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La mayoría de casos de diálisis por nefropatía diabética PDF Imprimir E-mail

La nefropatía diabética, un trastorno o patología del riñón que incluye procesos inflamatorios, degenerativos y escleróticos relacionados con la  hiperglucemia, es una de las principales causas de ingreso hospitalario para el tratamiento con diálisis y es considerada la primera causa de enfermedad renal crónica.

Karla Alcántara, investigadora de la Facultad de Química de la Universidad Autónoma del Estado de México, explica que se trata de una complicación de la diabetes relacionada con la insuficiencia renal, un padecimiento que es el que mayormente lleva a que los pacientes mueran y se produce porque las células con mucha azúcar (hiperglucemia) se dañan y pierde su funcionalidad.

“Después de cierto tiempo, los órganos ya no funcionan bien, en especial los eritrocitos (glóbulos rojos) ya que la nefropatía es una complicación microvascular, que no deja que el riñón haga su trabajo de filtración normal y esto es consecuencia de la diabetes mellitus”, señaló la especialista.

En su trabajo “Factores de predisposición, manejo, tratamiento y prevención de nefropatía diabética”, realizado en conjunto con Luis Alegría y Víctor Avalos, expone que la señal más precoz de daño renal es el aumento de la excreción de albúmina a un nivel que está entre 30 y 300 mg/24h, al cual se le llama micro-albuminuria y se presenta a partir de los cinco años de que se diagnosticó diabetes a un paciente.

De igual forma, el estudio revela que del total de personas que en México padecen diabetes (aproximadamente 9 millones), 22 mil pacientes reciben la terapia de diálisis que se ofrece en los hospitales de salud pública y únicamente se realizan 120 trasplantes de riñón al año.

“La nefropatía es considerada la primera causa de enfermedad renal crónica en pacientes que requieren terapia de reemplazo renal y aunque se puede controlar de cierta forma con medicamentos ya es difícil que deje de evolucionar y se puede ver como una fase terminal.

“Lo mejor es prevenir al controlar los niveles de glucosa, siendo un paciente disciplinado, pero la mayoría no toma conciencia de lo que puede pasar a largo plazo o no conoce mucho de su enfermedad, dicen ’no importa’, siguen comiendo carbohidratos y no hacen ejercicio”, indicó Karla Alcántara.

Añadió que otras acciones que pueden ayudar al enfermo de diabetes son el control de la tensión arterial, evitar fármacos con potencial nefrotoxicidad (que afecten a los riñones) y llevar una dieta adecuada.

Diversos estudios revelan que la hipertensión, el mal control glucémico, la dislipidemia (aumento de grasa en sangre), el tabaquismo o factores hereditarios, son algunos factores de riesgo que inciden en el daño renal.

“Desafortunadamente, muchos pacientes van al médico con la finalidad de que les dé medicamentos que solucionen el problema de manera rápida y fácil, pero esto no es posible”, puntualizó la investigadora.

Raúl Cruz


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