Sangre sintética, creada en laboratorio, que podría solucionar en el corto plazo el drama de las transfusiones a pacientes con tipos sanguíneos inusuales, y que a diario provocan situaciones de vida o muerte en los hospitales. Órganos «editados» a nivel genético en animales, listos para ser trasplantados a humanos. Cientos de vidas salvadas gracias a las instrucciones de resucitación cardiovascular que da Alexa, el sistema de inteligencia artificial hogareña de Amazon, en una iniciativa conjunta de la empresa de Jeff Bezos con la Asociación de Cardiología de EE.UU.

Las tres novedades del primer párrafo, que son hechos ya ocurridos o proyecciones de futuro cercano realizadas en los últimos meses entre los cientos de avances que se están anunciando en temas médicos, hablan del «momentum» disruptivo que está atravesando el área de la salud, en lo que tal vez sea el segmento con dinámica de cambio más acelerada junto a las finanzas, el transporte, la energía y el entretenimiento.

En el negocio médico, el «premio» a la innovación es astronómico: por fallas de mercado y otros problemas de incentivos, se estima que entre un cuarto y un quinto de los tratamientos prescriptos no son los indicados. Y la inclinación a curar en lugar de prevenir (mucho más barato y deseable) también puede ser atacada mediante creatividad y nuevos descubrimientos.

Este último dilema fue el que inspiró al emprendedor cordobés Raul «Pitu» Cabanillas, de 32 años y oriundo de Río Ceballos, a mudarse al «Health Valley», un polo de innovación en salud que funciona en Holanda, en la localidad de Nijmegen, luego de peregrinar con su proyecto por Buenos Aires, Bruselas, Valencia, Barcelona y París.

La innovación encuentra oportunidades en el negocio médico, donde por fallas de mercado y otros problemas de incentivos, se estima que entre un cuarto y un quinto de los tratamientos prescriptos no son los indicados.

En 2015, junto a su socio Tomás Buedo fundaron Fuelling, una aplicación con la cual las organizaciones pueden premiar a sus empleados que llevan una vida saludable y activa. El sedentarismo correlaciona alto con la mayor parte de las enfermedades modernas y por eso están en alza las herramientas que promueven, con tecnología y entretenimiento, un incentivo a moverse. Un dato: se estima que los jugadores de Pokémon Go caminaron, en conjunto y gracias al juego, unos 9.000 millones de kilómetros sumados.

Cabanillas y su equipo fueron incubados por Rockstart, la principal aceleradora de startups en Holanda, y mientras completan su ronda de inversiones siguen trabajando en el producto en el Novio Tech Campus, donde se codean con científicos, emprendedores y estudiantes. El país ofrece una «Visa Start up» por la cual se puede crear allí una empresa, con cuenta bancaria, en 10 días sin ser residente.

«Argentina puede jugar en las grandes ligas en esta revolución, por el capital intelectual que tenemos, tanto en ciencias médicas como en programación», cuenta Marcos Martínez, uno de los directores de Fligoo, una empresa desarrolladora de software especializada en consumo, móviles y big data.

Con algoritmos se predice el riesgo que una persona se enferme

Martínez también es de Córdoba, y Fligoo tiene oficinas en esa ciudad, San Francisco y Chicago. Desde hace cuatro años, el emprendedor y sus socios trabajan en un algoritmo que predice comportamientos en base a tipos de personalidad (al inicio, con 32 clases de personalidades, hoy ya tienen más de 4.000), y pronto se volcaron a hacer modelos predictivos para el sector salud (qué riesgo hay de que una persona se enferme a futuro, según patrones de conducta, comentarios en redes sociales, etcétera), donde la demanda hoy es enorme. En EE.UU. el gasto en Salud consume un 18% del Producto Interno Bruto (PIB) cada año.

Todos contra todos.

«Hoy en el sector salud hay mucho por hacer, está dominado en general por grandes empresas con una tecnología muy atrasada», opina Martínez. El inversor especializado en «medicina digital» Andy Richards agrupa a los actores de esta película en tres categorías: la de los «innovadores tradicionales» (empresas del sector con gimnasia para el cambio, como los laboratorios), los «incumbentes» (actores del segmento con aversión al cambio) y los «insurgentes» (startups, Google, Apple) que llegan al sector desde afuera y vienen por todo.

Aunque la medicina es un área en la que hace tiempo se viene hablando de un «tsunami disruptivo» que no se termina de concretar, esta vez, dice Richards, es diferente, porque hay un momento especial que tiene que ver con consumidores más dispuestos a aceptar monitoreo por sensores, y también con el despliegue de tecnologías más maduras. Se estima que la cantidad de dispositivos conectados a Internet superó ya en marzo del año pasado a la cantidad de habitantes del planeta, y su número se triplicará de aquí a 2020. El océano de datos permitirá detectar mejor qué medicamentos de los que tomamos con frecuencia no sirven, o sirven poco, e inclusive promoverá tratamientos que no involucren remedios. El volumen de dinero en juego es gigantesco.

Córdoba, un germinadero de startups.

Los tres ejemplos de startups argentinas en salud que se mencionan tienen origen en Córdoba. «Es una provincia con un capital enorme en innovación. Muchas empresas que surgieron aquí llevan el gen del emprendedurismo en su ADN», explicó Gabriel Aguilera, especialista en innovación radicado en Córdoba y profesor de la Universidad Siglo 21. Mencionó a Arcor, AGD, Promedón y Tarjeta Naranja, que hace rato pasaron de startups a scaleups.

Charles Leadbeater, un experto inglés en innovación, sostiene que «en el siglo XX la innovación llegó de la mano de gente especial, haciendo proyectos especiales en lugares especiales. Esto ya no es así». En otras palabras, en épocas de cambio acelerado y comunidad digital, la mejor creatividad puede germinar en cualquier lugar del planeta.

Realidad virtual para dejar de fumar.

La salud es un sector atravesado por casi todas las tecnologías exponenciales del momento: inteligencia artificial, biología computacional, nuevos materiales, computación cuántica, realidad aumentada y virtual. Sobre esta última avenida aceleró con su emprendimiento Emilio Goldenhersch, creador de Mindcotine junto a dos socios, una app de realidad virtual para smartphones que empodera a la gente para que deje de fumar.

«El proyecto apunta a cambiar la conducta humana, especialmente con las adicciones legales. Elegimos el tabaco porque se estima que por año genera unas 6 millones de muertes relacionadas con su consumo», explicó Goldenhersch. La realidad virtual permite generar empatía con los pacientes y modificar hábitos.

Mindcotine fue una de las iniciativas estrella que llevó a Argentina al festival SXSW, en la Costa Oeste de EE.UU.

Fuente: El País Uruguay