| Estudian al alga espirulina para consumo del mexicano |
|
|
|
La cultura náhuatl conoció las propiedades nutrientes y medicinales del alga espirulina, que obtenía en el lago de Texcoco y la comía en forma de queso al que llamaban tecuitatl. Hasta hace unos años su producción se exportaba a Japón y Estados Unidos, y apenas llamaba la atención de la comunidad científica de nuestro país.
Actualmente es motivo de investigación de un equipo científico del la Facultad de Medicina, de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), desde donde se sugiere que puede ser complemento de la alimentación del mexicano, pues la espirulina cuenta con propiedades que reducen los índices de colesterol y glucosa en sangre, ayuda en el control de la presión arterial elevada y protege al hígado de las toxinas con las que puede tener contacto, entre otros beneficios. Verde que te quiero verde A la espirulina se le conoce como alga azul verdosa por el contenido de clorofila (que le da el tono verde) y phycocianina (a la que se atribuye el azulado); su constitución es unicelular y crece de manera natural en aguas alcalinas, medio que dificulta la contaminación por bacterias. El lago de Texcoco, en el Estado de México, fue durante la segunda mitad del siglo pasado un muy importante generador de la planta, al grado que ubicó a nuestro país como uno de los principales productores a nivel mundial. El doctor Marco Antonio Juárez Oropeza, quien dirige al grupo científico de la UNAM que estudia al alga, comenta que la mayor parte de los estudios sobre los efectos biológicos de la espirulina se han llevado a cabo en células en cultivo y en animales de experimentación, y muy pocos se han realizado en humanos. “Se han documentado muchas propiedades medicinales, que en general han sido atribuidas o relacionadas con su capacidad antioxidante”. De igual forma, el investigador señala que diversos estudios han mostrado que la espirulina es una fuente importante de proteínas nutrimentales (aproximadamente 60 por ciento de su peso seco), con adecuado contenido de aminoácidos esenciales o indispensables. Además, los ácidos grasos de sus lípidos están enriquecidos en la serie omega 6, por lo que también son considerados de buena calidad biológica. Por otra parte, compuestos a los que estamos expuestos todos los días (como los de la contaminación atmosférica, humo de tabaco, grasas saturadas, radiación ultravioleta y rayos ultravioleta) “oxidan” o dañan la estructura molecular de nuestras células, efecto que puede contrarrestarse por la acción “antioxidante” del alga espirulina, ya que son parte de ella la ficocianina, elementos fenólicos, tocoferoles o vitamina E, carotenoides, clorofilas y selenio, entre otros, mismos que pueden ayudar a tratar o prevenir problemas cardiovasculares y afecciones en vías respiratorias, así como los primeros pasos de enfermedades inflamatorias (artritis), neurológicas (como el mal de Parkinson) y oculares (cataratas), e inclusive el desarrollo de cáncer en pulmones y piel. Además, la espirulina es importante fuente de vitaminas del complejo B, como el ácido fólico y la tiamina, entre otras, las cuales actúan ante estrés y depresión. Sobre la forma en que actúa ante la diabetes, el doctor Juárez Oropeza indica que los mismos efectos antioxidantes ayudan a que no se incrementen los problemas en riñones e hígado, así como a controlar la presión arterial y los compuestos grasos; sobre éstos últimos detalla que el alga espirulina disminuye el colesterol asociado a las lipoproteínas de baja densidad (colesterol-LDL, por sus siglas en inglés) e incrementa el colesterol relacionado a las lipoproteínas de alta densidad (colesterol-HDL, por sus siglas en inglés). “De manera coloquial puede decirse que disminuye el colesterol malo e incrementa el bueno. No se conocen con detalle los mecanismos que expliquen estos efectos, pero se sugiere que estén asociados a la mejor depuración de los triacilgliceroles de la sangre, lo que se traduce en disminución de los triglicéridos y aumento en el colesterol-HDL; ambos efectos disminuyen el riesgo de síndrome metabólico y enfermedades cardiovasculares”. Todavía por investigar El doctor Juárez Oropeza enfatiza en que hasta ahora el grupo de investigación de la Facultad de Medicina ha evaluado las propiedades biológicas de la espirulina en la rata y en el humano. “En el roedor la administramos al cinco por ciento de la dieta, en los modelos de hígado graso (esteatohepatitis) inducido por dieta rica en fructosa, tetracloruro de carbono o diabetes experimental. Los resultados obtenidos en estos modelos indican que la espirulina previene el desarrollo de hígado graso, atenúa las dislipidemias (grasa en sangre), y mejora las defensas antioxidantes. Además, en la diabetes experimental se observó que disminuye la hiperglicemia (exceso de glucosa en sangre). “En el modelo de obesidad inducida por una dieta rica en sacarosa o fructosa se observó que la espirulina tiene un efecto que baja los niveles de grasa en sangre y de presión arterial, este último valorado tanto in vivo como in vitro. Los resultados sugieren que el efecto antihipertensivo de la espirulina está relacionado con una mejoría en la integridad funcional del endotelio vascular (tejido que cubre el interior de venas, arterias y corazón)”. El científico de la UNAM explica que para la investigación en humanos voluntarios se les pidió consumieran la espirulina (de las especies S. platensis y S. maxima) por vía oral, a una dosis de 4.5 gramos por día, durante al menos seis semanas, y se observó que el alga tuvo efectos positivos ante la presión arterial alta, las grasas en sangre y ante daños en hígado no causados por ingestión alcohólica. Actualmente, el alga espirulina se cultiva de manera artificial en diversos lugares del mundo, donde hay como característica principal una amplia exposición a la radiación solar, por ejemplo, Cuba y Chile, este último país que la produce por empresarios mexicanos y la exportan a nuestro país. Las presentaciones comerciales de la espirulina son en polvo, tabletas y cápsulas, siendo los principales consumidores vegetarianos y deportistas; las dosis que usualmente se utilizan se encuentran en el intervalo de 1 a 10 gramos por día. El alga espirulina sigue siendo motivo de estudios médicos y toxicológicos por importantes entidades académicas, no sólo de la UNAM, y su total autorización para consumo humano no tiene una fecha definida, pero es posible que estemos muy cerca de conocerla. Raúl Serrano |





La cultura náhuatl conoció las propiedades nutrientes y medicinales del alga espirulina, que obtenía en el lago de Texcoco y la comía en forma de queso al que llamaban tecuitatl. Hasta hace unos años su producción se exportaba a Japón y Estados Unidos, y apenas llamaba la atención de la comunidad científica de nuestro país.
Comentarios
Mi nombre es Elizabeth Ramirez y quisiera saber la referencia o bibliografía donde se publicó el estudio que reportan del investigador de la UNAM, soy diabética y me gusta informarme sobre todas estas cuestiones.
Gracias