistema circulatorio, una de las áreas más afectadas por la diabetes.

"Pese a que las primeras glitazonas se retiraron del mercado porque producían daño hepático en algunos sujetos, tenemos información de que las nuevas moléculas desarrolladas por Roche funcionarán muy bien al modificar las cifras de colesterol y de lípidos malos para la salud, mejorar la función del endotelio (capa de células dentro de los vasos sanguíneos), la contracción del corazón, y evitar la presión arterial alta (hipertensión)", subraya.

Las glitazonas --continúa el especialista-- son nietas de los fibratos, fármacos que desde hace varios años se sabe modifican la estructura, diferenciación y apariencia de las células del tejido adiposo en el cuerpo, produciendo cambios en el metabolismo que eliminan a las células más resistentes a la insulina, lo cual explica su papel sensibilizador.

"Para la AMD resulta interesante participar en este proyecto porque disponer de un producto en etapas tempranas nos permitirá generar conocimiento sobre la respuesta de los diabéticos mexicanos --con características genéticas y étnicas distintas-- a este tipo de fármacos. Asimismo, representa una gran oportunidad de ofrecer evidencia del beneficio que tiene la intervención oportuna", concluye.


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