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Vive con diabetes

Diabetes y alcohol: Cuidado con los brindis

Es y debe ser una pregunta habitual y razonable: ¿Puedo beber vino u otras bebidas alcohólicas siendo diabético? Beber vino en las comidas es un hábito en muchas familias. Y más en los días festivos o en las celebraciones, muy especialmente en las de fin de año. Existen diferentes bebidas alcohólicas, pero todas ellas tienen en común contener un porcentaje –muy variable– de alcohol etílico, al que se le atribuye una serie de problemas de salud cuando su ingesta es excesiva. Las bebidas alcohólicas pueden aportar algunos beneficios para la salud, como el vino y la cerveza, aunque siempre consumidos en cantidades moderadas y teniendo en cuenta que algunas personas no deben ni probarlo.

Algunas consideraciones sobre el alcohol

El alcohol se produce, en general, por la fermentación de distintos azúcares. Así, para la elaboración del vino se produce alcohol tras la fermentación de la sacarosa, la glucosa y la fructosa que contiene el mosto de la uva. El alcohol ingerido se absorbe con mucha rapidez si se está en ayunas, ya que circula por la sangre y se va metabolizando en el hígado, aunque con cierta lentitud. El alcohol dificulta la normal y deseable oxidación de las grasas. Aporta 7 kilocalorías (kcal) por gramo. Recordemos que un gramo de grasa proporciona 9 kcal, un gramo de hidratos de carbono 4, y uno de proteínas otras 4. A partir de ciertos niveles en sangre, los efectos del alcohol pasan de provocar un estado de euforia y vasodilatación facial a ocasionar somnolencia más o menos acusada.

Asimismo, el alcohol puede contribuir al aumento de peso. Y en ninguno de los pasos de su metabolismo necesita insulina.

Tomar alcohol en cantidades excesivas y regularmente suele provocar complicaciones en varios órganos del cuerpo humano, así como conducir a una verdadera drogadicción (alcoholismo), por desgracia relativamente frecuente en muchos países.

Concentración de alcohol

Los envases que contienen las bebidas alcohólicas (botellas, latas, etc.) indican su concentración de alcohol en una de las formas siguientes: tanto por ciento o volumen (vol). Cualquiera de estas formas indican lo mismo: los centímetros cúbicos (cc) de alcohol en 100 centímetros cúbicos de la bebida en cuestión. Por ejemplo, un vino con la indicación del 13,5 por ciento, significa que en 100 cc de este vino hay 13,5 cc de alcohol. Para convertir los cc en gramos hay que multiplicar estos centímetros cúbicos por la densidad del alcohol (0,8). Así, los 13,5 cc de alcohol del vino del ejemplo se convierten en 13,5 x 0,8= 10,8 gramos de alcohol. Y en el caso de la cerveza, para saber los gramos de alcohol que hay en una lata de cerveza de 330 cc, con la indicación de alcohol 5 vol, se calculan los cc de alcohol que contiene la lata: 3,30 x 5= 16,5 cc. Para convertir estos 16,5 cc de alcohol a gramos, se multiplica por 0,8, resultando 13,2 gramos de alcohol en una lata de 330 cc.

Tipos de bebidas alcohólicas

Existen diversos tipos de bebidas alcohólicas: las fermentadas (vino, cerveza, sidra, cava), las destiladas (brandy, whisky) y los licores. Los vinos suelen tener una graduación alcohólica que oscila entre 11 y 14 vol; el brandy y el whisky de 39 a 40 vol; en los licores suele ser muy variable. Una copa de brandy o de whisky (60 cc) puede contener unos 19-20 gramos de alcohol y apenas 1 gramo de azúcares.

Estas bebidas contienen, además de alcohol, otras sustancias como azúcares, colorantes, saborizantes, antioxidantes, etc. Los azúcares (sacarosa, glucosa, fructosa, maltosa)están presentes en cantidades variables. Son hidratos de carbono y, como tales, precisan ser tenidos en cuenta en la dieta del diabético. Una lata de cerveza de 330 cc, sea con o sin alcohol, suele contener de unos 8 a 10 gramos de hidratos de carbono. Un vino o cava dulce, unos 5 gramos en 150 cc; si son secos, 1 gramo. Las bebidas alcohólicas dulces suelen contener cantidades mayores de azúcar.

Consumo responsable y prudente

Las personas adultas, sanas, bien alimentadas y con un buen control de la diabetes pueden tomar cierta cantidad de alcohol al día (varones: un par de vasos de vino o dos cervezas al día; mujeres: un vaso de vino al día o una cerveza (de 330 cc).

En la tabla se puede observar la facilidad con que se puede tomar una cantidad elevada de alcohol durante una celebración.

Alcohol, diabetes e hipoglucemias

En caso de diabetes, merece un comentario especial la asociación del alcohol con las hipoglucemias, ya que el alcohol inhibe la neoglucogénesis hepática (capacidad del hígado de formar glucosa en caso de ser necesario). Por otra parte, los efectos del alcohol se pueden confundir con los de una hipoglucemia, ocasionando un estado confusional. Asimismo, puede producirse algún tipo de interacción entre el alcohol y los hipoglucemiantes orales.

Debe tenerse en cuenta que la hipoglucemia producida por el alcohol no se soluciona con glucagón, ya que las reservas hepáticas de glucógeno no responden.

Por todo lo expuesto, a una persona con diabetes podemos aconsejarle:

No tomar bebidas alcohólicas en ayunas, es decir, con el estómago vacío.

No consumir bebidas alcohólicas estando solo, ya que puede sufrir una hipoglucemia y no tener conciencia de ello ni poder o ser capaz de practicarse un autocontrol y tomar una bebida azucarada.

Si va a realizar algún ejercicio físico de cierta intensidad, la posibilidad de presentar una hipoglucemia es claramente mayor si se medica con insulina o con antidiabéticos orales. No se debe tomar alcohol antes ni durante la práctica de ejercicio. Además, se tomarán medidas como el autocontrol glucémico, la toma de suplementos de hidratos de carbono, etc.

No beber alcohol si la diabetes no está bien controlada, si se va a conducir o si presenta algunas de las situaciones patológicas que hemos mencionado (enfermedades del hígado, del páncreas, polineuritis, exceso de triglicéridos…).

Pero, ¿puedo tomar bebidas alcohólicas siendo diabético?

Sí. En el curso de una comida o después del primer plato, pequeñas cantidades y varias veces en el curso de la ingesta, no de una vez. Se aconseja no beber con el estómago vacío: puede sufrir, por aumento rápido de la alcoholemia (nivel de alcohol en sangre), un cierto grado confusional o de euforia, que se puede confundir o coexistir con una hipoglucemia, como ya se ha comentado. Un vaso de vino o una copa de cava en el almuerzo y otro vaso de vino o una cerveza en la cena proporcionan una cantidad razonable de alcohol al día.

Es una buena idea elegir cervezas o aperitivos tipo vermut sin alcohol; preferir las bebidas secas a las dulces, por su baja concentración de azúcar. De todos modos, se deberá tener presente la cantidad de hidratos de carbono, sea con o sin alcohol.

Y recuerde: solo beba si tiene una diabetes bien controlada y no presenta ninguna de las anomalías o enfermedades que lo contraindican.

Forma parte de la educación diabetológica saber cuánto, cuándo y cómo se pueden o no consumir bebidas alcohólicas. Siguiendo las normas expuestas, bastantes personas con diabetes pueden tomar cantidades moderadas de bebidas alcohólicas aunque, eso sí, no hacerlo puede ser una buena opción.

«Tomar alcohol en cantidades excesivas y regularmente suele provocar complicaciones en varios órganos del cuerpo humano»

«Las bebidas alcohólicas contienen hidratos de carbono y, como tales, precisan ser tenidos en cuenta en la dieta del diabético»

«Solo beba si tiene una diabetes bien controlada y no presenta ninguna de las anomalías o enfermedades que lo contraindican»

«Se aconseja no beber con el estómago vacío: puede sufrir, por aumento rápido de la alcoholemia, un cierto grado confusional o de euforia, que se puede confundir o puede coexistir con una hipoglucemia»

Fuente: aimdigital.com.ar

 

Publicado en Tratamiento y cuidados

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