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Vinculan el humo del tabaco y la contaminación del tráfico con la obesidad infantil PDF Imprimir E-mail
Martes, 18 de Noviembre de 2014 18:50

La obesidad infantil es una de las grandes epidemias del siglo XXI para la Organización Mundial de la Salud (OMS), ya que la prevalencia ha aumentado notoriamente, alcanzando los 42 millones de niños con sobrepeso en 2010. El problema radica en que la obesidad implica el aumento del riesgo de padecer enfermedades crónicas como la diabetes y enfermedades cardiovasculares, además del hecho de que el sobrepeso en la niñez suele llevar a la obesidad en edad adulta. 

Sin embargo, de acuerdo a un nuevo estudio de la Universidad del Sur de California (USC), Estados Unidos, la obesidad en los niños puede ocasionarse a raíz de factores ambientales, puntualmente como consecuencia de la exposición al humo de tabaco y a la contaminación del aire por el tráfico.

Se considera obesidad cuando un niño alcanza un IMC igual o superior al percentil 95 que los niños de la misma edad y sexo. Esta condición en los más jóvenes supone una predisposición mayor hacia los problemas de salud: colesterol alto, presión arterial alta, diabetes, problemas de huesos y articulaciones, así como a la estigmatización social y los problemas de autoestima.

Los resultados han sido divulgados la semana pasada en la revista Environmental Health Perspectives y revela un incremento en el peso de los adolescentes que se exponen al humo del tabaco de segunda mano o a la polución del aire por el tráfico, con respecto a los niños que no padecen exposición a ninguno de los dos tipos de contaminantes.

¿En qué consiste la investigación de la USC?

La investigación ha sido una de las primeras en analizar la incidencia de la exposición a la contaminación del aire sobre el índice de masa corporal (IMC), tanto por humo de tabaco como por polución a causa del tráfico. Se basa en estudios anteriores que afirman que la exposición al humo de segunda mano y a la contaminación del aire por partículas causa enfermedades cardiacas y pulmonares.

Los científicos examinaron la exposición de más de tres mil niños al humo de tabaco durante el embarazo de sus madres y al humo de segunda mano, y además a los efectos de la contaminación atmosférica de las carreteras transitadas, y analizó ambas en torno al IMC. Los participantes se inscribieron a los 10 años en el Estudio de Salud de los Niños de California del Sur, que comenzó a monitorearlos en 1992 y medir los efectos a largo plazo de la contaminación atmosférica por ocho años.

Los efectos fueron significativamente mayores con la mezcla de ambos contaminantes que a la exposición a ellos por sí solos. De acuerdo al principal autor del estudio y profesor de Medicina Preventiva en la USC, Rob McConnell, "los kilómetros recorridos en coche, la exposición a algunos componentes contaminantes cerca de la carretera y la construcción de viviendas han aumentado en Estados Unidos durante las últimas décadas, correspondiéndose con la epidemia de obesidad infantil".

Para McConnell "se necesita más investigación para determinar si los hallazgos pueden ser replicados en otras poblaciones y para evaluar tanto la contribución potencial de las fuentes de combustión a la epidemia de la obesidad como el potencial impacto de las intervenciones para reducir la exposición".

Fuente: Europa Press


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