Alimento como medicina: California es el primer estado con un programa piloto de nutrición para enfermos

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California se ha convertido en el primer estado en implementar como política pública el plan piloto Food Is Medicine (La comida es medicina), el tratamiento de pacientes de alto riesgo e ingresos bajos con un servicio de comidas diseñadas por médicos, que se reparten a domicilio entre —por ahora— los que sufren insuficiencia cardíaca congestiva y diabetes tipo 2, para reducir los costos del cuidado de su salud.

Un estudio de 2013 demostró que quienes recibían este beneficio de dieta reducían sus gastos médicos hasta un 55%, que permanecían internados menos tiempo y que cuando les daban el alta iban a su casa en mayor proporción que quienes tenían mala nutrición, a los que era más frecuente enviar a instituciones de rehabilitación o cuidados especiales. Con más de la tercera parte de su población cubierta por el programa de salud estatal, California comenzó esta prueba el viernes 11 de mayo.

La dieta es un factor central para el manejo en enfermedades como las del corazón, la hipertensión, la diabetes, el asma o el cáncer. Pero para muchos pacientes es difícil cuidarla, ya que con ingresos limitados y altos costos médicos, solo acceden a los alimentos que en general los perjudican: procesados, con sal, con carbohidratos refinados. Además, según explicó The Huffington Post, en los Estados Unidos, donde uno de cada ocho habitantes (42 millones en total) sufre de inseguridad alimentaria, han aumentado las tasas de males crónicos causados por la mala nutrición.

El nuevo programa otorga USD 6 millones a seis organizaciones sin fines de lucro que ya realizaban estos servicios, en la escala que les permitían sus posibilidades de financiación: Project Angel Food, Ceres Community Project, Mama's Kitchen, Food For Thought, Project Open Hand y Health Trust. El programa durará tres años y será la base de una investigación de las universidades de California, San Francisco y Stanford.

Además de los platos realizados según indicación médica (desayuno y dos comidas), incluirá la visita a domicilio de un nutricionista. Alcanza a 1.000 beneficiarios del seguro de salud estatal, Medi-Cal, que sufren insuficiencia coronaria (un grupo de pacientes que tiene la tasa más alta de reingreso al hospital en un plazo de 30 días) y diabetes de tipo 2.

The New York Times trazó la historia del movimiento que defiende el valor medicinal de la comida: "Es un vástago del conocimiento nutricional adquirido durante la epidemia del sida de la década de 1980. Las organizaciones como Project Open Hand, de San Francisco, y God's Love We Deliver, de la ciudad de Nueva York, brotaron para apuntalar la salud de las personas cuyas vidas eran diezmadas con frecuencia por la pérdida de peso llamada síndrome de emaciación".

En la medida en que la infección con HIV se volvió manejable con medicamentos, muchos de estos grupos expandieron su tarea "para ayudar a gente con cuadros crónicos como la enfermedad coronaria y la diabetes", agregó el periódico. "Cuando uno se siente terriblemente mal, ocuparse de la dieta cae al final de su lista de prioridades", dijo Karen Pearl, presidenta de God's Love We Deliver.

Y está también la cuestión socioeconómica: "A veces se hacen sacrificios de alimentos para pagar la renta, o la gente deja sus medicaciones porque no pueden afrontar la parte que les toca pagar", dijo Sanjay Basu, un profesor de medicina de Stanford que participará en el estudio en California. "Es entonces cuando alguien, sin quererlo, termina en la sala de emergencia".

Hilary K. Seligman, profesora de medicina en San Francisco, que también participará en el estudio, recordó a The New York Times: "Las epidemias críticas de nuestra época, la obesidad y la diabetes, se vinculan con la dieta". La industria médica "acepta los procedimientos y los medicamentos más caros sin vacilar, pero con la comida debemos probar que es económico para que se acepte", agregó.

La investigación incluirá a pacientes que vivan en Los Ángeles, San Diego, Oakland y San Francisco, y se ensamblará con otros proyectos en el país, como el almacén de alimentación para la prevención que tiene el Centro Médico de Boston y el programa de Medicina Culinaria en la Universidad de Tulane.

Según Food is Medicine Coalition (una alianza nacional que integran numerosas fundaciones como Project Angel Food y Ceres Community Project), la reducción promedio de los costos médicos para un individuo con buena nutrición es del 16%, o de USD 220 dólares por mes descontado el costo de la comida; si no, sería un ahorro de USD 570. Eso sugiere que el enfoque que ahora se pone a prueba en un estado grande "es efectivo desde la relación costo-beneficio para manejar la salud de individuos con necesidades médicas y sociales complejas", dice el trabajo.

La filosofía alimentaria de estos grupos, como describe Ceres la propia, atiende a la persona y al medioambiente: "Nuestro compromiso es usar alimentos que sean los más sanos para una persona y a la vez para el planeta. Estos alimentos saludables son frescos, orgánicos, estimulantes, ricos en nutrientes, de temporada, mínimamente procesados, cultivados de manera sustentable y locales, siempre que sea posible".

Las recetas que reparte esta fundación, en cuya elaboración colaboran adolescentes que estudian cocina, como una pasantía, siguen los criterios del Instituto Nacional de Investigación sobre Cáncer: dos tercios del plato consisten en vegetales, legumbres y granos enteros.

Según Daniel N. Mendelson, director de Avalere Health, una consultora con sede en Washington DC, el experimento de California es de gran importancia: "Si su demostración a gran escala, con las personas de Medi-Cal, reduce los costos y da prueba de resultados positivos, todos los estados querrán hacer lo mismo", dijo.

Fuente: infobae.com

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