| El paciente diabético no esta exento de la enfermedad inflamatoria intestinal |
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Hasta hace unos años, los casos de la Enfermedad Inflamatoria Intestinal (EII) eran contados en México, pero recientemente el número de afectados se ha incrementado, al grado que cada año se registran hasta 70 casos nuevos, de acuerdo al Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán (INCMNSZ).
Lo anterior cobra importancia si se considera que antes de ser diagnosticados, muchos de estos casos fueron confundidos con infecciones gástricas y parasitosis, situación que agravó la condición de los pacientes; pero además, la EII incrementa el riesgo de desarrollar cáncer colorrectal. El paciente con diabetes no está exento de esta “rara” enfermedad, y debe tener especial atención en el diagnóstico y tratamiento del problema. Es así que ante la presencia de diarreas permanentes, dolor abdominal, fiebre, pérdida de peso, desnutrición y hemorragia durante las evacuaciones, acuda directamente con un gastroenterólogo para iniciar atención lo antes posible. “Se ha observado que quienes tienen el padecimiento son genética e inmunológicamente susceptibles a las bacterias que se encuentran en el intestino, las cuales se internan en las células que lo recubren (llamadas epitelio), generando una reacción autoinmune del cuerpo, es decir, el cuerpo comienza a atacarse a sí mismo, dando lugar a inflamación, úlceras y sangrado”, explica el doctor Jesús Kazuo Yamamoto Furusho, gastroenterólogo y fundador de la Clínica de la Enfermedad Inflamatoria Intestinal del INCMNSZ. La EII se clasifica en dos entidades clínicas distintas: la enfermedad de Crohn, en la cual se puede afectar cualquier porción del aparato digestivo (desde la boca hasta el ano) y la colitis ulcerativa, en la que solo hay daños en el intestino grueso. Ambas variaciones pueden presentarse a cualquier edad, desde recién nacidos hasta pacientes geriátricos, aunque el pico de incidencia se manifiesta entre los 20 y 40 años. Sin embargo, el padecimiento puede controlarse en forma eficaz mediante terapia biológica, la cual ha demostrado alta eficacia y cumple sus funciones terapéuticas en poco tiempo. “Está compuesta por anticuerpos que actúan contra una proteína llamada ‘factor de necrosis tumoral alfa’, lo cual bloquea la respuesta inflamatoria, cicatriza la mucosa del intestino, modifica el curso de la enfermedad, disminuye hospitalizaciones y cirugías, y mejora la calidad de vida”, explica el doctor Yamamoto Furusho. Si bien la terapia referida ha demostrado ser eficaz en el control de la EII tiene como desventaja que algunos pacientes pueden presentar inmunogenicidad, condición en la que su organismo crea anticuerpos contra el medicamento biológico. En estos casos se puede elegir alguno de los tratamientos tradicionales, como antiinflamatorios locales a nivel del intestino, corticosteroides o inmunomoduladores (disminuyen la actividad incrementada del sistema inmunológico) “Sin embargo, los corticoides no son sugeridos para los pacientes con diabetes; de manera que la terapia biológica puede ayudar en su condición porque no descompensa la glucosa en sangre y mejora la cicatrización no sólo de la mucosa intestinal sino también de las fístulas, lo cual ha incidido de forma positiva en la preservación de la calidad de vida de los pacientes que viven con EII”, puntualiza el gastroenterólogo del INCMNSZ. Po otra parte, es importante destacar que la EII también ocasiona síntomas fuera del intestino, como artritis, inflamación de las articulaciones de la columna vertebral y la cadera, eritema nodoso (nódulos rojos debajo de la piel de las piernas), pioderma gangrenoso (pústulas dolorosas que se rompen) y uveítis (puede derivar en pérdida de la visión). “No obstante, la terapia biológica también logra controlar dichas manifestaciones”, advierte el doctor Yamamoto Furusho. Y agrega que es muy importante una detección temprana de este trastorno, así como su eficaz control. “Lo indicado es acudir con un gastroenterólogo, principalmente cuando se presenta diarrea crónica por más de cuatro semanas o en caso de que después de tres a siete días de haber concluido un tratamiento con medicamentos para controlar una infección intestinal, la diarrea y el dolor se vuelven a presentar”. Si la enfermedad progresa puede ocasionar graves daños como estrechamiento u obstrucciones del intestino, perforaciones y sangrado intenso del colon, enfermedad hepática, lesiones oculares y cáncer colorrectal. Por ello, ante los síntomas mencionados es fundamental no dejar pasar el tiempo y acudir con el especialista, quien hará un diagnóstico adecuado; “pero además es vital que se siga el tratamiento al pie de la letra, pues en México es común abandonarlo en cuanto hay mejoría, y ello puede agravar el cuadro”, concluyó el experto. Agencia ID |






Hasta hace unos años, los casos de la Enfermedad Inflamatoria Intestinal (EII) eran contados en México, pero recientemente el número de afectados se ha incrementado, al grado que cada año se registran hasta 70 casos nuevos, de acuerdo al Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán (INCMNSZ).
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