| Fructosa, ¿buena o mala para los pacientes con diabetes? |
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| Sábado, 16 de Enero de 2016 14:13 |
Se trata de un tipo de azúcar simple encontrada ampliamente en muchos alimentos, como la miel, el jarabe de maíz y las frutas. Cuando hizo su aparición en el mercado se vendió como un producto seguro, pues se necesita en menor cantidad para endulzar las comidas y no produce los efectos estimulantes de secreción de insulina que genera el azúcar regular.Con estas dos características no tardó en colocarse como una alternativa más atractiva para consumir no solo en casos de diabetes y sobrepeso, sino en la prevención de desajustes en el metabolismo de la glucosa. Sin embargo, no paso mucho tiempo para que se comenzaran a manifestar acciones negativas en el cuerpo cuando el consumo de fructosa se hacía en cantidades altas y por tiempos prolongados. Entre las observaciones que se confirmaron en varios estudios realizados en ratas y otros animales se pudo constatar como la ingesta prolongada de fructosa aumenta la resistencia del organismo a la insulina, lo cual trae como consecuencias un aumento de la grasa visceral y una elevación de las posibilidades de desarrollo de diabetes. Asimismo, es capaz de influir en el metabolismo de las grasas causando una disminución de producción del colesterol bueno y aumento del malo, así como de los triglicéridos. Ante esta dualidad de acción de la fructosa en el organismo es válida la pregunta entonces… ¿es buena o mala su consumo para la salud? Pues la respuesta no es un simple sí o no, y aquí es donde vale la pena aclarar los conceptos y definir ciertos parámetros. Definitivamente la fructosa no debe ser utilizada de manera indiscriminada, que es una de las causas de sus efectos negativos, sin embargo, es lo que ha estado pasando en los últimos 30 años con el abuso. Cada vez que se consumen sodas, jugos de frutas comerciales, jarabes de diferentes sabores, cereales, granolas, salsas, aderezos, sabores artificiales de caramelos a las comidas, estamos ante una cantidad ilimitada de fructosa. La consecuencia de ello es que no hemos tenido oportunidad de medir los efectos positivos de este tipo de azúcar sino que por el contrario, sólo ha sobresalido en la experiencia clínica es justamente la obesidad, el síndrome metabólico, la diabetes y otros trastornos del equilibrio de la glicemia que se han elevado de manera exponencial en la población durante este tiempo. Por otra parte está demostrado que el consumo de fructosa en dosis menores a 50 gramos por día se consideran seguras y recomendables, pues en estos rangos es capaz de disminuir las cifras de hemoglobina glucosilada y coadyuvar en regímenes dietéticos adelgazantes. Otro requisito es que se consuma preferiblemente en su versión más natural, es decir, la proveniente de las frutas, pues aquí estaría presente la fibra para potenciar los efectos positivos. Fuente: DiabeTv |








Se trata de un tipo de azúcar simple encontrada ampliamente en muchos alimentos, como la miel, el jarabe de maíz y las frutas. Cuando hizo su aparición en el mercado se vendió como un producto seguro, pues se necesita en menor cantidad para endulzar las comidas y no produce los efectos estimulantes de secreción de insulina que genera el azúcar regular.
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