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La edad peligrosa donde comienza la obesidad

Cuando en consulta preguntan a las madres de los niños desde cuándo empezaron a subir de peso, la respuesta frecuentes es a partir de la Primaria. Lo anterior, explicó Blanca Olga Gutiérrez Anguiano, doctora de Endocrinología del Hospital Infantil de Morelia HIM) “Eva Sámano de López Mateos”, porque a esa edad los menores ya son autosuficientes, pueden abrir el refrigerador y consumir cualquier alimento, aunque no sea nutritivo; subir a una silla y agarrar de la alacena galletas, por ejemplo; saben el costo de golosinas y ahorran para comprarlas o les piden dinero a sus papás con el mismo propósito.

Además, como ahora muchas madres de familia trabajan, tienen poco tiempo para preparar en casa el desayuno a sus hijos y les dan la leche con chocolate, el jugo azucarado, pan, algún jamón o salchicha, que compran en tiendas de conveniencia, y los consumen atragantándose, productos con muchos carbohidratos o grasas. “Si nos levantáramos 10 minutos antes para alcanzar a desayunar en casa, otra cosa sería”, dijo.

De igual manera, en varias escuelas aún se vende la comida “chatarra”, pese a estar prohibida por ley, lo cual contribuye al consumo de los alumnos de productos que generan obesidad, sumado a la publicidad de la misma en medios de comunicación masiva.

A este particular, la endocrinóloga pediatra del Hospital Infantil “Eva Sámano de López Mateos” vio complicado el retiro de anuncios de tales productos, por los intereses económicos en juego, pero planteó impulsar constantemente pláticas de doctores en instituciones educativas sobre los peligros de la obesidad y la forma de evitarla.

“La Primaria es la edad más peligrosa, ahí es cuando se debe vigilar estrechamente a los niños, y a los padres y maestros nosotros los médicos decirles qué deben comer sus hijos en esas etapas y qué consecuencias puede haber que no coman bien, les falte alimento o al contrario, les esté sobrando”, sostuvo.

Aunado a fomentarles la práctica de ejercicio cuando menos cinco veces a la semana, donde no requieren gastar dinero en inscribirlos a escuelas de natación o de algún deporte, sino con que los papás acompañen a sus hijos, para no dejarlos solos, a caminar media hora en la manzana de su casa. De esa manera, indicó, aprovecharían ese tiempo en beneficio de su salud, aparte de convivir, contrario a si estuvieran sentados frente al televisor.

Fuente: http://www.mimorelia.com/

 

Publicado en Tratamiento y cuidados

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