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2018-08-15

Vivir con diabetes a los 18 años de edad

Zujey Álvarez estaba en el primer semestre de su carrera cuando decidió acudir al doctor. Tenía tiempo sintiendo falta de apetito, una sed incontrolable y la pérdida de peso. El médico general le mandó a hacer estudios y su primera teoría era diabetes infantil, la cual confirmaron los resultados en los exámenes.

“Al inicio sí me cambió la vida, piensas lo peor, sobre todo porque desde el primer día me empecé a inyectar insulina. El doctor me dijo que tenía que seguir ciertas instrucciones, como hacer ejercicio y llevar una dieta baja en azúcares y más balanceada”.
El diagnóstico de Zujey fue diabetes mellitus tipo 1, la cual requiere de una o más dosis de insulina todos los días. “Lo que a mí me explicaron fue que mi páncreas dejó de funcionar, no fue por malos hábitos ni por genética, sino como algo que estaba mal en el páncreas que lo hizo dejar de funcionar”.
Hoy, después de ocho años de tratamiento, ella confiesa que continúa haciendo las cosas que le gustan y comiendo de todo, aunque, algunas cosas, en pequeñas cantidades.
“Estoy controlada, me inyecto una vez al día la insulina y nunca he tenido complicaciones… claro que me dijeron todas las consecuencias que puedo tener, pero yo me siento muy bien”.
Zujey terminó su carrera y se encuentra ejerciendo, reconoce que hay ocasiones en las que se cuida menos que otras, pero que siempre trata de tener un equilibrio, ya que no le gustaría enfermar realmente por el padecimiento con el que vive.
“Yo les diría a los chavos que les detectan que no se asusten, lo importante es saber cuidarse ellos mismos. Yo hago mi vida normal, con ciertas precauciones”.
Con una complicación, tres de cada 10 pacientes
La diabetes y la hipertensión arterial son dos enfermedades silenciosas que, en sus primeras etapas, no presentan síntomas, lo cual ocasiona que muchos de quienes las padecen se den cuenta hasta que tienen una complicación seria, que en el caso de la primera puede ser el daño renal y, de la segunda, un infarto.
Es por eso que el sistema de salud pública intenta detectar a los pacientes con la toma de la presión arterial y una prueba rápida de glucosa en sangre. Pero, además, se intenta detectar en edades más tempranas, ya que la diabetes, debido a los estilos de vida poco saludables que se llevan en la infancia y adolescencia, se está presentando en menores.
“Normalmente hacemos detecciones a personas de 20 años y más, pero Jalisco es de los pioneros en estar haciendo detecciones en adolescentes, porque el patrón de presentación de la enfermedad se ha ido modificando por el sobrepeso y la obesidad, que son los detonantes”, apunta Alberto Ocampo Chavarría, coordinador estatal del Programa de Diabetes y Riesgo Cardiovascular de la Secretaría de Salud en Jalisco (SSJ).
Aunque el porcentaje de enfermos menores de edad es muy bajo —sólo un uno o dos por ciento de quienes tienen diabetes tiene menos de 20 años—, el que se esté modificando el comportamiento de la enfermedad es preocupante para las autoridades, ya que estos pacientes corren el riesgo de presentar complicaciones si no son tratados entre los 30 y 40 años.
“De cada 100 pacientes, en general, que sufren la enfermedad, 14 presentan un daño renal crónico, el 30% llega a tener pie diabético, que es la primera causa de amputación, no traumática, en el país, con 70 mil amputaciones anuales. El 10% presenta neuropatía, que es la pérdida de la sensibilidad en algunas partes del cuerpo. Y dos de cada cinco desarrollan ceguera o algún problema en la visión y tienen el doble de riesgo de presentar infartos al corazón”, asegura Ocampo Chavarría.
Así que mientras la Secretaría de Salud en Jalisco se enfoca en las escuelas y centros de salud, el IMSS acude a las empresas a hacer detecciones masivas, además de realizar las pruebas a todos aquellos que acuden a su consulta de medicina familiar.
Una vez diagnosticados, los enfermos de diabetes e hipertensión son reeducados en sus estilos de vida, con la finalidad de que su padecimiento no siga avanzando y no lleguen a presentar ninguna de las complicaciones.
“Muchas personas a las que se les detecta diabetes e hipertensión lo ven como algo catastrófico, porque han sabido cosas malas de pacientes, pero eso, no necesariamente, tiene que pasarle a alguien que tenga diabetes, mientras se esté controlado y cuidado no tiene que haber complicaciones”, subraya Silvia del Carmen Valencia Espinosa, coordinador auxiliar médico en Salud Pública del IMSS en Jalisco.
Los expertos recomiendan a la población en general, pero sobre todo a quienes tienen sobrepeso, obesidad o algún pariente cercano con cualquiera de estas dos enfermedades, acudir a su unidad de medicina familiar o su centro de salud a realizarse los exámenes correspondientes, por lo menos, una vez al año.
Fuente: informador.mx

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