La diabetes es un padecimiento que se puede presentar a cualquier edad, pero con el debido control, el paciente puede llevar una mejor calidad de vida y evitar complicaciones.
Sin embargo, hay personas que viven con una serie de mitos en torno a este padecimiento, los cuales por lo regular se respaldan en la falta de información. A continuación mencionaremos algunos.
• “A mí no me va a dar diabetes”
No basta con pronunciar estas palabras para evitar el desarrollo de este padecimiento; existen diversas causas como el estilo de vida, una alimentación poco saludable, además de factores genéticos que pueden ser los detonantes para que se presente la diabetes.
De acuerdo con el doctor Takashi Kandowaki, integrante del Departamento de Enfermedades Metabólicas de la Universidad de Medicina, de Tokio, Japón, existe evidencia a nivel mundial de que los genes que provocan la diabetes sufren alteraciones, pero ello depende de la raza, población y factores ambientales.
• “¡La diabetes se cura!”
Otra de las perspectivas erróneas que algunas personas pueden llegar a tener es “que la diabetes es curable”, lo cual es completamente falso, pero con una adecuada alimentación, ejercicio moderado y la medicación administrada por un especialista es posible llevar un mejor control del padecimiento.
Una dieta balanceada puede ayudar al paciente a disfrutar de cualquier tipo de comida, pero sin excesos.
• “El nopal cura la diabetes”
Entre los mitos que rondan a la alimentación está el del nopal como cura de la diabetes. Estudios realizados en el Instituto Politécnico Nacional revelan que el consumo de esta cactácea antes de cada alimento ayuda a reducir los niveles de azúcar en sangre, pero ello no quiere decir que se revierta.
• “La diabetes se contagia”
Escarlatina, sarampión, rubéola y varicela son enfermedades contagiosas debido a que son virus que viajan en el aire, entran en el organismo y se desarrollan; sin embargo, la diabetes no se desarrolla por una bacteria, por lo que no es un padecimiento que se pueda contagiar. La evolución de este trastorno se debe a predisposición genética, obesidad, mala alimentación y un estilo de vida sedentario. La falsa idea de que la diabetes se contagia se debe a que diversos integrantes de la familia la padecen. Por ello, quienes tienen parientes que viven con diabetes deben ser precavidos, porque son altas sus probabilidades de desarrollarla.
• “Si estoy flaco no me da diabetes”
Según la Organización Panamericana de la Salud la obesidad es un factor de riesgo para desarrollar diabetes, ya que genera resistencia a la insulina.
Pese a ello, el mantenerse delgado, llevar a extremos la dieta y prescindir de alimentos indispensables, traerá como consecuencia desnutrición y anemia, pero no evita el desarrollo de la diabetes si existe una predisposición genética. De cualquier forma es importante cuidar la alimentación de acuerdo a las indicaciones médicas.
• “Si me inyecto insulina me cura la diabetes”
Los pacientes con diabetes tipo I sin la administración de insulina, corren el riesgo de que la glucosa no cumpla la función de administrar energía al cuerpo, pero si se suministra de forma excesiva el paciente puede caer en un cuadro de hiperglucemia (niveles elevados de glucosa). El uso de esa hormona debe ser bajo control médico, no por tener administrar mayor insulina se podrá controlar la diabetes.
• “La diabetes no le da a niños y a jóvenes, sólo a personas adultas”
La alteración de glucosa en sangre no es propia de alguna edad. Este padecimiento puede ser desarrollado por niños, adultos, mujeres embarazadas y mascotas domésticas. Y tanto en los humanos como en los animales se divide en diabetes tipo I y tipo II (cuando el cuerpo produce o utiliza la insulina).
• “Se puede contraer diabetes si sufres una impresión muy grande”
La teoría más común es que la diabetes puede desarrollarse por llevarse una gran impresión o “susto”, pero no existe nada más equivocado que esto. Si bien un gran sobresalto puede elevar los niveles de glucosa en sangre debido a la liberación de hormonas (adrenalina, noradrenalina y dopamina), cuando el cuerpo desecha estas hormonas, los niveles de glucosa se estabilizan.
Cuando se activa de manera crónica el estado de alerta la presión sanguínea se acelera y en consecuencia se inhibe la producción de insulina, por lo que disminuye la acción de transportar la glucosa a las células. De modo que en las personas que no tienen diabetes también pueden verse incrementados los niveles de azúcar en sangre.
• “Si consumo mucha azúcar me da diabetes”
Otro de los factores que ponen en duda a algunas personas es la ingesta de azúcar (sacarosa). “Todo en exceso hace daño”. El consumo en exceso de sacarosa, en conjunto con la falta de ejercicio, una dieta poco equilibrada y la predisposición genética podría ser un factor para desarrollar diabetes.
• “Si soy diabético no puedo comer azúcar”
Para quien vive con diabetes el consumo de azúcar debe ser moderado, ya que aporta calorías que si no se “queman” se acumulan y con el paso del tiempo se transforman en glucosa.
Una alternativa que puede tomar el paciente es optar por sustitutos o edulcorantes que son una buena opción, debido a que estos no causan alteración en sus niveles de glucosa, con ellos se puede reemplazar el sabor dulce y disfrutar de postres.
Finalmente, cabe destacar que la diabetes es una enfermedad crónica degenerativa, es decir, que quien la padezca vivirá con ella toda su vida, pero ello no quiere decir que tenga que dejar de hacer sus actividades cotidianas. Con una dieta equilibrada, ejercicio constante y la adecuada medicación, el paciente puede llevar una vida relativamente normal, siempre y cuando mantenga un control en su padecimiento con ayuda de los profesionales de la salud.
Yadira Becerril
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